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En los últimos cuatro años la Policía ha triplicado su presupuesto, pero no ha
bajado la delincuencia, sostuvo Fernando Carrión

Miembros de la Policía esperan que los forenses levanten el cuerpo
de un hombre que falleció durante una balacera con "sacapintas" que trataron de
robar $15 mil
"De plan de gastos cataloga el concejal
de Quito, Fernando Carrión, al Plan de Seguridad Ciudadana presentado por el Gobierno.
El funcionario, quien también coordina el programa de Estudios de la Ciudad, de la
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), señaló que se han destinado $320
millones para desarrollar un plan de compra de equipos y armas, y construcción de
Unidades de Policía Comunitaria (UPC), pero no se observa una política de seguridad.
Anota que en los últimos cuatro años la Policía ha triplicado su presupuesto y ha
desarrollado tecnología; no obstante, el auge delincuencial se ha incrementado. Por eso
Carrión considera que un plan de shock que se limita a realizar gastos sin una
planificación de la que todos seamos parte (policía, ciudadanía,
autoridades judiciales...) no da resultado.
Por su lado, el jefe de Política Penal de la Fiscalía, Mario Segovia, señala que la
seguridad debe ser vista como una necesidad básica y que no debe ser manejada
como un tema político, ni por los políticos.
Sostiene que una política estatal de seguridad debería comenzar por actualizar el marco
jurídico para tener una justicia vertical y oportuna, pues actualmente máximo el 2% o el
3% de los casos denunciados llegan a tener una sentencia.
Segovia cree que la seguridad ciudadana debe estar en manos de la Policía, a la que deben
sumarse organismos seccionales, cantonales, la justicia y la organización ciudadana.
Anota que la respuesta a la inseguridad no solo tiene que ver con el incremento de
policías y equipos. (VG/AA)
En Guayaquil, la seguridad es parte de pugna
política
En Quito, el Municipio ha entregado $27 millones a la Policía, además de
equipos, vehículos e infraestructura

La imagen grafica cómo los asaltantes 'aprovechan' que el semáforo está en rojo
para robar. De esta modalidad son víctimas, principalmente, las mujeres
De los impuestos que paga la ciudadanía capitalina, el Municipio de Quito tiene un
presupuesto anticipado destinado a la seguridad, manifestó el director ejecutivo de
Corposeguridad, Gustavo Lalama.
Desde 2002 hasta ahora se han entregado $27 millones a la Policía; también se han
entregado vehículos, equipos de comunicaciones e infraestructura física. Este año
está prevista la entrega de alrededor de 20 Unidades de Policía Comunitaria,
indicó.
En Quito, la Policía maneja el sistema Ojos de Águila, que consiste en una
red de 128 cámaras ubicadas en distintos lugares de la ciudad, las cuales registran los
delitos que se cometen en la urbe. Esto, gracias a un convenio entre Corposeguridad-Quito
y la Policía.
En Guayaquil, en cambio, la información que generan 235 cámaras de Ojos de
Águila, manejadas por la Corporación de Seguridad Ciudadana, no es aprovechada por
la Policía, por una pugna con el Municipio de esa ciudad.
Por los mismos problemas, el Ministerio de Gobierno no acepta una cárcel de alta
seguridad construida por Corposeguridad-Guayaquil. (VG/AA)
El crecimiento de la inseguridad en el países más que una simple percepción
Repetidas veces, en muchas encuestas, la seguridad ha aparecido como una de las
principales preocupaciones de los ecuatorianos.
Adicionalmente, esa preocupación ha encontrado su reflejo en las páginas de los
periódicos y los espacios de radio y televisión.
Y el actual período gubernamental no ha sido la excepción. La prensa, en determinados
momentos, ha debido informar sobre continuos y sucesivos actos delincuenciales, según
estos se han presentado.
Ante ello, y como parte de la pugna del Gobierno contra la labor periodística, el
régimen ha argumentado de manera constante, hasta hace poco, que las noticias que
muestran el avance del hampa constituyen una exageración y un direccionamiento
informativo que tendría la finalidad de desacreditar la labor gubernamental en materia de
seguridad.
No obstante, tal y como lo muestra la presente edición de BLANCO Y NEGRO, la hipótesis
gubernamental de que el aumento de la delincuencia es simplemente una percepción derivada
de la labor de los medios cae frente a la evidencia estadística del aumento de los hechos
de violencia en el país.
Por ejemplo, el alcalde de Quito, Paco Moncayo, dio a conocer en días pasados que los
delitos contra la propiedad, en la capital, aumentaron de 933 entre enero y julio de 2007,
a 1 757 en esos meses de este año; los delitos contra las personas subieron de 461 a 965
en el mismo lapso.
Por ello, el Gobierno terminó aceptando armas de la Corporación de Seguridad Ciudadana
de Guayaquil para el control de esa ciudad y, luego, el ministro de Seguridad, Gustavo
Larrea, reconoció el auge delictivo que se vive en el puerto.
Situaciones que prueban que el problema de la inseguridad es más que una percepción.
(LAG)
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