La
ciudad de los negocios

En Tulcán, según versiones policiales, se negocian las
municiones que pasan la frontera
El tráfico de armamento y de municiones es
lo que más preocupa a las autoriades colombianas, más que el de víveres y de gas.
Varios cargamentos fueron decomisados en la frontera, en los pasos alternos que existen en
los alrededores de Tulcán.
Fue precisamente en la región de Chiles Bajo, en la región colombiana de Nariño, en
donde el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) dio un golpe al contrabando que a
ellos les interesa detener: el de armamento.
De acuerdo con las investigaciones de la Policía antinarcóticos de Colombia difundidas
por la prensa de Pasto y Tulcán, Los tres colombianos que negociaron la compra de las
municiones de origen yugoeslavo, peruano y chino pasaron sin inconvenientes la frontera
del Ecuador y Colombia en una camioneta, con placas CBH 281. Pero fueron detenidos por los
colombianos en Chiles Bajo.
El DAS encontró en el vagón de la camioneta, apenas cubierta con una carpa, 20 605
proyectiles que habían llegado a Guayaquil por barco, y que fueron transportados hasta
Tulcán por vía terrestre, en un camión, mezclados con chatarra y productos agrícolas,
a mediados de febrero de este año, como llegan decenas de camiones al día.
Las proyectiles eran de punta aguda, de latón acerado y nucleo de plomo, y estaban
empacados en bloques, pegados con cintas adhesivas y cubiertos con periódicos de la
prensa peruana. Estas municiones son utilizadas por fusiles AK-47
Es en Tulcán, de acuerdo con las investigaciones policiales colombianas difundidas por
las prensa de esa ciudad y de Pasto, donde se negocia la mercancía, sobre todo la
ilícita, que llega del interior del país, y se la llevan a Colombia.
Pocos son detenidos en el lado ecuatoriano y en el lado colombiano los decomisos de armas
y municiones se producen en zonas que no están totalmente controladas por la guerrilla.
Además, en Ipiales también se han detenido cargamentos de uniformes militares.
El comercio entre Ecuador y Colombia, en los 176 kilómetros de la frontera entre la
provincia del Carchi y el departamento de Nariño, es intenso.
Los 23 pasos que existen solo en Tulcán, según el gobernador del Carchi, Edgar Moscoso,
son utilizados, sobre todo, para pasar mercancías ilícitas. Las municiones pasaron por
uno de los pasos carrozables de Tulcán, hábiles para los camiones Hino, Ford 350 y
camionetas Ford 2 000. (JT)
El extraño transporte de las botas pantaneras
A las 20:00, en medio de una neblina y llovizna permanente un convoy de camiones avanza
por el camino carrozable que conduce a El Carmelo, a pesar de que a esa hora supuestamente
ya no se permite el paso a Colombia, porque el puesto fronterizo está cerrado. Pero el
tránsito de los vehículos a esas horas y en la madrugada, ya no sorprende a nadie.
Todos los que viven en los alrededores no se extrañan por ver transportes de carga, con
destino a Colombia. Lo que nadie sabe es qué llevan. En el trayecto se pueden ver
también algunos camiones misteriosamente estacionados en algún descampado.
Pero los extraños camiones no solo pasan por esos caminos poco transitados, sino que es
común verlos en la madrugada de los jueves, día de feria -cuando casi todo Ipiales se
vuelca al lado ecuatoriano-, en pleno centro de Tulcán. Unos pocos se estacionan en los
alrededores del Centro Comercial Popular y otros se dirigen a destinos inciertos, pero
pasan por la ciudad fronteriza, como si fueran fantasmas.
En el centro de Tulcán, en los últimos meses, ha sido común ver estacionarse en las
madrugadas de los jueves, camiones cargados de botas, las llamadas pantaneras. Lo más
curioso es que ninguna vitrina de los almacenes de esa ciudad exhibe esas botas para la
venta. "Dicen que son para la guerrilla", asegura un comerciante.
Los cargamentos de botas llegan y pasan por la frontera a vista y paciencia de las
autoridades aduaneras, y varios cargamentos obtienen los permisos legales de exportación.
