Las malas noticias
Huracanes, diluvios, incencendios, muertes
violentas, hambrunas y, por si fuera poco, guerras y pobreza. En 17 años se pueden llenar
volúmenes con las noticias trágicas. No importa su frecuencia, siempre dejan una
impronta en la memoria. La imagen del edificio del FBI destruido en Oklahoma City, los
desplazados por la violencia en Africa, la limpieza étnica en Bosnia o la guerra de Las
Malvinas no solo son eventos claves en la historia de los pueblos, son la evidencia de la
violencia innata en el hombre.
Si eso no bastara, la naturaleza es implacable: tsunamis que destruyen pueblos en
Indonesia, huracanes que no solo matan, sino que aniquilan la economía de una región
entera, como el caso de 'Mitch', el año anterior en Centroamérica.
Por ejemplo, según la CEPAL, solo entre 1990 y 1999, se produjeron 11.086 muertes en la
región por desastres naturales.
¿Consecuencias evitables? Sí, pero el azar le sigue ganando a la prevención.
¡TERREMOTOS!
El reciente terremoto ocurrido en Colombia, en enero de este año, trajo a la memoria el
recuerdo de otras desgracias similares de gran magnitud. El movimiento telúrico en
México, en 1985, sepultó a más de 20.000 personas. En 1988, un sismo devastó el norte
de Armenia, en la Unión Soviética, y causó 30.000 muertos. Huracanes, inundaciones,
erupciones volcánicas, evidencian la fragilidad del hombre ante el poder de la
naturaleza. En el Ecuador, los mayores desastres fueron el terremoto de 1987 y las
inundaciones causadas por El Niño en 1982 y 1998.
MUERTES QUE MARCAN
El asesinato de Ytzhak Rabin, el primer ministro israelí, en 1995, no solo significó la
pérdida de un líder mundial, sino que frenó el proceso de paz con los palestinos. Los
magnicidios siempre constituyen un antes y un después en la historia de los pueblos. La
muerte de Olof Palme (1986), en Suecia o de Indira Gandhi (1984), conmovieron al planeta.
Más recientemente, el asesinato del vicepresidente paraguayo Luis María Argaña
desencadenó una serie de protestas que hicieron caer al gobierno de Raúl Cubas.
HAMBRUNA MUNDIAL
Las sequías, la mala distribución de los recursos, la destrucción de los ecosistemas y
los desplazamientos por guerras o persecuciones son algunas de las causas de uno de los
flagelos más importantes del fin del milenio: el hambre. Muchos países de Africa,
incluso hasta ahora, sufren de hambrunas. El caso que recibió mayor cobertura fue el de
Etiopía, en 1986. En el sudeste asiático, la crisis alimentaria alcanza cifras
alarmantes. El fenómeno se hace aún más patético cuando muchas de las naciones
castigadas por el hambre gastan sus recursos en armamento.
EL TERROR MATA INOCENTES
En 1995 estalló un potente artefacto explosivo en la sede del FBI en Oklahoma City, que
causó la muerte de 100 personas. El atentado fue atribuido a extremistas arios de
derecha. Diez años antes, la ocupación del Palacio de Justicia, en Bogotá, por parte de
guerrilleros del M-19, quienes murieron en su totalidad tras un ataque fulminante
realizado por fuerzas del Ejército y la Policía, dejó 89 muertos. Los actos terroristas
toman la vida de personas inocentes que no están involucradas en los conflictos, sin
respetar sexo ni edad.

LA MUERTE
LLEGA DE IMPROVISO
En 1986, el transbordador espacial Challenger se disponía a realizar una misión más en
el programa de la NASA, pero 72 segundos después de ser lanzado al espacio, estalló en
una bola de fuego, y cayó al Océano Atlántico, posiblemente desintegrado. Sus siete
tripulantes murieron en el peor accidente en los 25 años de historia de la exploración
espacial. Tal vez el destino, o solo una desafortunada coincidencia, coloca al hombre
frente a la muerte en el momento menos esperado. La mayoría de las víctimas de
accidentes aéreos, ferroviarios, navales o automovilísticos, quedan en el anonimato.
