Los números rojos


EL CIRCULO
VICIOSO DE LA CRISIS Y AJUSTE
La sensación que produce un acercamiento a la economía ecuatoriana de los últimos 17
años se traduce en una palabra: crisis. Para 1982, el país, que se alimentaba de un
barril de petróleo de 40 dólares, se empezaba a desvanecer; luego del "boom"
económico, ingresaba a la "década perdida". El primer síntoma del derroche
fue la petición a la banca privada extranjera de una moratoria para el pago de la deuda
externa, cuatro meses despúes de que HOY publicara su primera edición. La respuesta:
devaluación del sucre en más de 125%, restricción de importaciones, eliminación de
subsidios en los precios de servicios públicos y aumento de tarifas.
Para 1985, el Ecuador había enfrentado un fenómeno de El Niño que costó 1,8 billones
de sucres, una guerra fronteriza que exigió la aplicación de medidas económicas y un
crisis de financiamiento internacional que lo colocó, para finales de la década, frente
a una deuda externa de más de 10.000 millones de dólares.
En 1987, un nuevo factor removió una economía que intentaba, mediante la libre
flotación del dólar y las tasas de interés, sujetarse a los criterios del mercado: el
terremoto de marzo, que echó por la borda cualquier plan de estabilización y
crecimiento.
Por el círculo vicioso de crisis y ajuste transitaron, con sus propias variaciones de
"paquetes macroeconómicos", los Gobiernos de Febres Cordero y Rodrigo Borja. El
gradualismo de este último se tradujo, en la práctica, en una devaluación de 527%, una
inflación de 100,36% anual y un incremento salarial de 15%.
Y aunque para algunos analistas, el mejor momento de la economía del país se traslució
entre 1992 y 1993, con un conjunto de reformas estructurales que buscaban la
modernización del Estado, los problemas de fondo no han desaparecido: la pobreza afecta a
más del 40% de la población, el desempleo a más del 12% y una canasta familiar básica
que se ha encarecido, desde 1982, en un 21.716%.

EL PAPA
ESTADO
Con el Gobierno de Jaime Roldós, el Ecuador giró hacia una política económica más
abierta. Pero el país no estaba preparado: baja productividad, inestabilidad de la moneda
y un presupuesto inflado. La muestra más dramática del proteccionismo estatal fue la
sucretización de la deuda externa privada, durante la administración de Osvaldo Hurtado.
LA REFORMA ESTRUCTURAL
A partir de 1992, con el Gobierno de Sixto Durán Ballén y su política de
"shock", todas las reformas económicas han repetido la fórmula del ajuste
estructural: bajar la inflación, mantener el dólar estable, reducir el tamaño del
Estado, emprender en planes de privatización y eliminar los subsidios. Siete años
después, el país decrece al -4,5% anual; en 1990, creció al 3%.
LA CRISIS FINANCIERA
Factores externos (las crisis asiática, rusa y brasileña) e internos (El Niño, la
reducción del precio del petróleo, una balanza comercial negativa y un mercado
financiero con escaso control) han encausado al Ecuador en una crisis bancaria con un
costo elevado: congelación de los depósitos, devaluación y USD 2.000 millones de
dólares para el saneamiento.

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