Sin
Colombia, Tulcán sería un pueblo fantasma
El comercio fronterizo entre Ecuador y
Colombia tiene sus reglas muy claras. La primera es aceptar los secretos públicos, y
dejar hacer y dejar pasar cuando conviene a los vendedores y compradores

El desabastecimiento de gas en el Carchi ha llegado a tal nivel, por la demanda del
producto en Colombia, que las autoridades se han inventado métodos para distribuir el
producto.
'Tulcán es el mercado de Nariño y no el
de los guerrilleros", dice el representante de Proexport Colombia, Gabriel Galán
Sarmiento, en su amplia oficina del piso 14, en el edificio del World Trade Center, en el
norte de Quito, desde donde siguió el descalabro económico de las importaciones y las
exportaciones de Colombia al Ecuador y viceversa. Luego de quitarse la chaqueta gris, saca
de uno de los anaqueles una calculadora y comienza a hacer cuentas sobre la caída de las
importaciones y las exportaciones del comercio; contempla los resultados y dice "a
todos nos golpeó la crisis".
De los 574 millones de dólares que exportaba Colombia al Ecuador en 1998, en 1999 solo
exportó productos equivalentes a los 340 millones de dólares. Hubo una caída del 43% de
las exportaciones. Pero Ecuador sufrió un remezón similar. El año 1997 fue el mejor en
cuanto ventas a Colombia. En cifras, el país vendió 390 millones de dólares, al año
siguiente esa cifra disminuyó a los 300 millones y en 1999 Colombia sólo compró
productos por un monto de 230 millones de dólares. Gabriel Galán sonríe benignamente,
luego busca en su portafolio y saca una hoja en la que constan cifras del Banco Central
sobre las importaciones ecuatorianas registradas en 1999.
"Bueno, los más golpeados son los japoneses, las importaciones de productos de ese
país cayeron en un 71% -asegura Galán, señalando con su dedo las cifras-. Dicen que los
autos eran los artículos que más devolvían".
Luego hace un ademán con sus manos, sale de la oficina y pide a una de sus asistentes una
revista de la Cámara de Comercio e Industrias Ecuatoriano Colombiana (Camecol).
Regresando a grandes pasos asegura que "a ellos les encanta la lista de los productos
más solicitados tanto en el Ecuador como en Colombia". Y en esa lista, aunque
extensa, no consta todo lo que los colombianos compran en la frontera, en el lado
ecuatoriano (casi todo) ni lo que los ecuatorianos compran en Colombia; es decir, nada. No
es la lista del contrabando de hormigueo, de pequeñas cantidades que se produce en la
frontera.
La risa que se confirma
Su afirmación de que Ecuador es el mercado de Nariño y su risa al desmentir que los
principales compradores de los productos ecuatorianos son los guerrilleros es evidente -en
parte- los jueves viernes sábados y domingos en Tulcán, cuando la ciudad cambia de cara.
Varios convoyes de vehículos colombianos llegan a las ferias para abastecerse desde pilas
hasta cobijas, sábanas, jeans, chompas de cuero, mochilas, arroz, azúcar, legumbres,
papas, harina de pescado y medicinas. Cada calle tiene una tienda, laboratorios de
revelados de fotos, consultorios médicos, hoteles que casi siempre están llenos, chifas,
bancos, boutiques, almacenes de electrodomésticos. Los miembros de la Asociación de
carretilleros tienen un gran trabajo al transportar quintales de arroz de bodega en
bodega.
En Tulcán existe una gran cantidad de bodegas clandestinas, en las que se guarda desde
productos de primera necesidad de los que generalmente están desabastecidos -azúcar,
arroz, gas- incluso botas de caucho, conocidas como pantaneras. Si bien son sitios que la
mayoría de la población conoce, hasta las autoridades, nadie se atreve a denunciarlas
públicamente. "Aquí se vende todo, si trae tortugas las vende", dice Octavio
Totoy, de la Asociación de Comerciantes Minoristas.
Aparte de las bodegas clandestinas, de acuerdo con la apreciación del presidente de la
Cámara de Comercio de Tulcán, Remigio Cano, entre comerciantes formales e informales
deben existir más de 3 000 negocios. Y todos prósperos, que aprovechan lo barato que les
resulta a los colombianos comprar en el Ecuador para ofrecerles cualquier producto;
mientras en Ipiales ya se han levantado varias quejas, pidiendo que se cierre la frontera
para que los negocios puedan sobrevivir a los que ellos llaman competencia desleal. La
queja la han elevado al presidente Andrés Pastrana desde la Cámara de Comercio de
Ipiales hasta la Asociación de Expendedores de Gasolina.
