Desde
1993 se registran una serie de asesinatos en el desierto mexicano, la mayoría de
víctimas son mujeres menores de edad que trabajan para las maquiladoras instaladas en
zonas aledañas. Aún existen 24 cuerpos sin identificar

El día
3 de marzo, la sociedad mexicana preocupada por los 'feminicidios' en Ciudad Juárez
parecía alcanzar un respiro. En el marco del Congreso Nacional de Mujeres, organizado por
diputadas, senadoras de diversos partidos y organizaciones civiles, celebrada en la
primera semana de este mes en la capital del país, la Presidenta de la Comisión Mexicana
de Derechos Humanos, Eugenia Díez Hidalgo, informaría ante el Instituto de la Mujer de
los avances que ha tenido la investigación de estos homicidios cometidos en Ciudad
Júarez, estado de Chihuahua, con enorme saña por parte de delincuentes de altísima
peligrosidad. Las huellas dejadas en sus víctimas adolescentes dan clara muestra del
alcance del "mal" alojado en algunos cerebros que apenas puden catalogarse como
"humanos". Porque los especialistas en conductas patológicas, suelen declarar
que "la mente criminal es una sola, aunque sus manifestaciones sean variadas".
Pudimos obtener, decíamos, algunas noticias favorables que transmitimos a nuestros
lectores, con el fin de que se prevengan estos delitos y se combatan desde todas las
instancias del gobierno, para que la patología "por imitación" deje de ser un
referente estadístico y un azote de los países del mundo; y también para que la
violencia intrafamiliar abandone su sitio histórico costumbrista. Eugenia Díez destacó
que la llegada de la Fiscal Especial para el esclarecimiento de las mujeres muertas en
Juárez está dando sus primeros frutos, lo mismo que la llegada de la Policía Federal
Preventiva (PFP) a ese sitio desértico, sólo fértil para la muerte, franja fronteriza
donde el principal problema sigue siendo el contrabando de drogas a los EEUU.
Reconoció que, desde que comenzaron a realizarse en los hechos los compromisos de
campaña del Presidente mexicano, Vicente Fox, existe una apertura mayor y un mejor campo
de acción para la sociedad civil movilizada. Su propuesta, la que llevaría a la Cámara
un día después de esta entrevista, sería la de integrar a la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, con el fin de que se forme una "Comisión de la Verdad" en todos
los casos de las muertas de Juárez. Esto es importante, sobre todo porque en la revisión
de los expedientes se encuentran incontables irregularidades que van desde no dejar que
los familiares reconozcan el cadáver, hasta haber entregado uno de los cuerpos con la
ropa que correspondía a otra de las víctimas.
Las quejas de los familiares y su tristeza hace casi imposible que esta corresponsalía
pueda llevar a cabo un interrogatorio exhaustivo. Por lo menos dos padres de familia han
muerto de tristeza. Jamás pudieron sobreponerse a la pena de constatar la forma lenta,
dolorosa, inenarrable, en que sus hijas perdieron la vida. Algunas madres no perdonan a la
policía el hecho de que a sus quejas respondieran con indiferencia y hasta con sorna,
alegando que "sus hijas llevaban una doble vida", y por esa razón habían
encontrado la muerte.
"Mienten", dice doña Irma Pérez, "casi sin aliento. Mi hija (Olga Alicia
Carrillo Pérez) iba a ingresar al Tecnológico de Ciudad Juárez"; Silvia Elena (16
años) iba camino a la preparatoria cuando encontró la muerte, violada, estrangulada, con
el seno derecho cercenado y el pezón izquierdo arrancado a mordidas. Por espeluznante que
parezca, este tipo de homicidio es el sello común y firma de los delincuentes que parecen
haber personificado el mal en esa tierra.
La importancia de que la Comisión Mexicana de Derechos Humanos señale, como otros los
han hecho, la presencia del narcotráfico en esa zona, es debido a su poder de
corrupción. Millones de dólares compran conciencias y silencios. Juárez, de ser región
de paso, se convirtió en tierra de consumo. Quien necesita la droga, matará por ella,
secuestrará, venderá a cualquiera para fines inconfesables, así sea el divertimento de
personas enfermas, hasta la muerte de jóvenes inocentes que cumplen esta fantasía
sádica de quienes pueden pagar por su cumplimiento. Pero de esto hablaremos en la
siguiente entrega.
19 de
marzo de 2004
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