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SÁBADO 28 DE JULIO DE 2001 

CRONICA ROJA La filantropía del difunto Filanbanco La tragedia ronda la herencia de La Filantrópica, desde los años sesenta

• Pascual Arriaga, el padrastro, sería quien la agredió con un madero. Su madre exige justicia y sanción.

• En 1960, dos años después de su compra los Isaías decidieron quedarse con Filanbanco, con inyección de capital.

• Con la muerte del primer accionista, los Isaías decidieron conservar el banco y lo coinvirtieron en el más grande.

Las salas de redacción de los periódicos y de los noticieros de televisión que hacían turno fueron alertadas a media tarde del sábado anterior, cuando llegaron mensajes a los beepers con el anuncio de una rueda de prensa del secretario de Comunicación de la Presidencia, Oscar Zuloaga. Los representantes de los bancos privados más fuertes del país se encontraban en Guayaquil, reunidos con las autoridades gubernamentales para definir la forma en la que Filanbanco desaparecería. Una elegante suite del hotel Hilton Colon, de Guayaquil, fue elegida como última sede de una negociación de tres días. Las agencias de Filanbanco seguían resguardadas por uniformados que no se cansaban de espiar por las puertas.

El destino concluye en una suite

El domingo salió humo blanco de del hotel Hilton Colón. La suerte de la institución estaba echada.

A las 22:40, los responsables de la Secretaría de Comunicación comenzaron a averiguar qué periódicos todavía no cerraban la edición para publicar un comunicado. Finalmente, se decidió postergar el pronunciamiento para el día siguiente, pues lo fundamental ya estaba resuelto y en conocimiento del presidente de la República, Gustavo Noboa.
Mas, ese capítulo termina en medio de la confusión del vocero Zuloaga, que pidió el retiro de los periodistas de la sede del Banco de Guayaquil, en esa ciudad, para no confundir a los clientes, y luego los tuvo vagabundeando de la Gobernación al Banco Central, para anunciar los acuerdos con los banqueros, encabezados por Guillermo Lasso, del Banco de Guayaquil; Antonio Acosta, del Pichincha; Abelardo Pachano, de Produbanco y José Salazar, del Bolivariano. (JT)

La primera evaluación de la adminsitración estatal

En una carta fechada el 3 de abril de 2000, enviada por Juan Trujillo Bustamante, presidente del Directorio de Filanbanco en esa época, y por el gerente Gonzalo Hidalgo Terán, a Luis Villacís, último gerente de la Agencia de Garantía de Depósitos, se hace un recuento de la evolución financiera del 'Banco de los Ecuatorianos'.
Desde que fue sometido a proceso de restructuración, el 2 de diciembre de 1998, por la pérdida sistemática de depósitos y el cierre de líneas de crédito de Comercio Exterior, la situación de Filanbanco habría continuado en deterioro, por la sistemática pérdida de depósitos, sobre todo debido al congelamiento bancario decretado en marzo de 1999 por Jamil Mahuad, y el cierre de varias instituciones bancarias y financieras en el primer trimestre de ese año.
Una de las alternativas para sortear la crisis habría sido la contratación de los servicios de ING Baring para que coadyuvara en el proceso de restructuración del banco y el mandato de venta de este en el mercado internacional.
La contratación de ING Baring, el tercer banco más grande de Holanda, con 17 agencias en América Latina, se oficializó el 11 de febrero de 1999, en Guayaquil, en el auditorio Nahim Isaías. A ese acto acudieron los directivos de Filanbanco, seguía al frente Daniel Cañizares, y Gilberto Calderón, en representación de ING Baring, que firmó dos contratos: uno por asesoría técnica y otro por valorización, comercialización y posterior venta. Las propuestas eran ambiciosas y la expectativas grandes. Daniel Cañizares anunció que con la firma del contrato terminaba la primera etapa de la administración de la AGD y Calderón explicó la metodología que utilizarían: un sistema modular que aplica conceptos básicos para el manejo de cualquier banco. (JT)

¿Tras los movimientos de un extraño fideicomiso invisible?

Con los vientos a su favor, según Gonzalo Hidalgo, Filanbanco comenzó a otorgar préstamos subordinados a otras entidades bancarias. En el primer trimestre de 1999 despidieron a 700 personas, según la carta remitida al gerente de la AGD, Luis Villacís. Ese crecimiento le habría permitido pasar sin problemas las auditorías del Banco Central, de la Superintendencia de Bancos y hasta una Audioría Internacional. ¿Por qué no se lo vendió en ese momento? Al parecer, faltaban muchas cosas por aclararse, como un fideicomiso constituido por $107 millones, de los ex accionistas. De las investigaciones se desprendió una cadena de hechos, de acuerdo con el informe remitido.
Según el informe del ex gerente de Filanbanco, las captaciones del fideicomiso fueron realizadas por una empresa denominada RIC, cuyos fondos y movimientos no ingresaron ni a Filanbanco ni a Filanbanco Trust. Todas fueron remitidas al exterior. Los pagos realizados por Filanbanco Trust a nombre de los tenedores de los certificados emitidos por RIC, contabilizados como inversiones varias, ascendían a los $107 millones. Filanbanco Trust, a su vez, vendió los documentos del RIC (inversiones varias) por la misma suma a un Fideicomiso Multinversiones.
Lo extraño fue que en los archivos de Filanbanco Trust nunca se halló documentación alguna que pruebe la existencia jurídica de Multinversiones. La historia, según Gonzalo Hidalgo, no termina ahí. Una sociedad panameña, Otavalo SA, transfirió a Filanbanco Trust como Dación de Pago (entrega de bienes por deuda) obras de arte valoradas supuestamente en $30 millones, pese a la dudas que existían sobre su valoración y legítima propiedad de Otavalo SA. (JT)

