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SÁBADO 5 DE AGOSTO DE 2000

El poder enmarañado de la UNE El anzuelo del fondo millonario El rumor y la desconfianza

Con la movilización como instrumento de chantaje, la dirigencia de la organización gremial de los profesores se ha transformado en protagonista de la escena política del Ecuador.

Varias son las estrategias que ha tejido la UNE para convertirse en la organización gremial más fuerte del país. Tiene capacidad de decisión en diferentes instancias.

La UNE habría sido la gran protección de la rectora del colegio Simón Bolívar. Quienes impulsaban su destitución, en el transcurso del proceso se habrían encontrado con toda una red de encubrimiento.

Marinos cambian su rango por Nueva York

El movimiento era inusual ese lunes tres de julio, en el interior del Buque Escuela Guayas, de la Armada del Ecuador, la fragata insignia del país, que acababa de llegar a Nueva York para participar en los festejos de independencia de Estados Unidos que se cumplirían al siguiente día.
Y no era para menos, pues al pasar lista, se detectó que cinco de sus 165 tripulantes faltaban. Ni siquiera se esperaron a la solemne ceremonia, sino que, en la primera oportunidad que tuvieron al arribar a puerto, desertaron con el aparente propósito de convertirse en otros de los millones de emigrantes que ya suma el Ecuador.
Para los dos músicos, un camarero, un tripulante y un administrativo, que decidieron burlar los controles y quedarse, no importaron su tiempo de servicio, sueldos, grados, honores ni condecoraciones. Los cuatro Cabos y un marinero que decidieron quedarse en la capital del mundo, cuyas identidades no han sido plenamente señaladas, se exponen también a prisión de uno a tres años, en caso de ser capturados y sancionados como desertores.
El contratiempo, que ha causado malestar en todo el organismo militar, se produjo dos meses después del inicio del crucero de instrucción que ejecuta el Guayas, y que previamente lo había llevado a puertos de Panamá, Puerto Rico, República Dominicana y Estados Unidos.


Polizones en un buque comercial

Y mientras aquello ocurría en el Atlántico, en la costa del Pacífic de Estados Unidos, en cambio, seis ecuatorianos eran descubiertos como polizones en un buque comercial.
Deportados ahora, los seis ilegales fueron identificados como Marco Antonio Paucar Chamba, Justo Sánchez Fernández, Luis Alberto Chamba Chamba, Carlos Enrique Navarrete Bajaña, Angel Guzmán Pulla y Johny Cruz Ascensio.
Afirman que confiaron en un supuesto contacto apodado 'el cholo'; quien, a cambio de 200 000 sucres, los llevó en canoa desde el puerto de Guayaquil hasta un carguero. En la bodega del cargero permanecieron escondidos alrededor de 10 días, pasando frío y alimentándose de agua, galletas, atunes, y máchica; todo esto por enfrentar la adversidad y llegar hasta su destino final.
Sin embargo, la felicidad duró poco y, luego de 12 días de permanecer ocultos en la embarcación, fueron sorprendidos por el personal del puerto justo al llegar a Los Angeles, Estados Unidos.
Las autoridades extranjeras se pusieron de inmediato en contacto con los agentes de migración de ese país, quienes llevaron a los ilegales hasta el consulado del Ecuador en Los Angeles, para que así este notifique del problema a las autoridades de Migración de nuestro país y los ilegales sean trasladados
Les otorgaron un salvoconducto para que así puedan viajar, en un avión de la compañía Avianca, de regreso al Ecuador.
Luego de una travesía algo accidentada y desafortunada por no llegar a cumplir el famoso sueño americano, estos seis emigrantes, oriundos del Azuay, Machala y Guayaquil, ,arribaron a territorio ecuatoriano a las 23:30 del primero de agosto sin esperanzas y descalzos. (KGB)

Coyoteros en manos del juez

La Policía Judicial manabita puso a órdenes del Juzgado Cuarto de lo Penal de esa provincia a Alexis García Macías, Carlos Pérez N. Juan Manuel Casanova, Bella Sánchez de Barcia y Manuel Yanza, acusados de 'coyoterismo', al haber participado en el frustrado envío ilegal de 160 indocumentados a Estados Unidos, la madrugada del domingo anterior, en Punta Blanca, Manabí.
Augusto Naranjo, titular de la Oficina de Migración de Manta, dijo que el principal sospechoso es García, quien fue descubierto cuando esperaba a los emigrantes (la mayoría oriundos del Austro) en Jipijapa para trasladarlos a Punta Blanca.
El jefe policial mantiene la sospecha de que cuando capturaron a los ilegales, 20 de ellos habían partido a alta mar, donde los esperaba la embarcación Junior, de propiedad de Pérez, para trasladarlos al norte del continente. El hecho es investigado.
Los detenidos fueron liberados a las 24 horas del suceso; en ese lapso confesaron que los detenidos son los autores del frustrado traslado desde Azuay, Loja y Cañar, hasta Manta y Jipijapa, para de allí tomar un vehículo hasta Punta Blanca y luego trasladarse a alta mar, donde los esperaba un barco camaronero.
Los ilegales, 112 hombres, 33 mujeres y 15 menores de edad, confesaron que a los coyoteros del Azuay pagaron 2 500 dólares por persona con el objeto de trasladarlos por vía marítima a Guatemala, América Central, y entonces deberían pagar 5 000 dólares más para ser embarcados al país del norte.
"Los miembros de la Marina y de la Fuerza Aérea Ecuatoriano sabíamos de la presencia de los ilegales en esa zona, por lo que no tuvimos dificultades para detenerlos", declaró Naranjo.
Los balnearios y caletas manabitas son permanentes zonas escogidas por los indocumentados para trasladarse en pangas a alta mar, y de allí a Estados Unidos de Norteamérica, en buques dedicados a la captura de camarones.(AM).

Diego y Carlos desaparecieron el 13 de junio

Las madres de Diego Patricio Guevara y Carlos Vladimir Chico no tienen dinero para buscarlos y suponen que están en una ciudad de la Costa trabajando. Incluso, hace unas semanas quisieron viajar a Guayaquil para localizarlos.
El pasado 13 de junio salieron de su casa con sus dos hermanas; ocho días después, regresaron, pero los varones nuevamente se fueron y, desde entonces, no han retornado. De acuerdo con el testimonio de las niñas, tomaron la decisión de irse de la casa por las dificultades económicas que atravesaban. De hecho, las dos familias son de escasos recursos económicos y esa es otra razón para que no les pueden buscar, porque implicaría gastar en pasajes, estadía y comida en las ciudades de la Costa.
La suposición de que están en la Costa se debe a que las dos niñas contaron a sus padres que llegaron a una ciudad donde había una playa y estuvieron con una señora que les empleó en quehaceres domésticos. Al parecer, de los testimonios, se desprende que esa señora les habría dado dinero para que devolvieran a las niñas con la condición de que volvieran a trabajar con ella. El caso de Diego Patricio y Carlos Vladimir, quienes lustraban zapatos en diversas zonas de Quito, es uno de los más comunes de desaparición de menores en Ecuador. Al ser presas de la angustia económica de sus padres, intentan, por sus propios medios, encontrar una salida para sus necesidades.
Diego tiene 13 años, tez trigueña, ojos café oscuros, cabello negro ondulado, constextura delgada y mide 137 cm de estatura. Carlos tiene 14 años, ojos café oscuros, cabello negro lacio corto, contextura delgada y mide 140 cm de estatura.
Los padres esperan que las personas que los identifiquen llamen a los números 02238238 o 02238627, de la Fundación Reencuentro. (OP).



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