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Ex ministro Jaime Damerval dispuso una análisis de los trámites realizados y
las razones por las que había fracasado la licitación; eso ante el malestar en las
calles
La interpretación en la FESE de que la
demora en la entrega del carné estudiantil es por "falta de voluntad política"
del régimen tuvo eco en el mismo Ejecutivo. Eso quedó de manifiesto en un informe del 20
de enero de 2004 del entonces subsecretario de Gobierno, Víctor Hugo Olmedo, que destaca
algunos aspectos del proceso y las razones por las cuales se truncó.
El informe consta en el memorando dirigido al ex ministro de Gobierno Jaime Damerval,
quien había pedido un análisis del problema luego de que fracasó la licitación y el
malestar se sentía en las calles.
En sus conclusiones, Olmedo señala que "habiéndose creado un sistema poco claro en
la emisión del carné estudiantil, sin establecer costos y beneficios, ni medidas
compensatorias (esto es: para los transportistas que asumen el descuento), ha quedado
desnaturalizado el espíritu del Decreto Ejecutivo 1131 de diciembre de 2003 que crea el
carné".
"Por eso -agrega- el amplio sector poblacional (los estudiantes) ahora se siente
defraudado por el fallido contrato antes las observaciones hechas por la
Procuraduría".
En el análisis, se considera que se establece un subsidio directo del Estado para la
ejecución del proyecto del 20% (se había considerado una partida de $1,8 millones) y de
los usuarios el 80% (el $1,50 dispuesto para ser descontado del aporte voluntario de $25).
De su investigación, Olmedo concluye que no se conoce si los empresarios del transporte
recibirán una compensación, siendo "ellos uno de los actores principales del
proyecto". Tampoco se conoce, dice, si intervinieron en las deliberaciones para la
adjudicación del contrato por $9,2 millones a la empresa Controles y Asociados.
Olmedo deja constancia que esa Cartera se ha mantenido al margen de los procesos
precontractuales y contractuales, pese a que el decreto 1131 dispone que los ministerios
de Gobierno, Economía y Educación deben ejecutarlo.
Por esa razón recomendó: "Para atenuar los niveles de conflictividad, que ya se
están presentando, sugiero un arbitraje del Ministerio de Gobierno, convocando a los
diversos actores para encontrar una salida, al menos coyuntural, al problema social y de
conflictividad que está presentándose".
Dos semanas antes de la salida de Damerval, el Ministerio de Gobierno ingresó en la
Secretaría de la Presidencia un proyecto de decreto en el que se sugería que se
contratara directamente con el Instituto Geográfico Militar (IGM), uno de los
concursantes eliminados. En el entorno Damerval se manejaba el criterio de que el carné
era una especie valorada y, por tanto, la ley obligaba a contratar con el IGM.
Una de las observaciones de fondo que hizo Procuraduría al proceso precontractual es que
se había considerado un sistema inadecuado en la contratación pública, como es la
ejecución de obra, cuando para debió seguirse el de adquisición de bienes y servicios.
Tras el informe del 25 de noviembre, el ministro Passailagiue pidió en dos comunicados la
reconsideración, pero Procuraduría se ratificó en su dictamen el 22 de diciembre de
2004. Y volvió a ratificarse el 20 de enero pasado ante la insistencia de
reconsideración del ministro en cartas del 22 y 23 de diembre de 2004. (LB)
PUNTO DE VISTA
Se pierde la ocasión de un gran proyecto
El presidente de la República, Lucio Gutiérrez, encantó a los estudiantes con un anhelo
siempre latente: acceder a facilidades en el pago de tranporte público; pero abandonó la
oferta y creó un problema sin fin y cerró cualquier salida.
El hecho, por sí solo, no sería un grave conflicto sino estuviera atravesado por la
improvisación, el gesto populista y la toma de decisiones sin la consideración social
del caso.
Esto prueba, una vez más, que el Ecuador carece de sistemas de regularización de los
intereses entre los actores sociales (en este caso choferes y estudiantes) y sus
dirigentes usan a su modo el poder coyuntural que les otorga estar en o con el Gobierno.
Y también es cierto que se perdió (y nadie sabe hasta cuándo) la oportunidad de crear
un sistema de atención al estudiante por medio de un simple carné estudiantil. En otros
países es la forma de facilitar el acceso a museos, eventos culturales y deportivos y, en
consecuencia, el mejoramiento de la calidad de la formación personal y académica.
¿Por qué ocurre este reiterado mal en un país que requiere 'sembrar' hombres y mujeres
con una alta formación para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos? Hay una sola
razón: no hay interés de cambiar las cosas; con ello se mantien una forma de convivencia
que favorece el populismo, la desigualdad y el privilegio de unos pocos, en todos los
campos.
Si un carné era una vía para varios cambios, se quedó en un lío burocrático. (OP)
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