REGRESAR A HOY ONLINE

NOTAS Y HECHOS QUE HAN SIDO NOTICIA EN LA SEMANA

Esta semana
28 de septiembre de 2008

>>> Indice


GRANDES FIRMAS


El petróleo seguirá siendo nuestro

Fernando Enrique Cardoso

esp051008fhcardoso.jpg (32685 bytes)

Los 'neonacionalistas' quieren crear otra empresa estatal, alegando que Petrobrás trasladará ganancias de la capa pre-sal a manos privadas extranjeras

Ante la probable inmensidad de las reservas de petróleo del Brasil,
hay cuestiones objetivas que deben ser enfrentadas


Desde la primera ley sobre el petróleo de 1953, que respondió a las justas aspiraciones de lo que llamábamos emancipación nacional, hasta la más reciente, enviada al Congreso en 1997, el petróleo jamás dejó de pertenecer al pueblo brasileño


Hace no mucho tiempo, llamé la atención en esta columna sobre los desafíos planteados por los hallazgos de petróleo y sobre la necesidad de que hubiera una convergencia de opiniones que permitiera, si fuera el caso, reformas en las leyes que reglamentan su exploración.
Mencioné incluso la posibilidad de utilizar los recursos generados para resolver los problemas educativos, convirtiendo “minerales en neuronas”.

Ahora, con el Gobierno del Brasil dirigiendo la gritería, regresamos al viejo refrán: el petróleo es nuestro. Sin embargo, desde la primera ley sobre el petróleo de 1953, que respondió a las justas aspiraciones de lo que llamábamos de “emancipación nacional”, hasta la más reciente, enviada al Congreso por mi Gobierno en 1997, el petróleo jamás dejó de pertenecer al pueblo brasileño, por intermedio de la Unión.

La diferencia entre las dos leyes es que en la primera, en materia de exploración se le daba la exclusividad a Petrobrás; en cuanto a la segunda, se le da a varias empresas, entre ellas Petrobrás, bajo el régimen de concesión y con la regulación de la Agencia Nacional del Petróleo, la ANP. No hay duda de que la Unión tiene y seguirá teniendo el monopolio del subsuelo.

¿Cuál es la razón, entonces, del reciente impulso de “el petróleo es nuestro”? Es que ahora los “neonacionalistas” quieren crear otra empresa estatal, alegando que Petrobrás trasladará las ganancias de la capa pre-sal a manos privadas y, horror máximo, a algunas extranjeras.
Hay razones para un debate serio sobre la mejor utilización de las reservas de la capa pre-sal, pero la exaltación falsamente nacionalista no es el mejor camino. Ante la probable inmensidad de las reservas, hay cuestiones objetivas que deben ser enfrentadas.
¿De dónde provendrían los recursos para explorar un crudo que se encuentra a 300 kilómetros de la costa y a más de 6 000 metros de profundidad?

Hoy en día, el petróleo está a más de $100 por barril, pero ¿continuará en ese nivel?
¿Cuál es el costo de extracción de la capa pre-sal y, por tanto, cuál es el precio de mercado compatible con su utilización?
Solo para explorar las primeras reservas descubiertas se habla con exageración de $600 000 millones en un período de 10 años. Se trata de mucho dinero. ¿Tendrán la Tesorería o Petrobrás los recursos necesarios para tanto?

Esas son las primeras evaluaciones, pero se supone que puede existir una fuente que algunas veces podría ser mayor. La extensión de los hallazgos solo podrá confirmarse mediante más perforaciones, que son costosas.

Hay tiempo, por lo tanto, de ampliar el debate. Este no debe circunscribirse al Gobierno y a los interesados económicamente; es necesario que implique a la sociedad civil, a los técnicos e incluso podrían considerarse especialistas de fuera del país.

¿Será necesario transformar el marco legal vigente? Si observamos el éxito de los hallazgos en la capa pre-sal y la casi autonomía petrolera alcanzada desde que terminó el monopolio estatal, la respuesta sería no. Sin embargo, hay puntos dudosos.

La ley vigente permite aumentar el gravamen de varias formas e incluso elevar el límite de 40 por ciento de la llamada “participación especial”, que se aplica a los yacimientos con gran volumen de crudo y de alta rentabilidad.

