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Dice haber recibido amenazas de muerte y atribuye una golpiza a su ex 'asesor', quien le
habría ofrecido dar una parte de la ganancia

El técnico relojero Guido
Villavicencio dice que, en caso de ganar el juicio en la Corte Superior de Quito,
entregará el inmueble a una institución de beneficencia
Dice haber recibido amenazas de muerte y
atribuye una golpiza a su ex 'asesor', quien le habría ofrecido dar una parte de la
ganancia
El técnico relojero Guido Villavicencio insiste en que la justicia le entregue el
inmueble. Hace poco presentó otra demanda de prescripción adquisitiva de dominio en la
Primera Sala Civil de la Corte Superior de Quito.
Villavicencio reitera que se halla en posesión de la casa desde 1984 y considera que
detrás de todo lo sucedido se halla el supuesto cura, Miguel Albán, cuya
versión no consignamos en este suplemento porque fue imposible ubicarlo, pues nos dijeron
que ya no habita en la dirección registrada en uno de los juicios.
El técnico relojero, cuyo negocio está ubicado a dos cuadras del inmueble que reclama,
relata que Albán le ganó el juicio en primera instancia, porque, entre otras cosas,
compró a sus abogados.
Reconoce que en algún momento contrató al ex dirigente barrial Segundo Aguilar, ante la
insistencia de un compadre suyo que lo recomendó. Ahora estoy amenazado de
muerte, asegura, al mostrar varias heridas recibidas en el pecho y el estómago
durante una golpiza que lo tuvo por dos meses en un hospital, cuya autoría intelectual
atribuye a Aguilar.
Afirma que el ex dirigente demandó el juicio por prescripción de dominio a sus espaldas.
Me dijo déjame hacer esto a mi manera y nunca pensé que me dejaría de
lado..., dice.
Refiere que Aguilar le hizo firmar documentos ante un abogado. Allí se comprometía a
entregarle la cuarta parte en caso de ganar el juicio... Entonces yo estaba contento
y le dije haga lo que usted quiera, pero, cuando presentó la demanda, afirmó que él
había vivido en la casa cerca de 20 años y hasta presentó testigos..., afirma.
Villavicencio dice que si la nueva instancia le adjudica la propiedad, no la usará como
vivienda, sino que la donará a una institución de beneficencia. También reclama que se
haga justicia en la muerte de Andrade. Está convencido de que fue envenenada. (SR/AA)
Procurador de Molina dice
que es un 'caso juzgado'
El actual propietario adquirió el bien en
$140 mil y fue la postura más alta del remate, tras el embargo
Desde hace un año funciona una empresa privada en la casa ubicada al centro-norte
de Quito. Un representante contó que pagan un arriendo mensual al procurador de Segundo
Molina, quien adquirió la propiedad mediante un remate.
Esto ocurrió luego de que el inmueble fue embargado, por una hipoteca abierta por Miguel
Albán a favor de una señora Barrera, por una letra de cambio de $19 500.
El abogado y procurador de Molina, Octavio Guadalupe, dijo a BLANCO Y NEGRO que su
representado es el legítimo propietario y que, excepto, el juicio por prescripción
adquisitiva de dominio que presentó Segundo Aguilar (el juez desechó la causa), no
conoce de la existencia de ningún otro reclamo sobre el bien.
Consultado sobre si sabía que actualmente el caso se halla en la Corte Superior de Quito
y que el demandante es Guido Villavicencio, dijo que se enteraba por nuestro intermedio.
Según Guadalupe se trata de un caso juzgado, que no admite reclamo. (SR/AA)
Demandas tienen destino
común: son desechadas
La denuncia de presunto homicidio no pasó
de la fase de indagación previa en la Fiscalía de Pichincha
La primera demanda por prescripción adquisitiva de dominio presentada por Guido
Villavicencio fue desechada por el juez VII de lo Civil de Pichincha.
También desechó una demanda de nulidad de la última escritura de venta otorgada por
Piedad Andrade a Miguel Albán, planteada por dos familiares de la difunta.
Lo mismo sucedió con la prescripción de dominio presentada por Segundo Aguilar.
A su vez, la denuncia de presunto homicidio planteada por una amiga de Piedad Andrade no
pasó de la indagación previa en la Fiscalía. (AA/SR)
PUNTO DE VISTA
Batalla legal por la propiedad de la
casa de una anciana revela una historia digna de Ripley
La muerte de Piedad Andrade, fallecida en septiembre de 2002 a los 78 años y en oscuras
circunstancias, y la posterior lucha por adueñarse del único bien de valor que poseía
(una casa), revelan una historia trágica que conjuga abandono con ambición.
La mujer, soltera y sin descendientes, vivió sus últimos años prácticamente a expensas
del poco cuidado que le pudieran brindar los inquilinos de la casa que poseía en Quito y
que era una de sus fuentes de sustento.
En tales circunstancias, no faltó el aparecimiento de personas que con el pretexto de
ayudarla, terminaron aprovechándose de la anciana.
Uno de ellos fue alguien que se hizo pasar por sacerdote y, como tal, se convirtió en
confesor y confidente de la anciana.
Y cuando Piedad enfermó de manera repentina, no faltó la aparente buena voluntad de uno
de sus arrendatarios, quien la llevó a Otavalo para, según habría dicho, atenderla
adecuadamente. Esta misma persona, se habría cobrado el favor apropiándose de los pocos
muebles de la anciana, además de continuar cobrando los arriendos de la casa en cuestión
a nombre de ella.
Pero lo peor fue que a la muerte de la mujer se desató una auténtica batalla legal por
la posesión del inmueble.
En esta lucha se vieron involucrados inquilinos, el falso cura, unos parientes aparecidos
hace poco, e incluso Segundo Aguilar, un líder barrial que cobró notoriedad durante el
febrescorderato.
Al final, la Justicia no encontró mejor solución y zanjó la cuestión entregando el
inmueble mediante un remate. (LAG)
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