Noticias sobre los ausentes
Hay quienes ya no están. Fueron
abandonándonos en este proceso de diecisiete años, al que conocemos con el mote de
"crisis". Algunos de ellos, habían cerrado capítulos lúcidos o polémicos
cuando les llegó la muerte. Otros nos dejaron con la sensación de un trabajo trunco. La
partida de unos terceros nos provocó desazón, agudizó el desaliento. Todos ellos
dejaron profunda huella. Las crisis pueden ser también períodos para reconocernos en el
pasado. La lista de ausentes es numerosa. Queremos recordar en esta página, algunas
partidas entrañables ocurridas durante estos 17 años de vida de nuestro diario. (JP)
UNA DINASTIA POLITICA
La dictadura de los años setenta, marcó el final de un período político.
Y sus protagonistas salieron de escena. Alguno de ellos sobrevivió, Asaad Bucaram, pero
la muerte lo sorprendió en los primeros años de esta etapa de la democracia. Otros,
desde un cierto retiro político, siguieron pesando sobre la conciencia del país y hasta
en un momento de angustia, algunos fueron convocados en una junta de "notables".
Galo Plaza, Otto Arosemena, Raúl Clemente Huerta, Andrés F. Córdova, Gonzalo Cordero
Crespo, Carlos Cueva Tamariz, fallecieron durante estos 17 años, en que hemos sido
testigos de la vida nacional desde estas páginas.
Galo Plaza (murió en enero de 1987) trascendió la política para convertirse en una de
las figuras emblemáticas del Ecuador de esta segunda mitad de siglo. Raúl Clemente
Huerta (falleció en abril de 1991) fue la figura emblemática del liberalismo en sus
escaramuzas con el socialcristianismo de Camilo Ponce. Andrés F. Córdova (falleció en
octubre de 1983), Gonzalo Cordero Crespo (falleció en abril de 1996 y Carlos Cueva
Tamariz resumen, en sus historias, el gran debate político de más de dos décadas y la
honestidad pública.
Finalmente Otto Arosemena es protagonista de otro retorno a la democracia, el ocurrido en
los años sesenta, cuando fue elegido Presidente Constitucional por una Asamblea
Constituyente en la que dos de las figuras anteriores, Córdova y Cordero, encarnaron un
duelo político memorable.
TRES LEYENDAS
Dos símbolos de la canción popular desaparecieron en
estos años: Carlota Jaramillo y Olimpo Cárdenas.
Carlota simboliza, sola, todo el espíritu de la música ecuatoriana. Conmovedora
intérprete, recogió en su repertorio lo más caracterizado de la canción urbana,
particularmente del pasillo.
Mientras tanto, la voz de Olimpo Cárdenas llegó desde su exilio colombiano. ¿Por qué
se fue? ¿Sintió acaso la sombra de su contemporáneo, Julio Jaramillo?
Olimpo Cárdenas se convirtió en una de las figuras musicales favoritas del país vecino,
y mantuvo vivo, también, a un público ecuatoriano que lo siguió en sus cortas giras por
nuestro país.
Finalmente, está Ernesto Albán. El "Don Evaristo" que resumió todos los
desacuerdos, las secretas rebeliones de los ecuatorianos frente a sus dramas políticos.
Ninguna figura escapó a la ironía de Albán. Nadie se libró del castigo de su palabra y
de su gesto. Hoy, ha resucitado como un personaje símbolo de Quito.
DESDE LA SOCIEDAD
Desde las universidades, desde la Iglesia, desde las
páginas de los diarios y desde sus libros, un grupo de intelectuales fueron constituyendo
la base de aquello que más tarde llamaríamos sociedad civil. Una conciencia civil que
presionó sobre el poder y sobre la política, algunos de ellos jugando un rol importante
en la consolidación de los movimientos sociales.
Leonidas Proaño fue uno de ellos. El "Obispo de los indios" fue el eje de la
renovación de la Iglesia durante los años sesenta y setenta. Murió en agosto de 1988.
Pablo Muñoz Vega dirigió la Iglesia ecuatoriana durante esas mismas décadas de cambios.
Llegó al cardenalato luego de una brillante carrera en el Vaticano. Murió en junio de
1994.
Alfredo Pareja Diescanseco, escritor, historiador,se convirtió en símbolo de de un
espíritu permanentemente crítico en el Ecuador, un espíritu que hoy se añora.
Alejandro Carrión y Agustín Cueva, periodista el primero, implacable en las páginas que
escribió particularmente en sus primeros años; ensayista y catedrático el segundo,
autor de libros claves para la "lectura" de un Ecuador alternativo, fallecieron
el mismo año, 1992.
Leopoldo Benítez Vinueza y Abel Romero Castillo murieron también en estos años. Su
presencia intelectual y política fue trascendental en diversos momentos del siglo.
Un obispo español selló con su muerte, en este período, su profunda relación con el
Ecuador: Monseñor Alejandro Labaca, asesinado en un confuso encuentro con miembros de uno
de los pueblos amazónicos, en el marco de la soterrada guerra del petróleo entre
indígenas y petroleras.
Desde la empresa privada, surgieron figuras que marcarían a la sociedad ecuatoriana: Luis
Noboa Naranjo, Marcel Laniado, Antonio Granda Centeno, Jaime Acosta Velasco, Pedro
Zambrano.
Desde los márgenes de la investigación, tres destacados ecuatorianos fallecieron
también durante esta etapa: el educador e historiador Emilio Uzcátegui, el científico
Gustavo Orcés y el investigador Misael Acosta Solís.
CREADORES QUE DESAPARECIERON
Un poeta, de aquellos que renovaron la lírica
ecuatoriana en las primeras décadas del siglo, fue el primer creador literario en
fallecer en este período de los últimos 17 años. José María Egas murió a los 85
años, en enero de 1982.
La plástica perdió a cuatro extraordinarios valores: Oswaldo Guayasamín, Eduardo
Kingman, Aracely Gilbert y Alfredo Palacio.
Mientras tanto, la partida de Pedro Jorge Vera marcaba el fin de una generación de
novelistas del realismo ecuatoriano.
En febrero de 1988 fallecía un historiador del arte que marcó la crítica en este siglo,
el sacerdote José María Vargas.
Finalmente, en enero de 1995 moría el poeta y hombre de teatro Paco Tobar y en 1996 el
periodista, historiador y literato Carlos de la Torre Reyes. |