Es un espacio en donde todos desconfían de todos. Los profesores de los conserjes, los
conserjes de los profesores, los profesores de los profesores. Nadie sabe en qué bando
está el otro, ni quién podría ser un delator. Es un estado de guerra en el que se
organizan reuniones secretas, se envían informaciones y denuncias anónimas. Se habla,
pero con la condición de que sus nombres se guarden en la reserva.
En ese estado de sitio viven profesores, autoridades y trabajadores del colegio capitalino
Simón Bolívar, en donde todavía se decide la suerte de la ex rectora Emma Játiva
Vallejo, quien inició un juicio en contra del Ministerio de Educación para impugnar el
acuerdo ministerial 0117 del 21 de enero pasado, en el que se ratificaba su destitución
del cargo, resuelta por la Comisión de Defensa Profesional.
En la demanda presentada en la Segunda Sala del Tribunal de lo Contencioso Administrativo,
la rectora solicita que se deje sin efecto esa resolución, que se la restituya en su
cargo y se ordene el pago de las remuneraciones que hubiere dejado de percibir. Esa es una
larga historia que todavía no concluye y que revelaría el poder de la UNE, encubierto en
una red compleja.
"Cuántas veces acudimos a pedir respaldo a la UNE. Todos los arquitectos tienen su
colegio de arquitectos. Los abogados su colegio de abogados. Todos tienen ese organismo
colegiado que les defiende. Nosotros tenemos a la UNE", aseguran decepcionadas las
profesoras que siguieron paso a paso el proceso de la destitución de la rectora.
Lo primero que hicieron los profesores del colegio Simón Bolívar al denunciar las
presuntas irregularidades que habría cometido la ex rectora del plantel fue acudir a la
UNE. Al parecer, hablaron con Rómulo Mejía y Stalin Vargas quienes les habrían
recomendado adoptar otras actitudes, como la toma del colegio.
Aparentemente, la UNE, como mediadora, debía propiciar un entendimiento. "Antes de
que empiece el sumario administrativo, Rómulo Mejía nos citó a una reunión, dijo que
la rectora se acogería a la jubilación. La señora nunca llegó y la respuesta de la UNE
a nuestro pedido fue ambigua".
Según narran, ese fue el último intento de verse respaldadas en la UNE. "La
mayoría de los profesores del colegio impulsaron ese proceso. La UNE abandonó a 200
profesores. Cuando hay un paro del magisterio, el rector no tiene nada que ver, es la
Asociación de Profesores la que apoya. A quienes debían respaldar es a los profesores.
Eso fue una traición", aseguran.
En ese proceso habrían sido testigos de cómo funciona toda la compleja red de poder de
la UNE. Sostienen que hasta un conserje puede llegar a tener más poder que el ministro.
"Todas las notificaciones que a la UNE no le interesa que lleguen al despacho
ministerial las hacen ingresar por archivo y ahí duermen, a pesar de que el reglamento
dice que deben ingresar directo a su despacho o al casillero de la asesoría jurídica
-aseguran-. Nosotros hemos vivido, hemos palpado; no es necesario decir, es ver cómo
tapan un documento, cómo lo esconden, cómo no le notifican, cómo no anotan; las frases
que siempre se escuchan es no llegó, no vino, espere, regrese mañana, pasado; incluso
hablar con ciertas autoridades del Ministerio o de la Dirección Provincial de Educación
es imposible".
Las consecuencias de ese pleito entre los profesores y la rectora son varias, según las
profesoras. "Relaciones humanas aquí no existen. Todos desconfiamos de todos.
Vivimos en un estado de zozobra y de sicosis. Nosotros no confiamos en nadie -aseguran-.
En el último paro la institución no participó porque nos sentimos defraudados. En otras
ocasiones apoyamos activamente en las jornadas de lucha, pero, como pasamos por esta
situación y nuestros líderes no nos apoyaron como debían, ¿qué podíamos hacer? La
UNE tiene abogada, pero de nada nos sirvió. Con nuestro organismo no vamos a contar ni
debemos contar porque no confiamos", aseguran las profesoras.
