Cuando
los gatos se duermen...
Un camión Hino de color rojo, con placas
VSN 687, cruza el puente de madera sobre el río Santa Bárbara, que separa Ecuador de
Colombia, y avanza por el estrecho y cenagoso camino de la vereda de San Antonio, el
primer caserío fronterizo colombiano -cada casa está separada por extensos sembrados de
maíz y papas-, cargado de feligreses marianos. Por el altoparlante, uno de los pastores
dice: "Dios dio su vida en el calvario y él nos ha enviado por estas veredas a
predicar el evangelio; él nos ha dicho id y predicad el evangelio, porque el que creyere
será salvo". El carro se detiene y otro pastor abre la portezuela y habla de María,
citando versículos de los libros bíblicos de Lucas, Juan, Romanos y Hechos.
El ganso que se pasea por el patio de la casa de don Humberto Portilla, uno de los 72
ecuatorianos que viven en el lado colombiano y gozan de los privilegios de ser
ecuatoriano, como comprar el gas a precio ecuatoriano -se vende a 27 mil sucres en El
Carmelo-, es el único que responde con su graznido, mientras algunos chicos suben
jadeando por ese empinado camino en sus bicicletas, con rumbo al Ecuador. Solo pueden
pasar hasta las 18:00, a esa hora se cierra el cruce fronterizo que es vigilado por dos
militares del Batallón de Selva del Ecuador, y ningún carro o persona puede cruzar: de
acuerdo con uno de los uniformados que custodian el pueblo, por órdenes superiores,
según la versión de un morador de la zona, porque si no dejan libre el paso en la noche,
los 'muchachos' -los guerrilleros del Ejército de Liberación reclaman que se los llame
así- los tienen amenazados con volarles el puesto.
La estrecha amistad entre los pobladores de los caseríos del Ecuador y Colombia no es
extraña. Hasta 1916 El Carmelo pertenecía a Colombia. Fue con los Tratados Muñoz
Vernaza Suárez que pasa a ser parte del Ecuador, pero los vínculos familiares no se
rompieron, de acuerdo con el teniente político, Tomás Córdova.
En realidad, la mayoría, si no toda la población de El Carmelo tiene algún lazo
afectivo y familiar con los vecinos colombianos, con los que están en la vereda de San
Antonio y La Victoria, pueblos en los que la guerrilla, el Ejército de Liberación
Nacional, impone sus reglas.
Los lazos y el comercio
Los productos del Ecuador son muy utilizados, sobre todo el gas que sale por cinco caminos
de pica que existen, además del puente sobre el río Santa Bárbara custodiado por los
militares.
Es en las noches cuando pasan hasta tres cilindros de gas a lomo de mula, a pesar de que,
por trámites del teniente político, 200 personas, entre colombianas y ecuatorianas que
viven en San Antonio tienen derecho a comprar en el lado ecuatoriano un cilindro de gas al
mes.
Cada semana llegan a la población 300 tanques de gas, 1 200 tanques al mes, que se
venden, en dos expendedoras, a 27 mil sucres en El Carmelo y a siete u ocho mil pesos (la
moneda colombiana está a 13,5 sucres) al otro lado de la frontera, a cinco minutos.
"La diferencia cambiaria ha alimentado el contrabando de hormiga", reconoce uno
de los militares. Debido a la alta fuga de cilindros de gas en El Carmelo inventaron una
singular forma de repartir el gas. El control de la venta está a cargo de la Tenencia
Política y los destacamentos policial y militar.
Cada habitante de El Carmelo tiene una tarjeta. Cuando quiere un cilindro de gas debe
acercarse a la Tenencia Política para que le piquen la tarjeta y le entreguen un tiquete,
con el cual debe acercarse a una de las dos distribuidoras para comprar el gas y entregar
el tiquete.
Los dueños de las distribuidoras tienen la obligación de entregar al final del mes los
tiquetes a la Tenencia Política para que realice el control de los tanques de gas que se
han vendido. Pero a pesar de toda la vigilancia, aparentemente estricto, es común, de
acuerdo con la versión de uno de los militares, encontrar en los cinco pasos de pica que
existen en El Carmelo mulas que cargan hasta tres tanques de gas. Córdova dice que son
contrabandistas que llevan el gas de El Playón, El Angel y San Gabriel. (JT)
Una vigilancia voleibolista

En la noche y la madrugada de cualquier día es común observar convoyes de camiones Ford,
Hino y camionetas de doble tracción, pasar por los caminos carrozables alternos
El contrabando de cilindros de gas se
produce a pesar de que 200 moradores de la vereda de San Antonio tienen derecho a comprar
un tanque de gas por mes en El Carmelo.
El teniente político sostiene que la decisión se adoptó porque la relación de los
pobladores de San Antonio y El Carmelo es muy cordial. "Ellos colaboran con las
actividades y con cualquier acto que se realice acá -insiste-. Hay cordialidad: de
Colombia llegan acá, nosotros también pasamos, existen encuentros deportivos
interfronterizos".
