A las 22:40, los responsables de la
Secretaría de Comunicación comenzaron a averiguar qué periódicos todavía no cerraban
la edición para publicar un comunicado. Finalmente, se decidió postergar el
pronunciamiento para el día siguiente, pues lo fundamental ya estaba resuelto y en
conocimiento del presidente de la República, Gustavo Noboa.
Mas, ese capítulo termina en medio de la confusión del vocero Zuloaga, que pidió el
retiro de los periodistas de la sede del Banco de Guayaquil, en esa ciudad, para no
confundir a los clientes, y luego los tuvo vagabundeando de la Gobernación al Banco
Central, para anunciar los acuerdos con los banqueros, encabezados por Guillermo Lasso,
del Banco de Guayaquil; Antonio Acosta, del Pichincha; Abelardo Pachano, de Produbanco y
José Salazar, del Bolivariano. (JT)
La primera evaluación de la adminsitración estatal
En una carta fechada el 3 de abril de 2000, enviada por Juan Trujillo Bustamante,
presidente del Directorio de Filanbanco en esa época, y por el gerente Gonzalo Hidalgo
Terán, a Luis Villacís, último gerente de la Agencia de Garantía de Depósitos, se
hace un recuento de la evolución financiera del 'Banco de los Ecuatorianos'.
Desde que fue sometido a proceso de restructuración, el 2 de diciembre de 1998, por la
pérdida sistemática de depósitos y el cierre de líneas de crédito de Comercio
Exterior, la situación de Filanbanco habría continuado en deterioro, por la sistemática
pérdida de depósitos, sobre todo debido al congelamiento bancario decretado en marzo de
1999 por Jamil Mahuad, y el cierre de varias instituciones bancarias y financieras en el
primer trimestre de ese año.
Una de las alternativas para sortear la crisis habría sido la contratación de los
servicios de ING Baring para que coadyuvara en el proceso de restructuración del banco y
el mandato de venta de este en el mercado internacional.
La contratación de ING Baring, el tercer banco más grande de Holanda, con 17 agencias en
América Latina, se oficializó el 11 de febrero de 1999, en Guayaquil, en el auditorio
Nahim Isaías. A ese acto acudieron los directivos de Filanbanco, seguía al frente Daniel
Cañizares, y Gilberto Calderón, en representación de ING Baring, que firmó dos
contratos: uno por asesoría técnica y otro por valorización, comercialización y
posterior venta. Las propuestas eran ambiciosas y la expectativas grandes. Daniel
Cañizares anunció que con la firma del contrato terminaba la primera etapa de la
administración de la AGD y Calderón explicó la metodología que utilizarían: un
sistema modular que aplica conceptos básicos para el manejo de cualquier banco. (JT)
¿Tras los movimientos de un extraño fideicomiso invisible?
Con los vientos a su favor, según Gonzalo Hidalgo, Filanbanco comenzó a otorgar
préstamos subordinados a otras entidades bancarias. En el primer trimestre de 1999
despidieron a 700 personas, según la carta remitida al gerente de la AGD, Luis Villacís.
Ese crecimiento le habría permitido pasar sin problemas las auditorías del Banco
Central, de la Superintendencia de Bancos y hasta una Audioría Internacional. ¿Por qué
no se lo vendió en ese momento? Al parecer, faltaban muchas cosas por aclararse, como un
fideicomiso constituido por $107 millones, de los ex accionistas. De las investigaciones
se desprendió una cadena de hechos, de acuerdo con el informe remitido.
Según el informe del ex gerente de Filanbanco, las captaciones del fideicomiso fueron
realizadas por una empresa denominada RIC, cuyos fondos y movimientos no ingresaron ni a
Filanbanco ni a Filanbanco Trust. Todas fueron remitidas al exterior. Los pagos realizados
por Filanbanco Trust a nombre de los tenedores de los certificados emitidos por RIC,
contabilizados como inversiones varias, ascendían a los $107 millones. Filanbanco Trust,
a su vez, vendió los documentos del RIC (inversiones varias) por la misma suma a un
Fideicomiso Multinversiones.
Lo extraño fue que en los archivos de Filanbanco Trust nunca se halló documentación
alguna que pruebe la existencia jurídica de Multinversiones. La historia, según Gonzalo
Hidalgo, no termina ahí. Una sociedad panameña, Otavalo SA, transfirió a Filanbanco
Trust como Dación de Pago (entrega de bienes por deuda) obras de arte valoradas
supuestamente en $30 millones, pese a la dudas que existían sobre su valoración y
legítima propiedad de Otavalo SA. (JT)
Primeros años de la luna de hiel
El traspaso de Filanbanco al Estado les habría significado a los hermanos Isaías perder
$158,3 millones de su patrimonio.
La garantía de la administración del Estado permitió a Filanbanco mantener la cartera
de clientes, y crecer en medio de la crisis. Tanto las personas jurídicas como las
naturales prefirieron manetner sus recursos en el 'Banco del Ecuador'.
