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El delito trata de
cobijarse en la expresión 'fuenteovejuna todos a una', pero estos asesinatos tienen
responsable.

El linchamiento, un delito
que no recibe castigo en el Ecuador
El código penal
reprime el asesinato con reclusión mayor especial de 16 a 25 años y detalla una serie de
circunstancias, por ejemplo, cuando se ha imposibilitado a la víctima para defenderse

El jefe de la Policía de Manabí, Jimmy Ramos, manifestó que fue imposible salvar
a dos ciudadanos colombianos que fueron quemados vivos en la plaza central de San Vicente,
por un grupo de pobladores de ese balneario de la provincia de Manabí.
El pasado 7 de abril, Bernardo Franco Ramírez (23 años) y Héctor Hernández Quimbaya
(28) fueron torturados, arrastrados y luego incinerados vivos en la plaza de San Vicente.
Ambos fueron acusados de haber asesinado al comerciante de 65 años Ramón Zambrano, por
negarse a entregarles $10 mil, producto de la venta del fin de semana en dos comisariatos
que poseía en esa ciudad.
Esto indignó a los pobladores que decidieron capturar a los supuestos asesinos, quienes
huyeron en una motocicleta. Al ser encontrados, ellos habrían confesado el crimen,
entregado el dinero y pedido clemencia. Esta no fue concedida.
La Fiscalía de Manabí inició una investigación y la Cancillería colombiana pidió
explicaciones sobre el hecho. Por ahora hay un solo detenido: el vendedor de frutas Juan
Rodríguez, quien denunció el robo de la moto en la que se habrían transportado los
presuntos asaltantes.
Este es el último caso de linchamiento ocurrido en el país en lo que va de este año,
pues, según estadísticas de la Policía Judicial, se han registrado otros cuatro en las
provincias de Pichincha, Chimborazo y Tungurahua, sin la muerte de las víctimas.
El penalista Enrique Echeverría sostiene que el linchamiento es un asesinato de
masas, cuya sanción está contemplada en el Artículo n.º 450 del Código Penal.
La norma reprime el asesinato con reclusión mayor especial de 16 a 25 años y
detalla una serie de circunstancias como el ensañamiento aumentando deliberadamente
el dolor del ofendido y cuando se ha imposibilitado a la víctima para
defenderse, entre otras. Asimismo no solo son considerados asesinos quienes lo
ejecutan, sino también aquellos que cooperan y los denominados autores intelectuales.
Echeverría califica de puro cuento a la expresión Fuenteovejuna todos
a una (nacida de la obra Fuenteovejuna del dramaturgo español Lope de Vega), con
que se justifica la impunidad de los linchamientos. Aunque admite que es difícil
identificar a todos los participantes, señala que se debe procesar al menos a quienes se
logra identificar.
El sociólogo Hernán Reyes coincide en que debe haber sanción, porque, a pesar de
tratarse de hechos colectivos, existen diferentes grados de responsabilidad. (SR/AA)
Más de 300 muertos y heridos
en los últimos 14 años
Cuando fueron
rescatados con vida, estaban atados, flagelados, heridos, quemados o medio ahorcados.

Entre marzo de 1994 y marzo de 2008, en el Ecuador se ha registrado un total de 153
muertes causadas por linchamiento, según estadísticas de la Policía Judicial (PJ).
En el mismo período hubo 165 personas heridas como resultado de linchamientos, según los
datos de la PJ. Muchos de ellos fueron rescatados a medio morir (quemados, torturados o
golpeados) por miembros del orden que los trasladaron a centros de salud o los encerraron
en la cárcel. Hace tres años hubo un caso, en Babahoyo, en que la víctima fue rescatada
con vida por la Policía, pero el populacho fue hasta el hospital, lo sacó y lo mató.
En otra ocasión, en Cañar, un supuesto delincuente fue golpeado, amarrado y botado en
una laguna. Asimismo, en Bolívar, la víctima fue amarrada con alambre de púas, golpeada
con una varilla de hierro, le rociaron gasolina y le prendieron fuego.
En los documentos policiales sobre los casos en que se logró rescatarlos con vida, los
presuntos malhechores fueron encontrados atados a postes, flagelados, heridos de bala o
con arma blanca, quemados (2.º grados) o medio ahorcados. En las estadísticas se habla
de ajusticiamientos.
El sociólogo Hernán Reyes señala que estos eventos ocurren en lugares periféricos,
donde la Policía tiene poca presencia o no actúa como debería.
A pesar de que en los hechos hay premeditación, no se puede hablar únicamente de
elementos espontáneos, porque hay cabecillas e instigadores. Cuando estos son apresados,
la justicia los libera rápidamente, lo que genera un sentimiento de impunidad, añade.
(SR/AA)

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