Y es el volei uno de los vicios de los moradores de El Carmelo. Tienen una cancha
iluminada con reflectores y allí se congrega la gente a partir de las 18:00. Solo el
sábado anterior los militares les habrían ganado 2 800 000 sucres.
En cuanto a la guerrilla, a pesar de que todos saben que el Ejército de Liberación
Nacional (ELN), tiene un destacamento en la Victoria, dice que nunca han tenido problemas.
"Sabemos que tal vez pasen a abastecerse de productos de primera necesidad -insiste
el teniente político-, pero no los conocemos".
Uno de los grandes inconvenientes que, al parecer, enfrentan los militares acantonados en
la zona es el increíble trabajo de inteligencia que tienen los contrabandistas que pasan
por el lugar. Todo el pueblo sabe cuándo van a salir en operativos militares, a pesar de
que, aseguran, nunca le cuentan a nadie que lo harán.
Debido a ese increíble tranbajo de inteligencia logran pasar todos los productos que
deseen al otro lado.
Al menos en algunos sectores de Tulcán existe la impresión de que todo sale para
Colombia. Los agricultores producen para vender en el país vecino, no importa a quién,
porque las reglas del mercado dicen que es más conveniente vender en el otro lado de la
frontera que en el Ecuador. La diferencia entre el precio del mismo producto en el Ecuador
y en Colombia es abismal.
Por ejemplo, mientras una carga de papa amarilla (60 kilos), nada apetecida en los
mercados internos, cuesta en Colombia 45 mil pesos (607 500 sucres), un quintal de la
super chola, destinada a los mercados de Ibarra y Quito, cuesta 240 mil sucres.
De ahí que quedó en el papel la Declaración de Esmeraldas, parte de los convenios
bilaterales que prohíben pasar de Colombia a Ecuador víveres por un monto superior a los
cuatro salarios mínimos vitales y de Ecuador a Colombia por diez salarios. Igual cosa
ocurre con la leche, que en La Victoria se entrega a unas enfriadoras -fábricas de
lácteos-. En Colombia pagan más. (JT)
Clandestino
Los destacamentos militares ecuatorianos
están ubicados en Tufiño, Tulcán y El Carmelo.
Informes militares hablan de las diversas
rutas de los contrabandistas de armamento originario de Perú. Una de las conocidas y
probablemente la más utilizada es: Huaquillas-Guayaquil-Ibarra-San Gabriel-Tulcán.
La frontera norte de la provincia del
Carchi va desde Tobar Donoso al occidente, a Santa Bárbara al oriente.
Varios de estos pasos fronterizos no
autorizados en la provincia de Carchi han sido un tema constante de la Comision de
Vecindad ecuatoriano-colombiana, organismo creado el 20 de junio de 1989 durante los
gobiernos de Virgilio Barco en Colombia y Rodrigo Borja en Ecuador. Su objetivo era
impulsar la integración y el desarrollo de las naciones.
El puente del Charco, sector Chapuel, es
uno de los pasos carrozables fronterizos. La construcción es de hormigón armado, de 10
metros de largo por 5 de ancho, y por donde pueden cruzar vehículos Ford 350. Además,
hay otro paso por el vado, ubicado a unos 200 metros de distancia, por donde pasan los
vehículos con mayor capacidad.
El puente sobre la quebrada de El Morro
está ubicado al este de la ciudad de Tulcán, en la población limítrofe de Urbina.
Aunque hay un puesto de control aduanero, se sabe que es el preferido para pasar
vehículos robados.
Además, están los pasos de Santa
Bárbara, Santa Martha de Cuba y Tufiño. La construcción de 'los puentes' jamás fue
autorizada por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, el único organismo capacitado
para construirlo, de acuerdo con la Ley de Seguridad Nacional.
El puente que está en las Cuatro
Esquinas fue construido con hormigón, de 11 metros de largo por 2,5 de ancho. (JT).
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INVESTIGACION
Sin Colombia, Tulcán sería
un pueblo fantasma
El comercio fronterizo entre Ecuador y
Colombia tiene sus reglas muy claras. La primera es aceptar los secretos públicos, y
dejar hacer y dejar pasar cuando conviene a los vendedores y compradores.
Cuando
los gatos se duermen...
La mayoría de habitantes de El Carmelo tienen lazos afectivos o familiares con sus
vecinos colombianos. No les preocupa las noticias de la guerrilla.
La
ciudad de los negocios
Una gran cantidad de municiones se ha decomisado en la frontera.
El
contrabando de la salud
En Tulcán proliferan los consultorios médicos; de los 102 galenos que están en Carchi,
el 70% se encuentran en esa ciudad. La razón: buscan clientes colombianos. |