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El alquiler de dos carpas que funcionan como comedor cuesta $20 mil mensuales

Stands de dos compañías aéreas que tienen convenio para
transportar asambleístas y empleados de Ciudad Alfaro
La Asamblea contrató los servicios de alimentación y cafetería,
transporte terrestre y aéreo, limpieza y mantenimiento, control de plagas, carpa para
comedor, fotocopiado, fax y digitalización de documentos, seguro de vida y asistencia
médica.
El contrato de alimentación se firmó con el hotel Oro Verde, de Manta, para un
promedio de 780 comensales diarios. La partida presupuestaria para este servicio es de $1
126 000. Los almuerzos cuestan entre $5,20 y $6,50; el valor de los coffee break va de
$4,80 a $6,50, según el contrato. Por la carpa para el comedor se pagan $20 mil
mensuales, según la página web de la Asamblea.
Las comidas se sirven en vajilla desechable y el personal del hotel se encarga de
recoger los desperdicios, que son depositados en los recipientes de la empresa de limpieza
VEEP.
Para la movilización del personal hacia Montecristi, Manta, Portoviejo, Jipijapa y
otras ciudades cercanas, la Asamblea contrató 28 busetas; además hay otros 25 carros que
fueron prestados por la Policía, Autoridad Portuaria, el Centro de Reconversión de
Manabí (CRM), la Procuraduría y el Fondo de Solidaridad, en los que se movilizan las
principales autoridades y su seguridad.

Una empleada de la empresa VEEP arrastra un recipiente de basura
Para la movilización aérea se hizo convenios con las empresas Tame, Ícaro,
Aerogal y con la FAE. Estas empresas tienen stands en el complejo de Ciudad Alfaro. El
rubro para pasajes por desplazamientos al interior del país es de $1 250 000; para
pasajes al exterior es de $160 mil. El director administrativo, Jorge Moncayo, dijo que la
Asamblea paga los pasajes de avión de los asambleístas; en cambio los empleados los
pagan de sus fondos propios, a crédito.
Los asambleístas tienen un seguro de vida por $20 mil y uno de asistencia médica
por $5 000 (por incapacidad); el contrato se hizo con la compañía Interoceánica; el de
las instalaciones de la Asamblea es con Seguros Colonial. (VG/AA)
PUNTO DE VISTA
Un enorme esfuerzo con futuro incierto
Una nueva aventura constituyente está a punto de concluir. La vigésima de una carrera
que se inició en Riobamba en 1830 y que no termina de otorgarle una estructura
ideológica y jurídica estable al país.
El Gobierno Nacional, cuyo mayor caballo de batalla en la época electoral fue
justamente la elaboración de una nueva Constitución Política, no ha escatimado
esfuerzos de ninguna índole para coronar su sueño: sentar de una vez por todas (una vez
más) las bases institucionales del país.
Dicho cometido, tal como lo relata la presente edición de BLANCO Y NEGRO, le ha
significado al país un egreso de alrededor de $36,3 millones, contabilizados únicamente
los gastos de funcionamiento de la Asamblea Constituyente.
A pocos días de que el organismo termine de manera definitiva su funcionamiento
como tal, cabe la pregunta de si ¿valió la pena una inversión de esa magnitud?
Antes que nada porque la aprobación del proyecto de Carta Magna ni siquiera está
garantizada en el referendo planificado para finales del mes de septiembre.
Alguien podría decir que la sola intención de tratar de enrumbar al país hace
que merezca la pena el riesgo y la inversión.
Sin embargo, ¿no se podría haber hecho lo mismo utilizando la infraestructura
existente? Obviamente ya es muy tarde, pero ¿fue necesaria la construcción del edificio
en donde funciona la Constituyente? ¿No pudo realizarse el mismo trabajo en las
instalaciones del remodelado edificio del Congreso Nacional? El domingo, HOY reveló que
el pago de los sueldos de los empleados del Parlamento, sin uso, significan $700 mil al
mes para el erario nacional.
Además, ¿después de la Constituyente qué? Se habla de que Ciudad Alfaro pasará
a convertirse en un centro de convenciones. ¿Habrá valido la pena el esfuerzo? (LAG)
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