Ante el volumen de los nuevos yacimientos quizá eso no fuera suficiente. Si lo fuera, hay por lo menos dos caminos: aumentar por decreto presidencial ese límite específico, o cambiar la regla, transformando en régimen de reparto el régimen de concesión de exploraciones (en la cual la empresa concesionaria, Petrobrás o cualquier otra, se responsabiliza de las inversiones, paga las tasas e impuestos y se queda con las ganancias).

En el reparto, comprobado el hallazgo y hecha la extracción, la Unión indemniza los costos a las empresas, retiene el petróleo y hace con las ganancias lo que más le plazca. Y existe incluso la posibilidad de un sistema mixto, manteniendo el sistema actual para los contratos vigentes y para las reservas fuera de la capa pre-sal, e instituyendo el nuevo para las reservas dentro de la capa pre-sal.

Complicación adicional: si se mantiene el sistema de concesiones en la capa pre-sal, habría la posibilidad de que las empresas “succionen” petróleo más allá del existente en las reservas concedidas, si hubiera crudo en áreas contiguas de los dominios de la Unión o ya concedido a otras empresas. Será necesario, por tanto, que la ANP defina una regla para resolver el caso, conforme lo prevé la ley actual.

Aunque se admitiera la necesidad de revisiones legales (por ejemplo, para redefinir el porcentaje de participación de los municipios) y se tomara en consideración la eventualidad de un régimen de reparto, ¿no sería función de la ANP contratar (siempre en régimen de licitación pública, espero) a las empresas que harían la exploración?

¿Y no sería posible que los resultados financieros quedaran a disposición de una cuenta en la Tesorería nacional -un fondo soberano- que cuidara de evitar un flujo de recursos en la economía que reevaluara el real aun más y provocara dificultades para la continuidad de la industrialización? ¿Por qué entonces soñar con una pesadilla, una estatal inutil? A no ser que se piense en el reparto político y en el número de empleos a ser repartidos entre favoritos que ello podría provocar.

Hay otras ideas arriesgadas en el aire. Por ejemplo: vender las reservas en el mercado financiero por anticipado (hacer el llamado “aseguramiento”) y gastar lo que todavía no se ha materializado, lo que equivaldría a endeudar el futuro del país.

La verdadera solución noruega no se limitó a una empresa estatal inoperante, sino que se enfocó esencialmente en crear un mecanismo para colocar en el exterior los resultados financieros de la exploración del petróleo, limitar los gastos a los rendimientos obtenidos y, al mismo tiempo, incentivar la industria local de equipos y derivados petroleros.

No hay duda, por lo tanto, de que la capa pre-sal abre excelentes oportunidades para el futuro del país. Incluso podría ser necesario algún ajuste en el marco legal. Es loable la preocupación por el destino de la renta futura que, si está bien aplicada (en la educación y la expansión de la industrialización, por ejemplo), equivaldría a una nueva “emancipación nacional”, reduciendo el desempleo, la ignorancia y la pobreza.

Pero todo tendrá que hacerse a las claras, sin climas electoreros, sin más clientelismos ni falsos nacionalismos, que confunden los intereses de la nación con los de la burocracia del Estado y de los partidos.

Hoy en día conviene recordar que Brasil merece respeto.

(Fernando Henrique Cardoso, sociólogo y escritor, fue presidente de Brasil del 1.º de enero de 1995 al 1.º de enero de 2003.)


espacio4.gif (812 bytes)
SUSCRIBASE A NUESTROS BOLETINES INFORMATIVOS espacio2.gif (807 bytes)
espacio2.gif (807 bytes) espacio2.gif (807 bytes) espacio2.gif (807 bytes) espacio2.gif (807 bytes)
espacio2.gif (807 bytes)  espacio2.gif (807 bytes)

espacio2.gif (807 bytes)

espacio2.gif (807 bytes)
.. espacio2.gif (807 bytes)

Diario HOY
Av. Mariscal Sucre Oe6-116 Teléfono: (593-2) 2490888 Apartado postal 17-07-09069
HOY OnLine Noticias del Ecuador y del mundo