Usurpación
Eduardo Pólit Molestina
'Es evidente que los hombres puedan
distinguir y separar cuando hablan de constituciones y de gobiernos o cuando esos
términos son usados separada y distintamente. Una Constitución no es el acto de un
Gobierno sino de las personas que 'constituyen' a un Gobierno; y, un Gobierno sin
Constitución, es un poder sin derecho. El origen de todo poder ejercido sobre una nación
o es delegado o es asumido. No hay otras fuentes. Todo el poder delegado nace de la
confianza, y todo el poder asumido es una usurpación. El tiempo no puede alterar ni la
naturaleza ni la calidad de ninguno de ellos".
Así se expresaba hace más de 200 años Thomas Paine en su libro Los Derechos del hombre,
que se vuelven vigentes frente al atropello constitucional perpetrado en nuestro país.
Fuimos testigos de que la Constitución jurada por el mandatario el 15 de enero de 2003,
ha dejado de ser tal, porque su violación estaba expresamente prohibida, por lo que el
gobernante entró por el atajo de ejercer el poder sin derecho, es decir, que lo asumió
por usurpación de funciones y competencias no 'constituidas' en el poder otorgado por el
pueblo en la Carta de 1997.
La Constitución conculcada ahora por el Gobierno fue expedida por mandato del pueblo del
Ecuador, y fue publicada por el Tribunal Constitucional en el Registro Oficial N.º 1, del
Año I, del martes 11 de agosto de 1998. En ella constaban, primero, la declaración de
derechos, luego, la forma del Gobierno y los poderes de su competencia, la autoridad de
los tribunales y juzgados, la manera en que las elecciones deben ser conducidas, entre
otras disposiciones. Ningún artículo de esta Constitución podía ser alterado o
infringido a la sola discreción del Gobierno, porque era su ley fundamental. Si de tiempo
en tiempo se requería enmendarla, estaban previstos los caminos legales para hacerlo.
El carácter jurídico básico de la Constitución dada por el pueblo es para servir no
solo de autoridad sino como el marco legal que controle al Gobierno. Es, según Paine,
"la Biblia política del Estado". Cualquier debate sobre cualquier norma debe,
en primer lugar, referirse a la letra de la Constitución, donde tal o cual materia
guardan conexión. Cualquier institución, cualquier gremio, cualquier asociación tiene
su estatuto legal y es claro que no puede tratarse ningún asunto que altere su contenido
de fondo o de forma, a no ser que el organismo máximo de Gobierno proceda primero a
enmendarlo.
Desde el 26 de noviembre de 2004, nada de eso ha sucedido que no sea el atropello
flagrante de conspicuos individuos graduados de todo, menos de respetuosos del orden
constituido por el pueblo del Ecuador. Por tanto, desde esa nefasta fecha, nuestro país
vive en una dictadura de la que solo podremos salir si el Gobierno se vuelve a alinear con
el precepto con que el pueblo le 'constituyó', para que se restablezcan la libertad de
conciencia, de pensamiento y de mente.
Publicado el 19/01/2005
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