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A las provincias de Cañar, Orellana y Cotopaxi todavía no llega el material completo

La imprenta del Ministerio de Educación fue adquirida
en el Gobierno de Rodrigo Borja y durante 12 años pasó a la intemperie, indicó el jefe
de imprenta
A Cañar no ha llegado el módulo n.º 2,
Nuestro trabajo; le falta una parte del n.º 1, Nuestros derechos;
no hay las guías didácticas del n.º 3, Nuestra salud y ambiente, ni del
n.º 4, Nuestra cultura, manifestó el director de Educación Popular
Permanente de esa provincia, Jaime Rivera.
Por eso, allí trabajan con los módulos n.º 1 y n.º 4. Esto dificulta el proceso
de enseñanza porque no se sigue una secuencia, dice el funcionario, luego de
aclarar que en el material del que disponen en la provincia no se han detectado errores.
El director de Cotopaxi, Alfonso Corrales, se muestra conforme con el contenido de los
libros, pero resalta que los módulos n.º 1 y 2 tienen errores de forma.
El director de Educación Popular de Orellana, Marco Toapanta, refiere que a mediados de
enero de este año les entregaron los módulos n.º 1 y n.º 4, pero no eran suficientes
para todos los inscritos, por lo que hubo que sacar fotocopias de esos libros.
Del módulo n.º 1 llegaron las guías, pero no tenemos las que corresponden a los
módulos 2, 3 y 4, indica el funcionario al relatar que en la imprenta del
Ministerio les dijeron que no hay ese material, por lo que les compensaron con
unas cartillas, añade.
En cambio, en Chimborazo todo marcha a la perfección. Así lo aseguró la directora de
Educación Popular, Mery Alvear. Ella dice que allí no hay ningún problema con los
libros.
BLANCO Y NEGRO llamó telefónicamente a la Dirección de Morona Santiago, pero allí nos
respondieron que el funcionario a cargo del Programa, Carlos Zúñiga, se hallaba de
vacaciones; en una segunda llamada nos informaron que gozaba de un permiso. En otras
provincias, los funcionarios dijeron estar muy ocupados y no nos atendieron. (SR/AA)
Alfabetización vale el 80% de
la nota de graduación
En el colegio femenino Eugenio Espejo,
de Quito, las alumnas pagaron las fotocopias de las guías didácticas
Las alumnas de segundo curso de bachillerato del colegio femenino Eugenio Espejo, de
Quito, tuvieron que sacar fotocopias de las guías del módulo n.º 2. En la portada se
lee documento para validación; no obstante, las jóvenes lo utilizan en el
desarrollo del Programa.
Alumnos y alumnas de varios colegios particulares y fiscales que participan en el plan de
alfabetización contaron que en sus planteles reunieron a los padres de familia para
indicarles que sus hijos debían buscar y motivar a las personas sin instrucción, pues la
alfabetización equivale al 80% de la nota de graduación y el 20% restante será la
premilitar que realizarán cuando lleguen a tercero de bachillerato (sexto curso).
Posteriormente, la primera semana de enero de este año, cuando arrancó el Programa, los
supervisores les entregaron una hoja en la que debían llenar los datos de los
alfabetizandos. En la segunda semana les dieron las pruebas de nivelación para ubicarlos
en primero, segundo o tercer nivel. Los supervisores son profesores de los colegios
encargados de realizar el seguimiento del proceso.
En cuanto a los módulos, varios jóvenes dijeron haber detectado y corregido los errores
por su cuenta, pues nadie les anticipó que los libros presentaban fallas. (AA)
La primera validación de los
libros se hizo en 2001
Los textos se diseñaron para el
Plan-50, que fue dirigido a una población estudiantil de adolescentes
Los módulos del plan de alfabetización han sido recontra validados.
En diciembre de 2006 se hicieron correcciones de fondo y de forma en las oficinas de la
empresa Manthra Editores, según consta en informes entregados por funcionarios de esa
firma y de la Dinepp a la entonces directora del Programa, Cecilia Amaluisa.
También fueron revisados textos, gráficos y el tamaño de las letras. El trabajo se hizo
en el marco de un contrato firmado por la Unesco y Manthra Editores, según consta en
fotocopias de documentos a los que tuvo acceso este suplemento.
Al referirse a los módulos y las guías metodológicas, la actual jefa de la Dinepp, Mery
Gavilanes de González, dijo: El material existía en la Dirección, nosotros lo
reimprimimos luego de actualizar el diseño gráfico y algunos datos.
La funcionaria añadió que los libros también fueron validados en 2001 y en 2003, cuando
se desarrolló el denominado Plan-50, que estuvo enfocado en los colegios populares y en
los centros de formación artesanal. Es decir, fue dirigido a una población estudiantil
de adolescentes de primero, segundo y tercero de educación básica.
Actualmente, solo el módulo n.º 1 tiene un contenido específico para adultos. (AA/SR)
PUNTO DE VISTA
Educación de calidad
El Programa de Educación Básica para Jóvenes y Adultos, presentado por el propio
presidente Rafael Correa el 14 de agosto de 2007, y que se inició cinco meses después,
muestra -según una revisión efectuada por un grupo de maestros- más de 200 errores, de
forma y de fondo, en tres módulos y sus respectivas guías didácticas.
Los módulos son utilizados por los participantes, es decir por analfabetos puros (no
saben leer ni escribir) y funcionales (no han terminado la educación primaria ni la
general básica). Entre los errores de forma hay ortográficos, tipográficos, de sintaxis
y concordancia. Entre los de fondo se observaron contenidos que no corresponden a los
titulares, errores de cálculo, mal manejo de cifras... Algo simplemente vergonzoso si se
considera el objetivo que el programa busca cumplir: proclamar al Ecuador como país libre
de analfabetismo en 2009.
Lo ocurrido es una negligencia, aparentemente del Programa de Educación Popular
Permanente, según admitió su directora, generada al trasladar el material del texto de
Word al formato PDF. Ellos aseguran que son unos pocos textos, "no más de 200",
lo que contradice con lo que dice el Ministerio de Educación, que asevera que en un
inicio se imprimieron 145 mil libros. BLANCO Y NEGRO comprobó, además, que en varias
provincias se constataron los errores anotados.
Aunque los mismos estudiantes alfabetizadores están corrigiendo algunas fallas, el daño
al parecer ya ha sido hecho, con consecuencias que ahora no es posible medir; pero queda
claro que ahora no se puede permitir que ni un solo texto más tenga error alguno; ese
debería ser un compromiso que el Ministerio de Educación tiene que asumir para
garantizar el próximo año que el Ecuador efectivamente se convierta en un país libre de
analfabetos y que estos, aunque tengan una educación mínima, reciban una de calidad.
(PBM)
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