PERFIL PURA VIDADos
historias. Dos vidas dedicadas a las grandes causas y luchas por los derechos humanos. Dos
mujeres que llegaron a Quito a propósito del Foro Social de Las Américas. La una de
Puerto Rico y la otra de México. Ambas comparten la pasión y entrega por el activismo
social. Son mujeres felices luchando por los demás
ANA IRMA RIVERA LISSÉN, apostándole al activismo
social
Magaly Benalcázar
Ella nació para ser activista. Su compromiso con las causas en
las que cree es el motor que la mantiene viva. Desde niña, el tema recurrente de sus
trabajos escolares fueron las mujeres y el respeto de sus derechos.
Nada es un sacrificio a la hora de participar en debates, marchas, charlas y campañas.
Es una mujer realizada y feliz.
La espontaneidad, el buen humor, la sencillez y la convicción son características que
Ana Irma Rivera Lissén exterioriza mientras habla de sus inicios en 1971, como fundadora
del movimiento feminista, en su natal Puerto Rico, a los 16 años. Actualmente, forma
parte del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la
Mujer, CLADEM, que trabaja en el ámbito jurídico-social de los derechos humanos de las
mujeres; en el que ella representa los derechos económicos, sociales y culturales.
Ana Irma identifica un primer movimiento entre finales del siglo XIX y 1929, gracias al
cual nació con derecho a votar y educarse, pero su generación notó que no era
suficiente, consiguieron que las instituciones ya no asumieran la discriminación como
parte del derecho; se cambió la ley, pero para cambiar la mentalidad se necesita más de
una generación.
A partir de los años noventa, las organizaciones se han diversificado y especializado, se
trabaja en conjunto pero con temas puntuales, y desde la diversidad. Y en esta lucha, a la
que ha dedicado su vida, ha debido afrontar campañas de odio, pero se ha dado tiempo para
escribir cuentos, poesía y, desde su adolescencia, hacer recortes que le sirvieron para
coescribir el primer tomo de Documentos del Feminismo en Puerto Rico, Facsímiles de la
Historia.
Considera que la conciencia de trabajo de las organizaciones ecuatorianas es muy buena,
sobre todo en el ámbito étnico racial y el crecimiento y reclamo de la comunidad GLBT.
Afirma que el reto de Ecuador, como segundo país en el mundo donde la constitución
garantiza el respeto de la diversidad sexual, es hacer cumplir la ley en el día a día.
Asegura que el futuro y supervivencia de los derechos humanos de la región está en los
movimientos sociales y aspira a que el actual Foro Social se mantenga como un espacio
propositivo y que el eje transversal de género y diversidad sea la propuesta que este
foro latino presente en el foro mundial de enero 2005 en Puerto Alegre Brasil.
Lo único que Ana Irma ha sacrificado es su privacidad porque ha soportado las
campañas de odio de fundamentalistas que dicen de todo en los medios de comunicación. A
sus 50 años, es una mujer que ha mantenido vivos todos los ideales que la motivaron desde
niña.
www.cladem.org
LUCHA GUERRA, Y SU LUCHA 10 años por las madres y
su dolor
Saudia Levoyer
'La vida es personal y uno sabe en qué se la gasta. Hay gente que
quiere gastarla en aeróbicos, en viajar, en hacer dinero. Yo, en lo que hago, en luchar
por las mujeres". Así piensa Lucha Guerra, una abogada mexicana de 52 años que hace
dos años está al frente de la organización 'Justicia para nuestras hijas', y desde hace
una década trabaja por el esclarecimiento de los feminicidios que ocurren en Ciudad
Juárez y Chihuahua (México), que han dejado 400 mujeres entre muertas y desaparecidas.
Su convicción es fuerte. Es directa y hábil para hablar con la prensa sobre su
trabajo, pero cuando habla de su papel como activista, mujer y madre, las sonrisas no le
faltan.
Tampoco las lágrimas.
En una síntesis muy clara dice que las madres buscan tres objetivos: castigo para los
responsables de los asesinatos, sanciones para los funcionarios que desde hace 11 años no
han hecho nada para dar con los autores y políticas de prevención contra la violencia.
"Soy valiente y me asumo como una mujer derecho humanista", afirma, y esto ha
llevado a que ella y su familia sufran persecuciones e intimidación. Por dos ocasiones ha
sido arrestada, mientras que su esposo, quien también es abogado, no ha podido acceder a
cargos públicos como el de corredor público (notario público). Una de sus hijas tampoco
pudo ir a una beca a EEUU. En ambos casos, sostiene, nos dijeron que hubo presiones del
Gobierno del Estado (provincial).
¿Resentimientos familiares por esto? Ella sostiene que en absoluto y que sus hijos (tres
mujeres y un varón) la admiran. Sin tener lo que ella llama la teoría de la lucha de
género, los educó en la libertad, la dignidad y la igualdad. "Recuerde cómo es mi
país" (señala con una sonrisa en clara alusión al machismo mexicano). Su esposo,
agrega, respeta su decisión, aunque confiesa que en algunas ocasiones se inquieta y le
pregunta cuándo parará.
"El matrimonio es un proceso de negociación y tengo más de 30 años de casada.
Después de más de 10 en esto, la familia se resignó", dice entre sonrisas e
inmediatamente añade que morirá haciendo lo que hace.
Lucha también es teóloga y antes de dedicarse a pelear por las mujeres estuvo al
frente de la agrupación Barzón, que defendía a las familias que eran despojadas de sus
viviendas por los bancos, luego de la crisis económica de su país a fines de los
ochenta. "La diferencia es que sabíamos con quién peleábamos. Ahora enfrentamos a
personas que no tienen rostros, pero tienen mucho poder". Pero, se le pregunta, ¿por
qué se sumó a una lucha cómo esta?. Entre lágrimas confiesa que su familia dejó en
sus manos la investigación de la violación múltiple a una de sus hermanas, lo cual le
marcó la vida.
Email: justiciapara_nuestrashijas@yahoo.com.mx
http://justiciaparanuestrashijas.org
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