Fumigaciones aéreas

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ESPECIAL: TRES AÑOS DE GESTION DE PACO MONCAYO

'El problema del glifosato es el fijador'

El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, insiste en que las fumigaciones son el único camino para eliminar las plantaciones de coca en ese país. Esto a pesar de las múltiples denuncias sobre afectación de la población y vegetación ecuatoriana y colombiana. Se planteó una alternativa para que se implante la sustitución de los cultivos, a fin de que 50 mil familias se dediquen a sembrar bosque en varios sectores

El glifosato, el fungicida utilizado para las fumigaciones de los cultivos ilícitos en la frontera de Colombia con Ecuador "per se, no es altamente tóxico", según lo establece un documento de la Environmental Protection Agency (EPA) y un informe del Departamento de Estado de EEUU.
Sin embargo, el surfactante (fijador) con el que se mezcla para que se pegue a las hojas de las plantas sí lo es, tanto que en la misma escala de toxicidad en que el glifosato fue clasificado como III de IV (siendo el menos tóxico el IV) el surfactante está en la posición I o de máxima toxicidad. El Departamento de Estado no habría entregado a tiempo a la EPA los resultados de la prueba de toxicidad de la mezcla de glifosato usada en Colombia (esto es la resultante de la adición de surfactante al glifosato).
El surfactante que se usa en Colombia es el Cosmo-Flux 411F, fabricado en Colombia, y que no se vende en EEUU. El Gobierno estadounidense no le permitió a la EPA revelar los componentes del Cosmo-Flux ni sus concentraciones, y así queda consignado en el informe.
La EPA dice que cualquier conclusión sobre los efectos nocivos en humanos, de las fumigaciones de los cultivos de coca debe ser cuidadosa, dado que no existen datos suficientes sobre el surfactante, ni se permitió el acceso a las pruebas de toxicidad -para los ojos- desarrolladas por el Departamento de Estado. Sobre las fumigaciones en los cultivos de amapola, la EPA dice que no hay datos disponibles sobre la composición de la mezcla ni un estudio sobre el número de veces que debe ser fumigado un cultivo de amapola antes de que quede erradicado.
Sin embargo, el presidente de Colombia Alvaro Uribe manifestó en su visita al Ecuador que el glifosato no presenta ningún peligro y que la erradicación es una forma de combatir la droga. (MAR)

El Ecuador se siente afectado

En el departamento de Putumayo, en un territorio de 24 875 kilómetros cuadrados, en una de cuyas esquinas se encuentra la frontera con Ecuador, el valle del Guamuez, se concentra más de la mitad de las hectáreas cultivadas con coca que se cree hay en Colombia.
Por esta cercanía es que la población del Ecuador se ve muy afectada por las fumigaciones que se realizan en el vecino del norte.
Ha habido múltiples denuncias sobre afectación a pobladores y vegetación ecuatoriana y colombiana por el uso intensivo del glifosato.
Según un informe de la Misión de Verificación de Impactos de las Fumigaciones en Ecuador, de octubre de 2002 al 20% de los habitantes de la frontera les brotaron granos en la piel, tras las fumigaciones de julio a septiembre del año pasado.
Del lado colombiano, la sintomatología fue del 40%. (PBM)

'Hasta que 'Tío Sam' agache el dedo'


Los planes de desarrollo alternativo para los campesinos de la zona donde se fumigan las plantaciones de coca no han avanzado en el Gobierno de Uribe, según la Defensoría del Pueblo sobre el Programa de Erradicación Aérea de Cultivos Ilícitos con Glifosato, y así no se puede evitar que los campesinos vuelvan a cultivar el único producto que les permite sobrevivir en unas condiciones miserables.
Esta es una de las razones por las cuales Uribe quiere darle un vuelco a los planes de sustitución de cultivos. El está convencido de que puede lograr que 50 mil familias que hoy siembran coca se dediquen a sembrar bosque, a programas agrícolas o a proyectos productivos sostenibles. Sin embargo, el Gobierno aún no tiene los recursos para ello. Mientras, "lo único seguro y real es que la fumigación va a continuar sin descanso hasta que, como dicen en el campo, San Juan, o en este caso 'el Tío Sam', agache el dedo" asegura Semana. (PBM)

En Colombia, se ataca más de 100 mil hectáreas de coca

Alvaro Uribe pretende acabar con todas las plantaciones de droga que existen en el país

