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El TSE primero acogió la impugnación contra Altamirano y luego cambió de
criterio
La conformación del nuevo Consejo Nacional de
Educación Superior (Conesup) tiene problemas.
En mayo de este año, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) eligió a los vocales, luego de
que los colegios electorales designaron a sus representantes.
Ellos son Víctor Hugo Olalla, y Carlos Cedeño, en representación de las universidades
públicas; Silvio Álvarez, por las escuelas Politécnicas; Manuel Ávila, de las
universidades privadas; Wilfrido Robalino, por los institutos superiores; y Milton
Altamirano, por las cámaras de la producción y los colegios profesionales. Los delegados
de la Fundación de Ciencia y Tecnología y del Ministerio de Educación no entran en este
proceso.
El presidente del Conesup, Vinicio Baquero, impugnó la designación de Altamirano, por
provenir de una universidad que se halla intervenida. El artículo 123 de la Constitución
prohíbe que una persona se constituya en juez y parte de un problema.
En un primer momento, los vocales Xavier Cazar (PSC), Jorge Valdospinos (ID), Patricio
Torres (MPD) y Narcisa Subía (PRE) acogieron el recurso. Se abstuvieron Marco Benavides
(UDC), Angelita Albán (Prian) y Sandra Cabrera (Pachakutik).
Pocos días después cuatro vocales pidieron la reconsideración y se produjo una nueva
votación. Esta vez fue desechado el recurso planteado por Baquero, con los votos del PRE,
Pachakutik, UDC (Unión Demócrata Cristiana) y el Prian.
Los otros vocales (ID, PSC y MPD) se mantuvieron en la posición inicial de aceptar la
impugnación.
Baquero consultó al procurador general del Estado, José María Borja, si Altamirano
podía ser miembro del Conesup. Este se pronunció en el sentido de que el ex rector de la
UCCE no debía ser posesionado en el cargo, porque se incurriría en la prohibición del
artículo 123 de la Constitución. Este fallo sería vinculante.
La nueva resolución del TSE también ha sido impugnada ante el Tribunal de lo Contencioso
Administrativo.
La próxima semana se posesionarían los otros vocales del Conesup, según lo previsto por
el TSE. (AA/MCV)
'La política es un factor importante'
Como lo dijo Santiago Díaz, asesor del presidente del Conesup, la habilidad para las
negociación política es un factor importante para formar parte de ese organismo.
Los ex miembros del Consejo Nacional de Educación Superior, Alejandro Carrión y Ernesto
Velásquez, pasaron de allí a ocupar una vocalía en el Consejo Nacional de la Judicatura
(CNJ) y una magistratura en la 'Pichi' Corte, respectivamente.
Cuando un hijo de Carrión tuvo problemas con la directora de un instituto de turismo, su
padre fue acusado de haber utilizado un vehículo del CNJ para impedir que la Policía lo
detuviera. El caso terminó en sobreseimiento. (AA)
En los días previos a la caída de Lucio Gutiérrez, el presidente del Conesup, Vinicio
Baquero, acompañó a Mauricio Gándara, Gil Barragán y José Gallardo, al Ministerio de
Defensa para pedir al entonces ministro de Defensa, Nelson Herrera, que los militares no
repriman al pueblo de Quito alzado contra el Gobierno.
Baquero fue visto nuevamente en un acto político, durante la visita realizada por el
presidente boliviano Evo Morales al país. El titular del Conesup estuvo en un lugar
destacado cuando los directivos de la Ecuarunari homenajearon al mandatario en un acto
efectuado en la Casa de la Cultura Ecuatoriana. (AA)
PUNTO DE VISTA
Terapia ética para la universidad ecuatoriana
La frase "El país va hacia donde va la universidad", atribuida al ex presidente
Osvaldo Hurtado Larrea, puede resultar inquietante en estos instantes de la vida
académica del Ecuador.
En realidad, la frase en sí parece ser una realidad incontrastable, puesto que en el
mundo entero los centros de estudios superiores se han convertido en una suerte de
laboratorio, donde se prueban las teorías para aplicarlas a en la vida cotidiana, a la
vez que se encargan de preparar a los hombres y a las mujeres que liderarán el destino de
sus pueblos.
Infelizmente, en el Ecuador esto no sucede, puesto que las universidades parecen haberse
convertido en empresas cuya vocación es hacer dinero rápido así como convertirse en
plataforma para alcanzar las aspiraciones individuales de sus creadores.
El caso de la Universidad Cooperativa de Colombia del Ecuador es patético. Ni siquiera el
haber sido intervenida le ha restado poder para que sus directivos integren el más alto
tribunal de las universidades, el Conesup, donde podrían convertirse en juez y parte de
sus problemas.
Pero, ¿cuándo se distorsionó en el país la vocación universitaria de formar a las
juventudes ecuatorianas?
Responder la interrogante resulta difícil, casi imposible, porque no hay evidencias
plenas de los sucesos que se han denunciado, pero bien se podría decir que comenzó con
el desorden y la descomposición que, igualmente, atormentan a la sociedad ecuatoriana.
Y es que si aquí la corrupción no es sancionada, porque si los infractores tienen poder
nunca serán puestos en cuestión, todo el andamiaje social se derruye, al punto que una
universidad, por ejemplo, primero gradúa a un alumno y luego conforma el tribunal del
grado para el sujeto. Si esto no es denunciado y sancionado, quiere decir que estamos
perdidos.
Este es el escenario de la universidad ecuatoriana de este momento, aunque no se puede
generalizar, porque también hay excelentes centros de educación superior que cumplen su
papel. De todas maneras, una suerte de terapia ética podría servir para reencontrar el
rumbo perdido.
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