'El
problema del glifosato es el fijador'
El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, insiste en que las fumigaciones son el
único camino para eliminar las plantaciones de coca en ese país. Esto a pesar de las
múltiples denuncias sobre afectación de la población y vegetación ecuatoriana y
colombiana. Se planteó una alternativa para que se implante la sustitución de los
cultivos, a fin de que 50 mil familias se dediquen a sembrar bosque en varios sectores
El glifosato, el fungicida utilizado para las
fumigaciones de los cultivos ilícitos en la frontera de Colombia con Ecuador "per
se, no es altamente tóxico", según lo establece un documento de la Environmental
Protection Agency (EPA) y un informe del Departamento de Estado de EEUU.
Sin embargo, el surfactante (fijador) con el que se mezcla para que se pegue a las hojas
de las plantas sí lo es, tanto que en la misma escala de toxicidad en que el glifosato
fue clasificado como III de IV (siendo el menos tóxico el IV) el surfactante está en la
posición I o de máxima toxicidad. El Departamento de Estado no habría entregado a
tiempo a la EPA los resultados de la prueba de toxicidad de la mezcla de glifosato usada
en Colombia (esto es la resultante de la adición de surfactante al glifosato).
El surfactante que se usa en Colombia es el Cosmo-Flux 411F, fabricado en Colombia, y que
no se vende en EEUU. El Gobierno estadounidense no le permitió a la EPA revelar los
componentes del Cosmo-Flux ni sus concentraciones, y así queda consignado en el informe.
La EPA dice que cualquier conclusión sobre los efectos nocivos en humanos, de las
fumigaciones de los cultivos de coca debe ser cuidadosa, dado que no existen datos
suficientes sobre el surfactante, ni se permitió el acceso a las pruebas de toxicidad
-para los ojos- desarrolladas por el Departamento de Estado. Sobre las fumigaciones en los
cultivos de amapola, la EPA dice que no hay datos disponibles sobre la composición de la
mezcla ni un estudio sobre el número de veces que debe ser fumigado un cultivo de amapola
antes de que quede erradicado.
Sin embargo, el presidente de Colombia Alvaro Uribe manifestó en su visita al Ecuador que
el glifosato no presenta ningún peligro y que la erradicación es una forma de combatir
la droga. (MAR)
El Ecuador se siente afectado
En el departamento de Putumayo, en un territorio de 24 875 kilómetros cuadrados, en una
de cuyas esquinas se encuentra la frontera con Ecuador, el valle del Guamuez, se concentra
más de la mitad de las hectáreas cultivadas con coca que se cree hay en Colombia.
Por esta cercanía es que la población del Ecuador se ve muy afectada por las
fumigaciones que se realizan en el vecino del norte.
Ha habido múltiples denuncias sobre afectación a pobladores y vegetación ecuatoriana y
colombiana por el uso intensivo del glifosato.
Según un informe de la Misión de Verificación de Impactos de las Fumigaciones en
Ecuador, de octubre de 2002 al 20% de los habitantes de la frontera les brotaron granos en
la piel, tras las fumigaciones de julio a septiembre del año pasado.
Del lado colombiano, la sintomatología fue del 40%. (PBM)
'Hasta que 'Tío Sam' agache el dedo'
Los planes de desarrollo alternativo para los campesinos de la zona donde se fumigan las
plantaciones de coca no han avanzado en el Gobierno de Uribe, según la Defensoría del
Pueblo sobre el Programa de Erradicación Aérea de Cultivos Ilícitos con Glifosato, y
así no se puede evitar que los campesinos vuelvan a cultivar el único producto que les
permite sobrevivir en unas condiciones miserables.
Esta es una de las razones por las cuales Uribe quiere darle un vuelco a los planes de
sustitución de cultivos. El está convencido de que puede lograr que 50 mil familias que
hoy siembran coca se dediquen a sembrar bosque, a programas agrícolas o a proyectos
productivos sostenibles. Sin embargo, el Gobierno aún no tiene los recursos para ello.
Mientras, "lo único seguro y real es que la fumigación va a continuar sin descanso
hasta que, como dicen en el campo, San Juan, o en este caso 'el Tío Sam', agache el
dedo" asegura Semana. (PBM)
En
Colombia, se ataca más de 100 mil hectáreas de coca
Alvaro Uribe pretende acabar con todas las plantaciones de droga que existen en el
país
El actual Gobierno colombiano está dispuesto a fumigar todas las hectáreas de coca del
país sin miramientos de ningún tipo.
En junio de este año, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó detener la
fumigación aérea de cultivos ilegales con el químico glifosato, ya que, alegó, produce
efectos tóxicos graves.
Sin embargo, el tribunal aclaró que el Gobierno puede apelar la decisión ante el Consejo
de Estado, máximo tribunal administrativo.
