|
El municipio constituyó
una fundación de derecho privado con el único propósito de que se encargue de
concesionar el proyecto, el gobierno creó una zona franca... aún así hay líos

Los comercios del
teleférico cierran todos los días
La oferta establecía
la formación de un fideicomiso para captar inversiones de terceros, entre otros, de la
Iglesia
Un cierre sostenido de
locales comerciales se ha registrado en el proyecto Teleférico, durante los últimos
meses en que han dejado de funcionar más de 105 de un total de 120 negocios.
Así lo sostiene Jorge Jaramillo, representante de un grupo de concesionarios de locales
que dicen haber sido perjudicados por los gestores del proyecto. Ellos presentaron
denuncias ante el fiscal distrital de Pichincha, Marco Freire.
El pasado miércoles, BLANCO Y NEGRO efectuó un recorrido por el complejo y verificó que
la mayoría de locales está cerrada. El gerente de la compañía Pro-status, Galo
Hidalgo, encargada del manejo de los negocios, dice que no se trata de que los locales no
funcionen, pues están allí, lo que ocurre es que los contratos fueron
rescindidos por las partes, manifiesta.
La obra nació oficialmente el 7 de julio de 2002, con la publicación de una convocatoria
a licitación internacional para concesionar el diseño, la ejecución y operación del
Proyecto Turístico Cruz Loma, firmada por el alcalde de Quito, Paco Moncayo, y el
director ejecutivo de la Fundación Teleféricos de Pichincha, Edmundo Arregui.
Entre los requisitos para participar se exigía tener experiencia en la ejecución y
operación de proyectos de inversión, y experiencia específica en proyectos similares o
relacionados con el objeto de la convocatoria. También se pedía respaldos financieros.
Al concurso solo se presentó la oferta de la Corporación Cuerpos de Conservación, que
resultó adjudicada tras el análisis de una comisión. El contrato se firmó el 6 de
diciembre de ese año, en la sesión conmemorativa de la fundación española de la ciudad
de Quito.
La oferta contemplaba la conformación de un fideicomiso para captar las inversiones de
terceros, entre ellos de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. (VG/AA)
Cuerpos de
Conservación, experta en cuidar parques
La fundación otorgó la concesión a la
única empresa que se presentó. Antes había mantenido espacios verdes
La Corporación Cuerpos de Conservación acompañó a su oferta varias certificaciones
para acreditar su experiencia.
La Empresa Metropolitana de Obras Públicas (EMOP) certificó que la Corporación había
trabajado con personal de limpieza y mantenimiento en el corte de césped y siembra de
árboles en varios parques.
De su parte, la administración de la zona Centro del Municipio garantizó que la
organización se había encargado de la asistencia técnica, infraestructura, promoción y
difusión del tratamiento de desechos sólidos.
Asimismo, la administración de la zona Norte afirmó que la Corporación se encargó del
arreglo, ornamentación y mantenimiento de espacios verdes.
Por su lado, la firma Mobility On Line certificó que Cuerpos de Conservación trabajó en
la adecuación y mantenimiento de espacios verdes y el consorcio Panavial certificó que
hizo trabajos de limpieza y mantenimiento de vías.
Asimismo, Cuerpos de Conservación tuvo un contrato con Produbanco para dar mantenimiento
a un parque e hizo trabajos de recuperación de los jardines del Centro Comercial
Iñaquito (CCI).
BLANCO Y NEGRO intentó dialogar con directivos de la organización, pero ya no está
ubicada en la dirección registrada en el contrato. Allí nos dijeron que abandonaron el
lugar hace cuatro años. Tampoco respondieron a los teléfonos.
La Corporación Cuerpos de Conservación tiene el mismo nombre de la organización que
daba el servicio de alimentación a los pacientes del hospital Carlos Andrade Marín. Hace
pocas semanas, el instituto de higiene Izquieta Pérez detectó la presencia de heces
fecales en la comida que daban a los pacientes. No logramos ubicar a sus directivos para
preguntarles si se trata de la misma empresa. (VG/AA)

|