Primeros años de la luna de hiel

El traspaso de Filanbanco al Estado les habría significado a los hermanos Isaías perder $158,3 millones de su patrimonio.
La garantía de la administración del Estado permitió a Filanbanco mantener la cartera de clientes, y crecer en medio de la crisis. Tanto las personas jurídicas como las naturales prefirieron manetner sus recursos en el 'Banco del Ecuador'.
James Mc Person Febres Cordero, primer funcionario de la AGD, nombró al Intendente Nacional de Bancos, Daniel Cañizares, administrador temporal de Filanbanco. Alguien que había trabajado para el grupo Isaías en Filancard, la bananera Bagno y las navieras Consolidada y Continental. (JT)

La Superintendencia tiene su hipótesis

La hipótesis de la Superintendencia de Bancos, que realizó una investigación sobre el caso, plantea que existió compra y venta de inversiones sin valor en la constitución del fideicomiso AGD. Primero Filanbanco Trust compró a personas naturales y jurídicas inversiones sin soporte documental por $107 millones, que fueron pagadas con cheques o transferencias, y a su vez vendió a un Fideicomiso Multinversiones a crédito y registró cuentas por cobrar por $107 millones; Multinversiones pagó parcialmente con obras de arte valoradas en $30 millones y otras empresas inmobiliarias que adquirieron las inversiones, hacen lo mismo y pagaron con acciones por un valor de $77 millones.
Estas operaciones de cirugía financiera, sumadas al hecho de la primera capitalización realizada el 8 de febrero de 1999 por 918 400 millones de sucres, $140 millones, habrían determinado la inviabilidad de la venta de Filanbanco. ¿Por qué?
Una de las conclusiones de un informe fechado el 12 de febrero de 2000, firmado por el entonces gerente de la AGD, Walter Balarezo, es elocuente: "La capitalización de Filanbanco por $140 millones, efectuada mediante la aprobación del directorio de la AGD (...) se contabilizó en sucres. El resultado de esta transacción al 30 de diciembre de 1999 ocasiona un diferencial cambiario por $93,75 millones, susceptibles de ser restituidos con la venta de Filanbanco a un valor de mercado mayor que el saldo de las acreencias que esta institución mantiene con la AGD". Esa venta no se realizó, ¿solo se salvaron los muebles? (JT)

Control en módulos, ¿solo buenas intenciones?

Los módulos de control de ING Baring a Filanbanco pretendían sortear la crisis. Con el módulo de estrategia o franquicia intentarían revalidar y fortalecer la estrategia del banco; con el de organización, analizar la estructura de la institución para confirmar si es adecuada a las estrategias; el de distribución, necesario para saber cómo se ha determinado la importancia de los productos del banco, y el de estudio del sistema de información gerencial.
Falta el sexto módulo, el de riesgo, donde se estudia todo el proceso de créditos del banco, y el séptimo, considerado por ING Baring como el paso más crítico: el manejo de los recursos humanos de la institución para saber cuál es la capacitación y la filosofía que inculca la institución.
Si existió la voluntad del control, ¿qué fracaso? Son preguntas que quedan. (JT)

ANALISIS
Filanbanco, una historia siniestra

Parecería que todo se ha dicho sobre la quiebra de Filanbanco en manos del Estado, pero no es así. Desde cuando se intentó que ese gigante financiero no cerrara sus puertas, y se decidió fusionarlo con La Previsora, mucha gente, aunque paradojicamente no especialistas, sospechó que no tendría un buen final, pues jamás se presentaron las cifras reales del banco.
Y ¿cómo pudo tener un final decoroso, si desde años atrás la entidad había sido utilizada para toda suerte de negocios, que nada tenían que ver con los propósitos de una institución financiera?
La búsqueda de mayor poder hizo que sus dueños terminaran utilizándolo en beneficio propio, sin importar los riesgos a los que se sometía a los cientos de miles de clientes que confiaron en ellos.
Cuando en diciembre de 1998 se supo que el 'Banco del Ecuador' tenía problemas, las sospechas de malos manejos se volvieron realidad. No obstante, el vínculo de los propietarios con el Gobierno de Mahuad posibilitó que el banco no cerrara sus puertas, a pesar de que ya era inviable.
El Gobierno le tendió un salvavidas de cientos de millones, más la fórmula de la fusión con La Previsora, y lo estatizó.
Pero en manos del Estado, la mala fe seguiría operando.
Los nuevos administradores utilizaron la entidad como 'basurero': recibieron certificados de depósitos al 100%, mientras en la Bolsa no se cotizaba sino en algo más del 60% ó 65%. Estas y otras barbaridades, entre las que se menciona la manipulación de las cifras, hicieron colapso al banco, aunque el Gobierno de Noboa entregó otra vez $300 millones, a un banco en estado terminal.
Así, Filanbanco es la historia siniestra de un país donde el poder económico y el político conviven de forma vergonzosa, afectando siempre a la gente, sobre todo a los más pobres: pensionistas, maestros, emigrantes, etc, a quienes se les apabullaba con mensajes de que, en manos del Estado, el banco era invulnerable.
Y en esta historia ¿quién se acuerda de las verdaderas víctimas?
Los miles de clientes que confiaron en el banco no solo antes de la primera quiebra, sino luego de la famosa fusión, tienen que ser atendidos. El Estado, que tan generoso ha sido con los banqueros, está obligado a cancelar las acreencias a los ecuatorianos, puesto que el mismo Estado es parte de esta historia de mentiras. Y la justicia también debe hacer lo suyo. ¿Quiénes son los responsables de la segunda quiebra? ¿Cómo se llaman los que ocultaron información al presidente? ¿Qué sanción recibirán los responsables, si es que los hay?. (TFF).


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