De acuerdo con el listado de las exportaciones realizadas el 31 de enero de 2000, solo ese
día salieron del Ecuador rumbo a Colombia primero un cargamento de 72 pares, luego otro
de 42, después otro de 252 y finalmente uno de 18 800 pares; el 7 de febrero de 2000
salió otro cargamento con 11 505 pares. En Colombia están convencidos de que son para la
guerrilla; grandes cargamentos que intentaron ingresar a ese país, sin los permisos de
exportación, fueron decomisados por la Dirección de Industrias y Aduanas de Colombia
(DIAN), según la versión de su director, Osvaldo Gaviria; en el Ecuador pocos quieren
especular oficialmente.
De acuerdo con las estadísticas presentadas en uno de los últimos números de la revista
de la Cámara de Comercio e Industrias Ecuatoriano Colombiana (Camecol), en julio de 1999
Ecuador exportó a Colombia 136 toneladas de calzado; en agosto, 204 toneladas, y en
septiembre; 311 toneladas, en este rubro se inscriben las botas. El director de la
Corporación Aduanera de Tulcán, Arnulfo Gordillo, se limitó a reconocer que los
permisos para exportar botas de caucho se han incrementado en los últimos meses. ¿De
dónde salen los camiones? Los transportistas pesados de Tulcán apenas pueden llegar a
Ipiales, por las represalias a las que son sometidos en ese país, por parte de la
asociación de Camioneros de Colombia, porque los fletes que hacen son más baratos.
Ingresan a dejar una carga en Cali, pero en lugar de regresar se quedan haciendo fletes y
cobran cinco veces menos.
En Ibarra solo existen dos compañías de transporte de carga pesado: la Colombo
Ecuatoriana y la Integración Andina. El gerente de la primera, René Granada, dijo que
sus vehículos apenas llegan a Tulcán con cargamentos de harina de pescado, maíz,
azúcar y arroz.
Todo es un misterio que sirve para alimentar el comercio de Tulcán y la vida hotelera de
la ciudad. La gente llega un día y se va al siguiente. (JT)
Los guerrilleros no consumen tanto
A Tulcán casi nunca llegan los compradores finales del producto, sino los intermediarios
a los que entregan el dinero necesario para realizar la transacción, los viáticos y a
veces hasta para que se diviertan en la noche.
Los llaman financistas y compran un producto en grandes cantidades, pero a través de
varios intermediarios para que los introduzcan a Colombia en pequeñas cantidades.
Uno de los productos que más pasan a Colombia de esa manera, en lo que a productos
alimenticios se refiere, es el arroz. Aparte, el fríjol, la lenteja y la arveja son los
productos ecuatorianos que tienen un gran repunte en el mercado colombiano. Lo más común
es comentar que son comprados por gente vinculada al narcotráfico más que a la
guerrilla, debido al crecimiento de este sector en Colombia, en cuyas plantaciones
trabajarían ejércitos de gente.
Fabián Obando, presidente de la Cámara de Comercio de Ibarra, sentado en el pequeño
despacho de su oficina de Federal Express, en el centro de Ibarra, cree que el problema es
diferente y más simple: "cuando en Nariño ven que son más baratos los bienes en el
Ecuador se abastece de la mercadería que llega del Ecuador".
Agitando sus manos, en las que destaca un gran anillo de plata con una piedra en el
centro, asegura que, en la actualidad, Colombia está comprando cuatro productos: gas,
gasolina, arroz y carne.
Su apreciación dista mucho de concordar con la de Gabriel Galán, representante de
Proexport Colombia. "El comercio es intenso porque los dos países satisfacen sus
necesidades, está libre de impuestos y la frontera está cerca".
Aunque concuerdan en que el problema de la guerra irregular que vive el país vecino con
las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional, las
Autodefensas, los narcotraficantes y los militares poco o nada tiene que ver con la
dinámica del comercio fronterizo, Gabriel Galán reconoce que "la guerrilla utiliza
la frontera, en Carchi, Sucumbíos y Esmeraldas, para aprovisionarse de comida,
refugiarse, descansar y hasta utilizar los servicios médicos".
