UN INFORME DE REVELADOR DRAMATISMO
fondo1.gif (107 bytes) fondo2.gif (810 bytes) fondo3.gif (112 bytes) fondo4.gif (809 bytes) fondo5.gif (830 bytes) fondo6.gif (809 bytes)
El 10 de marzo la Policía encontró un nuevo cadáver en la población de Cristo Negro espacio.gif (809 bytes) Tercera Entrega: Una geografía con nombres  

Primera Entrega
El identikit de las víctimas

Segunda Entrega
Una ciudad para la muerte

Cuarta Entrega
De la rabia a la impotencia

espacio.gif (809 bytes)

Desde 1993 se han dado una serie de asesinatos en el desierto mexicano, la mayoría de víctimas son mujeres menores de edad que trabajan para las maquiladoras instaladas en zonas aledañas. Aún existen 24 cuerpos sin identificar


La muerte se reconoce geográficamente en Ciudad Juárez, Chihuahua. Basta nombrar lugares como: Lomas de Poleo (Lote Bravo), colonia Anapra (poniente de Ciudad Juárez), brechas de la carretera a Casas Grandes, Chihuahua o carretera Panamericana, para comprobar que ciertas letras unidas hacen temblar al pueblo. Para quienes están lejanos de nuestra realidad norte, baste apuntar algunas cifras que hablan por sí mismas: en esa ciudad que linda con en lujo de Texas existen 624 escuelas, 3 000 tiendas de abarrotes que expenden licor y 3 680 cabarés y cantinas. La población tiene que convivir con 500 pandillas que se asientan en esos terrenos donde la fuga y el ocultamiento se benefician de la pobre geografía. El desierto sigue acumulando secretos y pocos se aventuran a internarse en él.
Los hallazgos en esos sitios se resumen en restos desarticulados de una columna vertebral, un cráneo machacado, irreconocible por la voracidad de los animales de rapiña; un tenis negro con los restos de un pie, un sostén blanco, unos jeans negros; una mandíbula, el coxis; un par de botas femeninas de trabajo, batas con diferentes logos; rostros que hacen casi imposible la identificación a vistas. Muchas familias confiesan que no saben a ciencia cierta si el cadáver que sepultaron fue el de su hija.
Los métodos más utilizados en la comisión de estos asesinatos son el estrangulamiento, acuchillamiento, violación por ambas vías (algunas con objetos contundentes), azotes y torturas consistentes en mordidas o cercenamiento de algunas partes del cuerpo. Las anatomías sin vida de las mujeres de Juárez son dejadas a cielo abierto, y en muy pocos casos ha existido un real afán de ocultamiento. El mesaje es claro, señala un médico legista, "el cuerpo femenino ya violentado es basura. He aquí un signo inequívoco de misoginia criminal."
Existen testimonios forenses que claman por la indignación de quien presuma tener dos dedos de frente: las uñas de una mujer (desconocida) que trató de defenderse conservaban restos de piel que nadie se ocupó en analizar. Después de muerta pasaron las llantas del carro varias veces sobre el cuerpo. El fin pudiera ser una venganza entre pandillas, pues esta chica trabajaba de mesera en un cabaré. A ella, nadie la ha reclamado.
El modus operandi de los criminales obedece a una muy extraña geografía temporal, según apunta la odontóloga forense Irma Rodríguez. Entre 1995 y 1996, la mayoría de las muertes fueron por estrangulamiento; en 1997 abunda el uso de armas blancas como parte de un proceso lento de asesinato. Se han encontrado víctimas con 20 ó 60 puñaladas.
El 31 de diciembre de 1995. Raquel Lechuga Macías, de 16 años, maquiladora, iba a la casa de su abuela. Fue reconocida solo por una prótesis dental de plata con la letra R impresa.
Claudia Judith Martínez denunció a dos hombres por su secuestro, pero en las torcidas rutas de los tribunales de Juárez Manuel Rafael Escandón, de 34 años, y Faustino Flores, de 52, negaron todo, aun cuando fueron identificados por la víctima. Después de rendir su declaración fueron liberados. El 30 de abril de 1998, 14 días después de la desaparición de María Sagrario González, fue encontrado el cuerpo de otra mujer violada y asesinada a puñaladas en Loma Blanca, en el Valle de Juárez. Llevaba una bata de la empresa Capcon, la misma maquiladora en donde trabajó María.
El 7 de febrero de 1999. Anabel Hernández González, de 14 años de edad, fue rescatada por la Policía de la casa en donde tres hombres la tenían secuestrada. Tras una redada en la cual se detuvo a 12 personas, la Policía llegó a la conclusión de que las declaraciones de Anabel "eran falsas". Sea esta una muestra del horror; sean los amables lectores quienes saquen sus conclusiones.
A Irma Rosales Lozano, de 13 años de edad, la despidieron de la maquiladora Electro Componentes de México. Fue violada, y la muerte -dijo el forense- se debió a asfixia; sus verdugos le habían colocado una bolsa de plástico en la cabeza. Los amigos de Eréndira declararon que la vieron en El Patio, un sitio para bailar. Su cuerpo fue encontrado en un baldío próximo a la carretera Panamericana; murió en la madrugada del domingo 16 de noviembre de 1997. Como las mujeres encontradas en Lote Bravo (Lomas de Poleo) y en la carretera Juárez-Casas Grandes, tenía una mordedura en el seno izquierdo.

20 de marzo de 2004

HOY OnLine ° hoyonline@hoy.com.ec ° Otros especiales

espacio.gif (809 bytes)