Tanta es la dependencia comercial que Tulcán tiene de Colombia, que muchos se aventuran a
decir que si no existiera Colombia al otro lado del puente Rumichaca, la ciudad sería un
pueblo fantasma. (JT)
La demanda impone modas

Los militares revisan una camioneta que transportaba productos agrícolas orgánicos
Toda la producción en el Carchi está
orientada a satisfacer el mercado colombiano. Aunque tiene fama de papera y puede producir
la superpapa chola, la mayoría de los sembrados -aunque no existe una estadística al
respecto- están dedicados a la producción de la papa amarilla, que casi no se consume en
el Ecuador, pero que tiene gran aceptación en el país vecino, por ser muy utilizada para
la industria de las galletas y de los chitos.
Otro producto bastante explotado por los agricultores del Carchi, hasta hace poco tiempo,
fue la cebada, sobre todo por la gran demanda de la industria cervecera que existe en
Colombia.
Igual cosa ocurre con el maíz, trigo, haba, mellocos, arveja, fréjol: estos últimos
productos solicitados, según varias versiones, en grandes cantidades por personas
vinculadas al narcotráfico para alimentar a toda la gente que tienen trabajando en los
sembrados de hoja de coca. Salen por pasos clandestinos, sobre todo en las noches cuando
se ven convoyes de camiones en carreteras de segundo orden.
Pero el territorio carchense, además, es óptimo para el ganado, tanto el que produce
leche como el utilizado para faenar. La mejor carne es destinada para el consumo
colombiano, y la peor se deja para los clientes ecuatorianos. Mientras en Tulcán se paga
15 000 sucres la libra de carne, los colombianos pueden pagar un poco más, siempre y
cuando les reserven la mejor carne. Además, sus precios han fluctuado de acuerdo con la
demanda y los precios del mercado colombiano.
Igual cosa ocurre con la leche; el promedio de litros de leche que sale del Carchi es más
alto que el promedio nacional. Solo por El Carmelo se estima que pasan a Colombia 5 000
litros de leche al día. (JT)
La leche de Carchi
Mientras el litro de leche se vende en el
Ecuador en 3 000 sucres, en Colombia ese mismo producto se vende en 280 pesos; es decir,
en 3 780 sucres, diferencia que implica una ganancia de cerca de cuatro millones de sucres
más de lo que se ganaría vendiendo los mismos 5 000 litros de leche en el país. Igual
cosa ocurre con la gasolina, n Una vez anunciada la dolorización en el Ecuador, la
Asociación de Distribuidores Minoristas de Colombia reclamaron al alcalde de Ipiales,
Luis Fernando Torres, soluciones para evitar el contrabando de combustible.
Los colombianos se acostumbraron a
abastecerse de combustible en el Ecuador desde noviembre pasado, cuando el paro indígena
en Cauca y Nariño los obligó a trasladarse a Tulcán, Julio Andrade, Huaca y San Gabriel
para buscar gasolina.
En el Ecuador se vende un galón de
gasolina en 11 980 sucres (921,50 pesos), en Colombia ese galón cuesta 2 280 pesos.
El galón de diesel que se comercializa
en el Ecuador en 8 891 sucres (691 pesos) en Colombia cuesta 1 920 pesos.
Es incuestionable, y nadie lo hace, que
el comercio del Carchi es, ante todo, fronterizo, legalizado con los convenios de
integración entre los dos países y la baja de aranceles.
El poblado urbano de El Carmelo, cuyo
deporte favorito es el boli, tiene 2 775 habitantes, pero sumados los pobladores de sus
siete comunidades: Fray Lejón, Cartagena, la Playa, Agua Fuerte, Yalncún, Buena vista,
El Capulí y La Florida, llegan a los 5 445 habitantes. Están organizados en una Junta
Parroquial a la que se integran los cabildos de las comunidades.
El principal producto que se cosecha en
El Carmelo es la papa. Dos tipos de papas, en realidad, la super chola para
comercializarla en los mercados de Ibarra y Quito, y la amarilla para venderla en
Colombia. Los agricultores prefieren cultivar la papa amarilla, a pesar de que esa papa
para lo único que sirve en el Ecuador es para alimentar el ganado. (JT).
|
INVESTIGACION
Cuando los gatos se duermen...
La mayoría de habitantes de El Carmelo tienen lazos afectivos o familiares con sus
vecinos colombianos. No les preocupa las noticias de la guerrilla.
La
ciudad de los negocios
Una gran cantidad de municiones se ha decomisado en la frontera.
El
contrabando de la salud
En Tulcán proliferan los consultorios médicos; de los 102 galenos que están en Carchi,
el 70% se encuentran en esa ciudad. La razón: buscan clientes colombianos. |