Para respaldar su apreciación de que la guerrilla es un consumidor más, sin mayor
importancia, Gabriel Galán otra vez hace cuentas: la insurgencia es grande por el área
que ocupa -desde Nariño hasta el Putumayo- no por el número. Los guerrilleros apenas
llegan a 20 mil; con todas las personas que apoyan con la logística llegarán a cien mil;
Colombia tiene 40 millones de habitantes. "Estamos hablando de 100 mil colombianos en
comparación con los 40 millones, ¿quién pesa más en lo que es consumo?. El 1% de 40
millones es 400 mil, entonces esos consumidores son la cuarta parte del 1%, el 0,25%. Los
cien mil habitantes equivalen a una ciudad como Ibarra, es como si le hubieran anexado una
ciudad al Ecuador", dice y sonríe. (JT)
Rumichaca
La lista de los productos que pasan del
Ecuador a Colombia es extensa. Solo el miércoles anterior, por el puente de Rumichaca
pasaron 300 cajas de mangos frescos, 300 cajas impresas para chicles, 74 000 frascos de
alcohol, 300 quintales de cemento, 800 mantas de fibras sintéticas, 4 000 pares de medias
unisex, 880 sacos de polipropileno, 2 000 cobijas acrílicas, 32 560 litros de aceite
crudo de palmiste, 200 cajas de naranja fresca.
Además, constan en la lista zapotes,
reina claudias, naranjilla, brócoli fresco, pescado entero congelado, aceite de palma.
Las mochilas de lona son otro producto que aparece frecuentemente en las listas de las
exportaciones diarias registradas por la Corporación Aduanera de Tulcán.
También existe material catalogado como
chatarra, alambre galvanizado, productos curtientes, inodoros, vajillas y fregaderos.
El 80% de los productos que salen del
Ecuador son primarios, agrícolas, y solo un 20% es industrializado, que tiene un valor
agregado, mientras el 100% de las exportaciones colombianas al país son de productos
industrializados.
De Colombia se exportan al Ecuador desde
las etiquetas de la cerveza hasta las tapas de los licores, vasos de cartón, teja
ondulada, productos veterinarios, bombones, plastilina, papel, café, toallas sanitarias,
pañales...
En la administración aduanera de Tulcán
se realizan en promedio 80 trámites diarios para importar productos de Colombia, mientras
solo se realizan 40 trámites al día para exportar productos ecuatorianos.
De acuerdo con la información de la
Corporación Aduanera de Tulcán en 1999, por recaudaciones tributarias recogieron 244 000
millones de sucres, 71 000 millones de sucres más que en 1998. Y en enero pasado
recaudaron 27 000 millones de sucres, el doble de lo que recaudaron en enero de 1999,
sobre todo por el incremento del Impuesto al Valor Agregado, y del tipo de cambio.
"Carchi es una región comercial, en
donde todo el mundo trata de poner una tienda, una carnicería, porque sabe que los
víveres son muy solicitados por los colombianos", reconoce el gobernador de la
provincia, Edgar Moscoso. La proliferación de tiendas y comercios tiene la misma
justificación: el diferencial cambiario. (JT).
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INVESTIGACION
Sin Colombia, Tulcán sería
un pueblo fantasma
El comercio fronterizo entre Ecuador y
Colombia tiene sus reglas muy claras. La primera es aceptar los secretos públicos, y
dejar hacer y dejar pasar cuando conviene a los vendedores y compradores.
Cuando los gatos se duermen...
La mayoría de habitantes de El Carmelo tienen lazos afectivos o familiares con sus
vecinos colombianos. No les preocupa las noticias de la guerrilla.
La ciudad de
los negocios
Una gran cantidad de municiones se ha decomisado en la frontera.
El
contrabando de la salud
En Tulcán proliferan los consultorios médicos; de los 102 galenos que están en Carchi,
el 70% se encuentran en esa ciudad. La razón: buscan clientes colombianos. |