Poco después, la respuesta de Uribe a la resolución fue categórica: "El país no
puede suspender ninguna de las acciones de derrota de la droga". Con esta frase
ratificó lo que dijo cuando estuvo en Washington, donde a los congresistas
estadounidenses les aseguró: "Seguiremos fumigando y fumigando y no nos
detendremos".
Y en efecto así ha sucedido. Desde que Alvaro Uribe asumió el poder, el 7 de agosto de
2002, las fumigaciones con glifosato se han intensificado en Colombia.
El objetivo de Uribe es que al finalizar su mandato se hayan erradicado todos los cultivos
de coca del país y se haya impedido la aparición de otros. Esta meta, que siempre ha
parecido un imposible, se siente cada vez más cercana, después de conocer los resultados
del informe de las Naciones Unidas titulado 'Tendencias Mundiales de las Drogas Ilícitas
2002', donde por primera vez se vió una disminución clara del número de hectáreas
cultivadas en el país.
Por eso, la fumigación, que las autoridades antinarcóticos de Colombia realizan con
ayuda de técnicos de EEUU en la lucha contra más de 100 mil hectáreas de coca y amapola
que hay en el país es y será cada vez más agresiva. Hasta comienzos de octubre, por
ejemplo, según las estadísticas oficiales, se habían fumigado 97 mil hectáreas de coca
y amapola en todo el país. Esto supera las estadísticas totales del año pasado, 84 mil
hectáreas, que de por sí constituían un récord en materia de fumigación.
Según la revista bogotana Semana, para continuar con este ritmo, el Gobierno tratará de
mantener en funcionamiento todo el año cuatro bases de antinarcóticos, en igual número
de puntos del territorio, que cubran todo el país. "La perspectiva es una lluvia de
glifosato permanente para erradicar las cuatro cosechas de hoja de coca que hay durante el
año. El secreto está en que la velocidad de la aspersión supere la de los
narcotraficantes en tumbar monte y volver a sembrar coca", añade el semanario. (PBM)
Alvaro
Uribe niega fumigación en la frontera
El mandatario dijo que desconoce la propuesta del Ecuador
El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, negó que su Gobierno haya recibido de parte de
Ecuador una promesa para firmar un convenio bilateral mediante el cual su país se
comprometa a fumigar las plantaciones de coca a lo largo de 10 kilómetros adentro de la
zona de frontera común.
"Esa propuesta no existe" dijo Uribe desmintiendo así las versiones de la ex
canciller Nina Pacari y del propio Ministerio de Relaciones exteriores ecuatoriano, que en
julio pasado aseguraron que se había planteado a las autoridades de Colombia una
propuesta en ese sentido.
El planteamiento no es nuevo ya que se lo viene discutiendo en Ecuador desde 2001 debido a
los efectos negativos que sobre los cultivos lícitos y la población de la frontera norte
estarían causando las fumigaciones de coca contempladas en el Plan Colombia y que se
vienen ejecutando.
No obstante, el mandatario del vecino país del norte negó tener conocimiento de esa
propuesta e insistió en forma categórica en que las fumigaciones son "el único
camino" para eliminar las plantaciones de coca en Colombia. Se calcula que están en
el orden de las 100 mil hectáreas". (PACH)
El uso del
fungicida debería regularse
Para Nina Pacari, el país vecino no ha mostrado apertura sobre el tema
La ex ministra de Relaciones Exteriores Nina Pacari explicó que, durante su gestión en
la Cancillería, se formó una comisión técnica y jurídica para fundamentar cuánto
daño pueden provocar las fumigaciones con glifosato en la frontera norte del Ecuador.
Manifestó que el acuerdo verbal que se mantuvo en el Gobierno anterior debería
traducirse por escrito. "Esto significa que a una distancia de 10 kilómetros,
contados desde la frontera o el límite, no se debe proceder con las fumigaciones en la
zona norte del Ecuador porque los efectos son devastadores", dijo.
Agregó que las normas deberían ser claras y, en caso de producirse daños a futuro, la
población debería ser indemnizada.
Sin embargo, expresó que si bien está planteada la propuesta, en una reunión realizada
el 4 de agosto, tanto la canciller de Colombia, Carolina Barco, como el mismo presidente
Alvaro Uribe, no mostraron la apertura suficiente, como lo hicieron en principio en la
reunión de Quirama. "Ojalá las nuevas autoridades hayan aprovechado la reunión
bilateral en donde el tema de las fumigaciones sí estaba contemplado", agregó.
Tomando en cuenta los hechos políticos y los resultados que se dieron en la reunión
pasada, lo único que se me indicó fue que "no nos fue bien", dijo Pacari.
(ASM).
Soluciones
El tema de las fumigaciones, ahora le compete a las nuevas autoridades de la Cancilleria.
El uso del glifosato debería estar regulado por convenios internacionales que beneficien
a Ecuador y Colombia.
Otro solución sería conformar una comisión mixta que garantice el correcto desarrollo
del proceso.
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