Las maestras sostienen que ahora son indiferentes frente a la UNE, aunque dicen estar
atadas por una razón: el Fondo de Cesantía, al que están aportando cinco años. Es un
fondo que, según la presidenta de la UNE, Aracelly Moreno, representa 11 millones de
dólares. (JT)
Una estructura partidista
La UNE nace como organización jurídica en agosto de 1944, luego de la insurrección del
28 de mayo que aglutinó a todos los maestros por igual.
La penetración del MPD empieza a comienzos de la década de los setenta, cuando en
Pichincha se conforma, en el interior de la UNE, el grupo Vanguardia del Magisterio, que,
con los años, se extiende a nivel nacional con apego al también naciente Movimiento
Popular Democrático (MPD).
Durante el Gobierno de Guillermo Rodríguez Lara, mueren en las calles los dirigentes
Rosita Paredes, Edgar Jijón y Edwin Valencia. Y, tiempo después, el triunvirato militar
que presidió Alfredo Poveda declara a la UNE movimiento ilegal. Un año más tarde, en
forma clandestina, en la provincia de Esmeraldas, se realiza el XIV Congreso de la UNE que
elige a Flor Medranda de Chancay como presidenta nacional. En 1979 los dirigentes ingresan
de lleno a la política, porque notaron que la oposición de los maestros al Gobiernos era
el más efectivo recurso para que el MPD lograra llevar diputados al Congreso. Tal vez por
esa razón su actual estructura sea la de un partido político, aunque sus dirigentes lo
nieguen.
Las frases de las profesoras
- Fueron varias las veces que acudimos a la
UNE a pedir respaldo
- La mayorría de los profesores del colegio
impulsó ese proceso
- Cuando hay un paro del magisterio, la
rectora no tiene nada que ver
- Nosotros no confiamos en nadie. Nos sentimos
defraudadas
El golpe de Estado que casi arruina
la destitución
En vista de todas las denuncias que existían en contra de la rectora del colegio Simón
Bolívar, Emma Jativa, por cobros indebidos a las alumnas, abuso de autoridad y realizar
proselitismo político dentro del plantel, la Comisión de Defensa Profesional de
Pichincha se reunió el 19 de mayo de 1999 para instruir sumario administrativo en su
contra. Se conformó una subcomisión investigadora conformada por Laura Vargas y Luis
Chanchay.
El 28 de septiembre del año anterior, la subcomisión presentó el informe final y el
expediente administrativo. La Comisión de Defensa Profesional de Pichincha se reunió el
6 de octubre de 1999 para conocer el informe. Concluyó que las faltas cometidas por la
rectora merecen de destitución del cargo. Esa facultad es privativa de la Comisión
Regional, adonde llegó el informe.
La conclusión en esta instancia fue que la rectora cometió un sinnúmero de faltas en el
desempeño de sus funciones: expulsión de estudiantes, contratación de docentes a pesar
de que existía exceso de personal, sanciones a los profesores del colegio sin seguir los
procedimientos normales, etc., por lo que se decidió destituirla. Esa decisión fue
ratificada por la ex ministra de Educación, Rosángela Adoum, el 21 de enero de este
año.
La rectora no se conformó e impugnó esa resolución. La razón: en circunstancias de
pública conmoción por la destitución del Gobierno de Jamil Mahuad, la ex ministra de
Educación firma el acuerdo ratificando la resolución "sin tener todas las sumillas
que esa clase de documentos tienen".
Los principales defensores de la rectora son los dirigentes de la UNE. Aracelly Moreno,
presidenta nacional de ese organismo, sostiene que la rectora fue víctima de una
persecución y de una serie de calumnias. Por esa razón, los profesores de ese colegio
dicen desconfiar de la UNE, el organismo que dejó de representarlos por ayudar a una
persona que estaría vinculada con los dirigentes. (JT)