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La Marina prometió desde el inicio una comunicación de puertas abiertas

Edificio Alpallana, ubicado al norte de Quito, en donde funciona la
sede de Petroecuador. Es aquí en donde se toman las decisiones para la adjudicación de
proyectos que la estatal tiene en agenda
La falta de información en cuanto al número de contratos adjudicado de
manera directa por Petroecuador y el presupuesto destinado para cada uno de ellos, es
parte de la falta transparencia de la estatal.
BLANCO Y NEGRO solicitó a través del Departamento de Comunicación de Petroecuador una
entrevista con la máxima autoridad de la entidad y con los representantes de cada una de
las filiales, para abordar el tema de los contratos dados a dedo; sin embargo,
el directivo dio largas hasta que se convino en el envió de un correo electrónico con
las interrogantes que se les habría realizado de manera personal a cada uno de ellos. En
primera instancia se nos comunicó por correo que el 70% del cuestionario estaba avanzado
y que contaríamos con las respuestas el día pactado, pero hasta el cierre de esta
edición no hubo nada en concreto.
La misma respuesta recibimos del Departamento de Relaciones Públicas de la Flota
Petrolera Ecuatoriana (Flopec), quienes ni siquiera nos recibieron personalmente, sino
desde el teléfono de recepción nos pidieron que llamemos a un número celular para
tramitar la entrevista con el titular del organismo. De igual forma para acelerar el
proceso se envió un cuestionario, el cual tampoco fue contestado. Desconocemos si esto es
parte de la transformación que lleva adelante Petroecuador y de la que está encargada la
empresa escocesa Wood Makenzie. Lo cierto es que el Directorio de Petroecuador se arrogó
funciones para adjudicar contratos. Tarea que le compete al Consejo Administrativo en lo
referente a los campos maduros, pero previo informe de la vicepresidencia de
Petroproducción, y al Comité Especial de Licitaciones (CEL) en el caso de los otros
campos. (VG)
Reformas al marco jurídico de la estatal agilitarán los contratos
Las autoridades de Petroecuador, están empeñadas en realizar una reforma global a sus
normas jurídicas relacionadas con las contrataciones, dicen que para agilitar los
procesos, pero lo que les preocupa es la vigencia del Reglamento a la Ley de Contratación
Pública expedida por el Ejecutivo el 8 de agosto.
La semana pasada pusieron a las unidades de Procuraduría y de Contratos de la
institución a revisar toda la documentación. (VG)
PUNTO DE VISTA
'Joyas de la corona', adjudicadas 'a dedo'
Una de las características del sistema empleado muy recurrentemente por este Gobierno
para afrontar problemas coyunturales y estructurales, el de las emergencias, es que se
pueden pasar por alto ciertos procedimientos al momento de las adjudicaciones, entre ellos
obviar los llamados a concurso y la rendición de cuentas, lo cual crea distorsiones.
Un ejemplo de ello es lo que ha ocurrido con las emergencias viales y educativas, cuyos
decretos se han ido repitiendo para prolongar su vigencia porque las emergencias rigen por
un plazo máximo de 60 días. Ese también es el caso de la emergencia en el sector
petrolero. Durante este régimen, la emergencia en esta área ha sido renovada cuatro
veces.
Ese sistema ha facilitado la contratación directa ("a dedo") de nueve
"grandes" proyectos a cargo de Petroecuador. Dos días antes (19 de mayo) de la
salida del contralmirante Fernando Zurita de la Presidencia ejecutiva de Petroecuador, el
Directorio de la estatal resolvió acelerar los procesos contractuales para adjudicar los
campos maduros y marginales a empresas públicas y privadas. Con el ingreso del
contralmirante Luis Jaramillo, las cosas no cambiaron. En este sentido, el Directorio
dispuso la entrega directa del campo Sacha a PDVSA y en los últimos días se ha discutido
sobre la intención de que Petroecuador cree con la estatal venezolana una empresa de
economía mixta para operar en el área. De la misma manera, se adjudicó el campo
Pungarayacu a la empresa canadiense Ivanhoe, cuestionada por no tener una tecnología
comprobada para alivianar el crudo pesado. Su tecnología experimental ha sido superada
por empresas de otras partes del mundo, con las cuales Petroecuador no tomó contacto.
Algo similar ocurre con la argentina Enarsa, protagonista de un escándalo en su país.
Llama también la atención la falta de transparencia de las autoridades de Petroecuador
para explicar esta situación. (PBM)
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