La Paz:
La mejor noticia
El 27 de octubre de 1998 HOY publicó
la mejor noticia de los 17 años: "Se cierra la frontera" fue el gran titular
que abrió la primera página. Un día antes, en Brasilia, los dos países concluyeron con
150 años de disputas territoriales, en un acto histórico, para ejemplo de América y el
mundo. Y el Ecuador completó su piel, luego de 168 años de vida republicana.
El ambiente es eléctrico. Son las 12h26
cuando los cancilleres José Ayala Lasso y Fernando de Trazegnies se ponen de pie para
intercambiar los documentos del Acta de Paz, ante un auditorio de unas mil personas
congregadas en el Salón Brasilia, del Palacio de Itamaraty, en la capital del Brasil.
Luigi Einaudi, el enviado del Departamento de Estado de EEUU, que tan entusiastamente
impulsó el proceso, está casi oculto y no habla con nadie. El presidente del Perú,
Alberto Fujimori, en cambio, charla animadamente con el del Brasil, Fernando Henrique
Cardoso, mientras Jamil Mahuad hace lo mismo con el argentino Carlos Menem. Pocos minutos
después, Mahuad va a firmar el Acta Presidencial de Brasilia, mediante la cual Ecuador y
Perú celebrarán el fin de un enfrentamiento fronterizo que provocó tres guerras en los
últimos sesenta años.
Cuando Mahuad firma, a las 12h32 del lunes 26 de octubre de 1998, los ecuatorianos lo
ovacionan de pie. Los peruanos no saben qué hacer. Un diputado empieza a aplaudir. Duda.
Se repliega. De pronto toda la sala estalla en aplausos. Cuando, poco después, Alberto
Fujimori firma también el acuerdo en el que Ecuador reconoce la vigencia del Protocolo de
Río de Janeiro, y Perú, el derecho ecuatoriano a navegar y comerciar en el río Amazonas
(además de ceder un kilómetro cuadrado en Tiwintza), ya nadie tiene duda de estar
viviendo un momento histórico.
Era el final de una negociación que había durado 1.351 días, desde que el 17 de febrero
de 1995 se iniciaron las conversaciones gracias a la firma de la Declaración de Paz de
Itamaraty, que concluyó con un mes de guerra por el control de la cabecera del río
Cenepa. Era el final, también, de un enfrentamiento que había nacido al mismo tiempo que
las repúblicas.
Y Mahuad fue recordándolo en su discurso, en un principio anodino, en el que, de pronto,
empezó a relatar la historia de un soldado de la guerra del 41. Era su abuelo, Augusto
Witt, muerto en 1996, de quien había heredado una cantimplora de combatiente, que ahora
Mahuad obsequiaba a Alberto Fujimori. A esa altura el auditorio lloraba sin disimulo, pero
Mahuad continuaba sin piedad. ''El 10 de agosto le pedí a Dios el valor para cambiar lo
que debía cambiar'', dijo. ''Y por eso estamos aquí, cumpliendo el sueño de O'Higgins,
el ideal de San Martín, lo que quiso Bolívar. Estamos ganando la paz'', concluyó. Y el
auditorio lo ovacionó. (CJ)
ALBERTO FUJIMORI
De enemigo público número uno, el presidente del Perú, Alberto Fujimori terminó
considerado negociador confiable, con quien se podía llegar a un aacuerdo satisfactorio.
Fujimori empezó la negociación con Rodrigo Borja. La siguió con Sixto Durán Ballén,
después del duro paréntesis de la guerra del Cenepa. Continuó con Abdalá Bucaram, con
Fabián Alarcón, con Jamil Mahuad. Cinco presidentes del Ecuador lo recibieron en Quito,
o fueron recibidos en Lima, o se encontraron con él en Brasilia, en Washington, Buenos
Aires, Santiago u Oporto.
Ahora se encamina a su tercera reelección, después de haber derrotado la crisis
económica y el terrorismo de Sendero Luminoso, que puso en aprietos a la democracia.
Será, sin embargo, su campaña más difícil.
JAMIL MAHUAD
Jamil Mahuad se posesionó como presidente del Ecuador en medio de una circunstancia
particularmente difícil: después de dos años de negociaciones, los Ejércitos de
Ecuador y Perú se encontraban de nuevo frente a frente, a punto de una nueva guerra.
De hecho, horas después que Mahuad jurara el cargo, sendas comisiones de ambos países,
auxiliados por los embajadores de los Estados Unidos, Argentina y Chile, negociaban la
separación de las fuerzas y la ampliación de la zona de seguridad bajo la protección de
la Momep.
Fueron dos meses de intensas negociaciones, externas e internas, hasta que ambas naciones
aceptaron el fallo definitivo de los países garantes. Y el conflicto se convirtió en
historia.
1995, el Alto Cenepa

Combatientes de las FFAA del Ecuador y el
Perú se enfrentaron en la cuenca del Alto Cenepa, durante 46 días, entre enero y febrero
de 1995.
La disposición militar de los ecuatorianos, la presión internacional y la demanda
pacífica de los dos pueblos y la opinión pública detuvieron el conflicto y abrieron el
cauce para los acuerdos de una paz definitiva.
1998, agosto 13

Culmina un proceso difícil. Carlos Calle,
del Ecuador, y Raúl O'Connors, del Perú, representanes militares ante la Misión de
Observadores Ecuador-Perú (MOMEP) acuerdan en Quito la separación definitiva de fuerzas
en la frontera. Al centro de la foto aparece Plinio Abreu Coello, coordinador general de
las MOMEP. Atrás, los embajadores de los países garantes.
1999, mayo 13

En un sitio próximo al puesto militar
peruano de Cahuide, en la confluencia de los ríos amazónicos Yaupi y Santiago, Mahuad y
Fujimori suscribieron el Acta para poner en marcha un amplio tratado de integración
fronteriza, ante el último hito. Testificaron las hijas de los mandataios y los
cancilleres José Ayala Lasso y Fernando de Trazegnies, los embajadores de los países
garantes, funcionarios gubernamentales y jefes militares.
Tiwintza y los
parques
Fallo de los garantes sobre la ''Oreja del Cenepa''. Se crearon dos parques nacionales,
ecológicos y desmilitarizados, en ambos lados
de la cordillera del Cóndor. (CJ)
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