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LAS CUENTAS de la recaudación del show presidencial de 1996 no cuadraron. Los
juguetes y caramelos fueron transportados por militares y repartidos por el PRE
El 15 de diciembre de 1996, el ex
presidente Abdalá Bucaram animó, como en tiempos de campaña, la teletón. Sus íntimos
colaboradores Alfredo Adum y Roberto Isaías ofrecieron 1 200 millones de sucres; Álvaro
Noboa, 520 millones; Eduardo Azar, 600 millones; Fernanda Peñafiel, 200 millones; Mario
Minuche, 300 millones y Vicente Estrada, desde 60 millones hasta 320 millones. Antes de
bailar con la modelo Jessenia Mendoza, en el clímax del show, Bucaram anunció que los
ministros autorizaban el descuento de mediodía de sueldo de los empleados públicos, algo
así como 5 000 millones de sucres más.
De esa forma reseñó BLANCO Y NEGRO, en enero de 1997, el acto organizado por el ex
presidente y que iba a financiar la llamada 'Navidad de los pobres', que constituyó otro
escándalo más del bucaramato, pues no cuadraron las cuentas de lo recaudado ni se
entregaron los juguetes en la cantidad ofrecida.
Para muchos, el descuento del mediodía de sueldo a los burócratas fue una arbitrariedad.
Todo era más complejo, por cuanto las FFAA y otras instituciones estatales movieron su
engranaje por varios días para una iniciativa privada.
A fines de diciembre de 1996 se comprobó que, en más de una provincia, las fundas, que
fueron trasladadas por militares en camiones de las FFAA, fueron repartidas por diputados
y militantes del PRE.
Al cerrar la teletón, Bucaram anunció la recaudación: más de 17 000 millones de
sucres; en efectivo, 16 298 124 600 de sucres, el resto en bienes. Al otro día, dijo que
se beneficiaría a 600 mil niños y que daría 300 mil fundas de 35 mil sucres cada una.
En total, 11 000 500 millones de sucres. Según el presidente, los 7 000 u 8 000 restantes
eran para cenas navideñas. Al 3 de enero de 1997, se ofreció una cena a solo 200 niños,
gratis, pues las hamburguesas fueron donadas. (LB)
El aguinaldo de Elsa Bucaram
'El tobogán de la muerte'
Uno de los momentos más dramáticos en la Alcaldía de Guayaquil se vivió en las
navidades de 1991, durante la administración de la roldosista Elsa Bucaram.
El ambiente de fiesta que vivía una muchedumbre de habitantes de los barrios marginales,
por los números artísticos, se transformó en un infierno, cuando, en medio de la
euforia colectiva, la alcaldesa empezó a lanzar juguetes por el 'tobogán navideño', una
estructura que se había construido supuestamente para la entrega masiva de juguetes.
Mientras Bucaram se divertía en lo alto del Municipio, dos niños murieron aplastados en
la calle. (LB)
PUNTO DE VISTA
¿Un Papá Noel sin credenciales?
No hay explicación. Cada funcionario consultado, parecería, tiene la misma disposición:
todo fue una donación de la empresa privada. ¿De cuál? ¿Cuánto? ¿Por qué?
A esas preguntas no hay respuestas. Y, lógico, las dudas se desbordan. Es que solo hay
una cuestión clave por responder: ¿por qué el presidente del Ecuador, usando la
infraestructura estatal, entrega relagos de Navidad, que supuestamente le proveen los
empresarios, al punto que pudo provocar una desgracia en Carondelet por la
desorganización y alboroto que produjo un acto desorganizado?
El primer dignatario de la Nación no puede ocultar de dónde recibe los regalos, porque
no tendría la autoridad de demandar a sus subordinados lo mismo cuando de coimas,
chantajes o prebendas se llenen 'ejerciendo' su oficio.
Esto es un asunto de transparencia para garantizar confianza y responsabilidades
colectivas.
De otro lado, entregar a un grupo de niños un paquete en Navidad reafirma el carácter
asistencialista de gobernar. Si el presidente quiere actuar con visión histórica,
debería estimular a todo el país a preocuparse por los pobres, empezando por sus
ministerios y entidades estatales.
Otra pregunta que queda flotando en este informe: ¿por qué motivos políticos el
subsecretario de Bienestar Social, Bolívar González, se gasta $1 millón, de su
bolsillo, en regalos y tiene que hacerlo público en nombre de la dependencia para la que
trabaja? (OP)
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