El actual Gobierno colombiano está dispuesto a fumigar todas las hectáreas de coca del país sin miramientos de ningún tipo.
En junio de este año, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó detener la fumigación aérea de cultivos ilegales con el químico glifosato, ya que, alegó, produce efectos tóxicos graves.
Sin embargo, el tribunal aclaró que el Gobierno puede apelar la decisión ante el Consejo de Estado, máximo tribunal administrativo.
Poco después, la respuesta de Uribe a la resolución fue categórica: "El país no puede suspender ninguna de las acciones de derrota de la droga". Con esta frase ratificó lo que dijo cuando estuvo en Washington, donde a los congresistas estadounidenses les aseguró: "Seguiremos fumigando y fumigando y no nos detendremos".
Y en efecto así ha sucedido. Desde que Alvaro Uribe asumió el poder, el 7 de agosto de 2002, las fumigaciones con glifosato se han intensificado en Colombia.
El objetivo de Uribe es que al finalizar su mandato se hayan erradicado todos los cultivos de coca del país y se haya impedido la aparición de otros. Esta meta, que siempre ha parecido un imposible, se siente cada vez más cercana, después de conocer los resultados del informe de las Naciones Unidas titulado 'Tendencias Mundiales de las Drogas Ilícitas 2002', donde por primera vez se vió una disminución clara del número de hectáreas cultivadas en el país.
Por eso, la fumigación, que las autoridades antinarcóticos de Colombia realizan con ayuda de técnicos de EEUU en la lucha contra más de 100 mil hectáreas de coca y amapola que hay en el país es y será cada vez más agresiva. Hasta comienzos de octubre, por ejemplo, según las estadísticas oficiales, se habían fumigado 97 mil hectáreas de coca y amapola en todo el país. Esto supera las estadísticas totales del año pasado, 84 mil hectáreas, que de por sí constituían un récord en materia de fumigación.
Según la revista bogotana Semana, para continuar con este ritmo, el Gobierno tratará de mantener en funcionamiento todo el año cuatro bases de antinarcóticos, en igual número de puntos del territorio, que cubran todo el país. "La perspectiva es una lluvia de glifosato permanente para erradicar las cuatro cosechas de hoja de coca que hay durante el año. El secreto está en que la velocidad de la aspersión supere la de los narcotraficantes en tumbar monte y volver a sembrar coca", añade el semanario. (PBM)

Alvaro Uribe niega fumigación en la frontera

El mandatario dijo que desconoce la propuesta del Ecuador

El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, negó que su Gobierno haya recibido de parte de Ecuador una promesa para firmar un convenio bilateral mediante el cual su país se comprometa a fumigar las plantaciones de coca a lo largo de 10 kilómetros adentro de la zona de frontera común.
"Esa propuesta no existe" dijo Uribe desmintiendo así las versiones de la ex canciller Nina Pacari y del propio Ministerio de Relaciones exteriores ecuatoriano, que en julio pasado aseguraron que se había planteado a las autoridades de Colombia una propuesta en ese sentido.
El planteamiento no es nuevo ya que se lo viene discutiendo en Ecuador desde 2001 debido a los efectos negativos que sobre los cultivos lícitos y la población de la frontera norte estarían causando las fumigaciones de coca contempladas en el Plan Colombia y que se vienen ejecutando.
No obstante, el mandatario del vecino país del norte negó tener conocimiento de esa propuesta e insistió en forma categórica en que las fumigaciones son "el único camino" para eliminar las plantaciones de coca en Colombia. Se calcula que están en el orden de las 100 mil hectáreas". (PACH)

El uso del fungicida debería regularse

Para Nina Pacari, el país vecino no ha mostrado apertura sobre el tema

La ex ministra de Relaciones Exteriores Nina Pacari explicó que, durante su gestión en la Cancillería, se formó una comisión técnica y jurídica para fundamentar cuánto daño pueden provocar las fumigaciones con glifosato en la frontera norte del Ecuador.
Manifestó que el acuerdo verbal que se mantuvo en el Gobierno anterior debería traducirse por escrito. "Esto significa que a una distancia de 10 kilómetros, contados desde la frontera o el límite, no se debe proceder con las fumigaciones en la zona norte del Ecuador porque los efectos son devastadores", dijo.
Agregó que las normas deberían ser claras y, en caso de producirse daños a futuro, la población debería ser indemnizada.
Sin embargo, expresó que si bien está planteada la propuesta, en una reunión realizada el 4 de agosto, tanto la canciller de Colombia, Carolina Barco, como el mismo presidente Alvaro Uribe, no mostraron la apertura suficiente, como lo hicieron en principio en la reunión de Quirama. "Ojalá las nuevas autoridades hayan aprovechado la reunión bilateral en donde el tema de las fumigaciones sí estaba contemplado", agregó. Tomando en cuenta los hechos políticos y los resultados que se dieron en la reunión pasada, lo único que se me indicó fue que "no nos fue bien", dijo Pacari. (ASM).

Soluciones

El tema de las fumigaciones, ahora le compete a las nuevas autoridades de la Cancilleria.

El uso del glifosato debería estar regulado por convenios internacionales que beneficien a Ecuador y Colombia.

Otro solución sería conformar una comisión mixta que garantice el correcto desarrollo del proceso.