James Mc Person Febres Cordero, primer funcionario de la AGD, nombró al Intendente
Nacional de Bancos, Daniel Cañizares, administrador temporal de Filanbanco. Alguien que
había trabajado para el grupo Isaías en Filancard, la bananera Bagno y las navieras
Consolidada y Continental. (JT)
La Superintendencia tiene su hipótesis
La hipótesis de la Superintendencia de Bancos, que realizó una investigación sobre el
caso, plantea que existió compra y venta de inversiones sin valor en la constitución del
fideicomiso AGD. Primero Filanbanco Trust compró a personas naturales y jurídicas
inversiones sin soporte documental por $107 millones, que fueron pagadas con cheques o
transferencias, y a su vez vendió a un Fideicomiso Multinversiones a crédito y registró
cuentas por cobrar por $107 millones; Multinversiones pagó parcialmente con obras de arte
valoradas en $30 millones y otras empresas inmobiliarias que adquirieron las inversiones,
hacen lo mismo y pagaron con acciones por un valor de $77 millones.
Estas operaciones de cirugía financiera, sumadas al hecho de la primera capitalización
realizada el 8 de febrero de 1999 por 918 400 millones de sucres, $140 millones, habrían
determinado la inviabilidad de la venta de Filanbanco. ¿Por qué?
Una de las conclusiones de un informe fechado el 12 de febrero de 2000, firmado por el
entonces gerente de la AGD, Walter Balarezo, es elocuente: "La capitalización de
Filanbanco por $140 millones, efectuada mediante la aprobación del directorio de la AGD
(...) se contabilizó en sucres. El resultado de esta transacción al 30 de diciembre de
1999 ocasiona un diferencial cambiario por $93,75 millones, susceptibles de ser
restituidos con la venta de Filanbanco a un valor de mercado mayor que el saldo de las
acreencias que esta institución mantiene con la AGD". Esa venta no se realizó,
¿solo se salvaron los muebles? (JT)
Control en módulos, ¿solo buenas intenciones?
Los módulos de control de ING Baring a Filanbanco pretendían sortear la crisis. Con el
módulo de estrategia o franquicia intentarían revalidar y fortalecer la estrategia del
banco; con el de organización, analizar la estructura de la institución para confirmar
si es adecuada a las estrategias; el de distribución, necesario para saber cómo se ha
determinado la importancia de los productos del banco, y el de estudio del sistema de
información gerencial.
Falta el sexto módulo, el de riesgo, donde se estudia todo el proceso de créditos del
banco, y el séptimo, considerado por ING Baring como el paso más crítico: el manejo de
los recursos humanos de la institución para saber cuál es la capacitación y la
filosofía que inculca la institución.
Si existió la voluntad del control, ¿qué fracaso? Son preguntas que quedan. (JT)
ANALISIS
Filanbanco, una historia siniestra
Parecería que todo se ha dicho sobre la quiebra de Filanbanco en manos del Estado, pero
no es así. Desde cuando se intentó que ese gigante financiero no cerrara sus puertas, y
se decidió fusionarlo con La Previsora, mucha gente, aunque paradojicamente no
especialistas, sospechó que no tendría un buen final, pues jamás se presentaron las
cifras reales del banco.
Y ¿cómo pudo tener un final decoroso, si desde años atrás la entidad había sido
utilizada para toda suerte de negocios, que nada tenían que ver con los propósitos de
una institución financiera?
La búsqueda de mayor poder hizo que sus dueños terminaran utilizándolo en beneficio
propio, sin importar los riesgos a los que se sometía a los cientos de miles de clientes
que confiaron en ellos.
Cuando en diciembre de 1998 se supo que el 'Banco del Ecuador' tenía problemas, las
sospechas de malos manejos se volvieron realidad. No obstante, el vínculo de los
propietarios con el Gobierno de Mahuad posibilitó que el banco no cerrara sus puertas, a
pesar de que ya era inviable.
El Gobierno le tendió un salvavidas de cientos de millones, más la fórmula de la
fusión con La Previsora, y lo estatizó.
Pero en manos del Estado, la mala fe seguiría operando.
Los nuevos administradores utilizaron la entidad como 'basurero': recibieron certificados
de depósitos al 100%, mientras en la Bolsa no se cotizaba sino en algo más del 60% ó
65%. Estas y otras barbaridades, entre las que se menciona la manipulación de las cifras,
hicieron colapso al banco, aunque el Gobierno de Noboa entregó otra vez $300 millones, a
un banco en estado terminal.
Así, Filanbanco es la historia siniestra de un país donde el poder económico y el
político conviven de forma vergonzosa, afectando siempre a la gente, sobre todo a los
más pobres: pensionistas, maestros, emigrantes, etc, a quienes se les apabullaba con
mensajes de que, en manos del Estado, el banco era invulnerable.
Y en esta historia ¿quién se acuerda de las verdaderas víctimas?
Los miles de clientes que confiaron en el banco no solo antes de la primera quiebra, sino
luego de la famosa fusión, tienen que ser atendidos. El Estado, que tan generoso ha sido
con los banqueros, está obligado a cancelar las acreencias a los ecuatorianos, puesto que
el mismo Estado es parte de esta historia de mentiras. Y la justicia también debe hacer
lo suyo. ¿Quiénes son los responsables de la segunda quiebra? ¿Cómo se llaman los que
ocultaron información al presidente? ¿Qué sanción recibirán los responsables, si es
que los hay?. (TFF).