Jorge Luis Cáceres

(Quito,
1982). Comprometido con un pensamiento progresista. Profundo enamorado de las letras desde
muy joven, gracias a una educación cultivada hacia las artes, es egresado de la Facultad
de Jurisprudencia de la Universidad Internacional del Ecuador en el año 2007. Ha sido
ganador de varios concursos de cuento a nivel Universitario y galardonado con Prestigioso
Premio a Nivel Universitario Aída Fernández, otorgado por la Universidad Internacional
del Ecuador en el 2001.
Su primer libro, Desde las Sombras (Editorial El Conejo 2007),
ha sido recibido con grandes críticas de medios de comunicación y de personalidades
públicas.
Actualmente (oct/2007), se encuentra escribiendo lo que será su próximo libro en formato
de novela, con un tema que conllevara una trilogía épica fantástica y que su primera
entrega esta planeada en publicarse para el año 2008, nuevamente con el auspicio de
Editorial El Conejo.
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(Cuentos)

EL
REY DE BASTOS
"En
el fondo de mi intuición, un amor y un final,
en el fondo de mí hay dolor, hay temor, y tensión,
en el fondo de ti sentiré, tu olor, tu canción, y tu calor
Y diré aquí estoy, sin dios, sin ti, sin nada".
Lunes 2
de noviembre en la mañana:
"¡Todos fuera!" -gritaba Carlos Salgado un
oficial de Policía en alto ascenso, con voz firme y sin titubeo-"¡todos
fuera!" repetía, mientras los demás miembros de la policía susurraban casi en
silencio que era un espectáculo muy espantoso.
Carlos junto con su unidad había estado siguiendo la
pista a un malhechor llamado el Rey de Bastos, nombre con el que le conocían en el bajo
mundo. Otra víctima más decía mientras se prendía un cigarrillo, la
víctima esta vez había sido una menor de edad de más o menos 14 años, y una mujer de
unos 27 años. Se hallaban en mal estado, tenían varios hematomas por casi todo el
cuerpo, la espalda de la niña se encontraba quemada, posiblemente por agua hirviendo, y
presentaba síntomas de haber sido ultrajada sexualmente. La mujer se encontraba con la
mirada perdida hacia el cielo. Los moradores del sector donde fueron hallados los
cadáveres no podían creer lo que estaban viendo, era espeluznante, los curiosos
aumentaron cuando llegaron los familiares de la víctima para reclamar por la niña y por
un poco de justicia.
Teresa, se llamaba la niña, estaba en el colegio, no
había hecho todavía su fiesta de quince, y ya no podría
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Quito, 2 de octubre de 2007 |
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