Vergüenza ajena
Alexandra Ayala Marín
Otra vez Gutiérrez nos regaló sus perlas. Son más
que la del encuentro 'casual' en Panamá con su ex salvaguardado Abdalá Bucaram
(recordemos que el actual presidente fue su edecán) quien, por lo visto, se convirtió en
su maestro en el arte de los tahúres que practican política en el Ecuador, aunque la
calidad del maestro no garantice por sí misma la calidad del alumno.
Primera: el coronel mintió una vez más. Insistió en que su viaje tenía puros
propósitos oficiales, pero mantuvo una larga entrevista con el expulsado ex presidente.
Este se le adelantó en declaraciones a la prensa y destapó el juego; por esto, no
queremos pensar que la entrevista transmitida la noche del miércoles por Gamavisión, fue
rápidamente preparada para dar la versión 'oficial' del asunto. Y de allí, otras
perlas.
Al encuentro de Panamá no hay que ponerle más énfasis que el de una nueva 'entente
política' para obtener pequeños beneficios mutuos: el de allá se hizo sentir nuevamente
en época electoral, y el de acá negoció un respaldo en el Congreso para su partido y su
Gobierno alicaídos. Lo que interesa es lo que prometió el mandatario, la respuesta que
dio sobre el tema y lo que ambos hechos implican.
Y viene la segunda: el coronel dijo que no había leído la Constitución, en respuesta a
una pregunta sobre el artículo 199 y la violación en la que incurriría si llegara a
formar la comisión de juristas solicitada por Bucaram para que estudie la posibilidad de
un amparo judicial a su favor.
¿Se imagina? Un presidente de la República que contesta, tan espontáneamente, que no
conoce la norma constitucional sobre la independencia de la Función Judicial con respecto
a las otras funciones del Estado, me enternecería si yo no fuera ciudadana; pero como lo
soy, paso vergüenza ajena. Y entonces, aunque sea por esto, una puede entender la
supuesta conspiración que él y su hermano y otros de la SP andan diciendo que se prepara
en su contra, y de paso, involucrando al procurador general, como castigo, seguramente,
por hacer pública la violación de nuestra leyes en la que ha incurrido la compañía
petrolera Occidental al hacer el traspaso del 40% de sus acciones a la compañía
canadiense que opera en el Ecuador.
El coronel y sus tropas se repiten. Es la segunda o tercera vez que hablan de
conspiración, como es la segunda que él manifiesta sus deseos por el regreso de Bucaram.
Y viene la tercera: en la misma entrevista volvió a hablar del 'cambio' que vive el país
y sus éxitos económicos, por lo cual llegan miles de personas de Colombia y Perú.
¡Pobre análisis de nuestra supuesta bonanza económica y de la situación de los
vecinos! Si él supiera que quienes inmigran reciben salarios miserables que implican
beneficios para empleadores a la caza del lucro fácil; que se desplaza a ecuatorianos de
la escasa oferta de trabajo; que se incrementan, así, los signos xenofóbicos ya visibles
contra colombianos y peruanos. ¿A usted no le da vergüenza ajena?
Publicado el 04/09/2004

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