Pero la muerte también alcanza a los famosos, como la princesa Diana, en 1997, o el
campeón mundial de Fórmula 1, Ayrton Senna, en 1994.
DEL OCTUBRE NEGRO AL EFECTO TEQUILA
Fue un viernes de octubre de 1987, cuando Wall Street vivió su peor jornada desde los
días de la Gran Depresión. El índice bursátil, Dow Jones, se desplomó a niveles
históricos. Suicidios y despidos masivos fueron la reacción inmediata. Después, claro,
vino la recesión.
Años más tarde, en 1992, cuando México era el mimado de la economía mundial, devaluó
su peso hasta extremos, lo que, por efecto dominó, afectó al resto del mundo.
Hace dos años el turno fue de la boyante Asia y su crecimiento acelerado que provocó una
de las peores crisis mundiales. Al año siguiente, el desplome económico tuvo un toque
ruso. Y en enero de este año, la víctima fue Brasil, y al poco tiempo Ecuador, donde la
cotización del dólar se duplicó.
LOS HORRORES DE LA GUERRA
Entre enero y febrero de 1995, Ecuador y Perú se vieron involucrados en un conflicto
armado en el Alto Cenepa, en una guerra no declarada que afortunadamente causó pocas
bajas en ambos bandos. Pero otros conflictos aproximaron al hombre de estas dos décadas
al horror que produjecen guerras. Por ejemplo, la desatada entre Iran e Irak, que duró 8
años, o las guerras en los Balcanes, a raíz de la desintegración de la ex Yugoslavia,
que desde 1991 hasta hoy asombran al mundo por su desmedida crueldad.
FECHAS PARA NO OLVIDAR
11 de julio de 1983. Un avión Boeing
727-200, de la compañía Tame, se estrelló cerca de Cuenca y estalló en llamas.
Murieron 119 personas.
3 de diciembre de 1984. Se produjo una
fuga de gas venenoso en la planta química de pesticidas perteneciente a la compañía
estadounidense Union Carbide, en Bhopal, India. Miles de personas murieron por
envenenamiento.
29 de abril de 1986. En la Unión
Soviética, miles de personas podrían haber muerto a consecuencia de un accidente nuclear
en Chernobyl, el mayor de la historia.
10 de abril de 1988. Centenares de
personas murieron al explotar un importante depósito de municiones en la ciudad de
Rawalpindi, en Pakistán.
Marzo de 1989. El petrolero Exxon Valdez
chocó contra un arrecife y derramó más de 30 millones de litros de crudo en aguas de
Alaska. La marea negra se extendió a lo largo de 117.000 km de costa.
19 de agosto de 1989. Luis Carlos Galán,
uno de los más seguros aspirantes a la Presidencia de Colombia, fue asesinado por matones
a sueldo, en las afueras Bogotá.
20 de diciembre de 1989. Tropas de EEUU
invadieron Panamá para detener al general Manuel Antonio Noriega, hombre fuerte de ese
país. La operación costó centenares de muertos.
17 de enero de 1991. Estados Unidos, a la
cabeza de fuerzas multinacionales, inició un ataque a Irak, para exigir a Saddam Hussein
que se retirara de Kuwait. Durante la Guerra del Golfo, Irak atacó a Israel y Arabia
Saudita.
29 de abril de 1991. Un ciclón asoló
Bangladesh y causó más de cien mil muertos.
10 de diciembre de 1992. Un avión del
Ejército se estrelló contra un edificio de la avenida González Suárez, en Quito, y
causó la muerte, entre otros, del comandante del Ejército, Carlomagno Andrade. Una
semana después, en la misma avenida, se estrelló una avioneta que transportaba al
ministro de Turismo, Pedro Zambrano, quien falleció.
23 de marzo de 1994. Luis Donaldo
Colossio, candidato a la presidencia de México por el PRI, fue asesinado en un atentrado
en Tijuana.
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