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La obra debió ser
inaugurada el pasado viernes, la falta de señalización, iluminación y otros acabados lo
impidieron

La ampliación del tramo de
3,7 KM de la vía Colibrí-San Luis tarda dos años
Según el cronograma establecido en el Contrato, la obra debía iniciarse el 30 de
junio de 2006 y concluir el 26 de diciembre del mismo año. El gobierno provincial de
Pichincha hizo tres reprogramaciones

El pasado 6 de junio de 2007, los vehículos circulan
por la vía Colibrí -San Luis en medio de las incomodidades que ocasionan los trabajos de
ampliación
En una de las carreteras más largas del país se convirtió la
ampliación de un tramo de 3,7 kilómetros de la vía San Luis-Colibrí, no por la
extensión, sino por la demora en la ejecución de la obra, la cual debió entregarse a
finales de diciembre de 2006. El viernes pasado estaba prevista la inauguración, pero no
se concretó, pues aún falta la señalización, el alumbrado y la construcción de varios
puentes peatonales.
De acuerdo a un análisis de los plazos, elaborado por la Dirección de Fiscalización del
Gobierno de Pichincha, la obra debió empezar el 30 de junio de 2006 y entregarse el 26 de
diciembre de ese año. No obstante, hubo tres reprogramaciones: según la primera, la
construcción debía finalizar el 25 de abril del siguiente año, pero esto no se
cumplió; entonces vino la segunda, para el 23 de agosto, que tampoco se cumplió; la
tercera vez se amplió al 7 de octubre de 2007 y la vía no estuvo terminada.
Esta historia de ampliaciones de plazos e incumplimientos de los cronogramas se
remonta a noviembre de 2005, cuando la Prefectura convocó a licitación pública con el
fin de contratar la ampliación a cuatro carriles de la mencionada vía, por tratarse de
una de las arterias viales más importantes del cantón Rumiñahui (Sangolquí), en
el valle de Los Chillos, al Sur de Quito.
Recibidas las ofertas y una vez realizado el análisis y calificación
correspondiente, el Comité de Contrataciones adjudicó la obra a la constructora
Sánchez-Merizalde (SAME) por $1 560 677,35. Esta no era una empresa del montón,
sino una de las mejores de Pichincha y del país; aquí no solo analizamos la propuesta
más barata, sino también el currículum y este era bueno.
La empresa era solvente y seria, dijo el director de Vialidad y Concesiones,
Gonzalo Domínguez. Según el funcionario, varios problemas influyeron en los retrasos: la
expropiación de los terrenos de la fábrica Santa Bárbara, de la Escuela Politécnica
del Ejército (ESPE) y de la sede de los trabajadores de Petroecuador; la negativa del
Municipio de Rumiñahui a construir las redes de alcantarillado y agua potable; la
reubicación de los postes y del sistema de telefonía. Todo esto, más los atrasos de la
empresa, ha demorado la obra, de 3,7 kilómetros, dos años, lo que da un ritmo de avance
de alrededor de cuatro metros diarios. (SR)
Las expropiaciones eran obligación del contratante
Autoridades aseguran que no fue falta de planificación

La Prefectura no se imaginó que el proceso de expropiación de los terrenos se
convertiría en el principal escollo.
A decir del Director de Vialidad, Gonzalo Domínguez, estos contratiempos no
sucedieron por falta de planificación de la Prefectura, que debió haber hecho primero la
expropiación, sino porque el Consejo Provincial no pensó que las mismas instituciones
del Estado hicieran tanto problema, señala.
Reconoce además que las expropiaciones no eran obligación del contratista sino
del contratante, en este caso de la Prefectura. Una vez que se adjudicó la obra y
la constructora SAME inició los trabajos, empezaron los líos. (SR)

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