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SÁBADO 28 DE JULIO DE 2001 

CRONICA ROJA La filantropía del difunto Filanbanco El destino concluye en una suite

• Pascual Arriaga, el padrastro, sería quien la agredió con un madero. Su madre exige justicia y sanción.

• En 1960, dos años después de su compra los Isaías decidieron quedarse con Filanbanco, con inyección de capital.

• El domingo salió humo blanco de del hotel Hilton Colón. La suerte de la institución estaba echada.

El 4 de diciembre, Jorge Egas Peña, el superintendente de Bancos, anunció la restructuración de Filanbanco, bajo la administración de la AGD, debido a que los ex administradores fueron incapaces de sostener los intereses por la deuda que adquirieron con el Estado, de $429 millones.
Filanbanco estuvo en manos de la familia Isaías desde 1958. El primer accionista fue Pablo Isaías Barquet, hijo del primer Isaías que llegó a Ecuador. En 1960, la familia se hizo cargo del banco, luego de la muerte de Pablo, y duplicó el capital con recursos propios, y queda a cargo de la institución Enrique Isaías Barquet, quien fuera asesinado cinco años más tarde.
Luego de la trágica muerte de Enrique Isaías, asumió el control del banco Estefano Isaías, quien falleció al siguiente año. Le tocó el turno al hermano de Estefano, Nahím Isaías Barquet, bajo cuya tutela Filanbanco se expandió por todo el país.

La tragedia ronda la herencia de La Filantrópica

Con la muerte del primer accionista, los Isaías decidieron conservar el banco y lo coinvirtieron en el más grande.

"Durante esta administración, Filanbanco experimentó una importante expansión, abriendo sucursales y agencias en las principales ciudades del país e incorporando la más alta tecnología bancaria", dice un documento preparado por los representantes legales de los Isaías.
Con el boom petrolero de los setenta, llegan a Filanbanco otros accionistas, que transforman a La Filantrópica en el dinámico Filanbanco.
"Los jóvenes ejecutivos miraban las distintas posibilidades para expandir sus dominios. A fines de los setenta, habían logrado incursionar en un canal de televisión de Guayaquil (...) Ese fue el inicio de la conquista del mundo de las telecomunicaciones", recuerda el Análisis de HOY, del jueves anterior.
Con Filanbanco, la familia Isaías penetró en todas las industrias productivas, como socios o accionistas. "La fiebre no paraba. Incursionaron en la industria textil, las colocadoras de seguros y pensiones, financieras especializadas, empresas constructoras, inmobiliarias importadoras, clubes deportivos, fábricas de envases, imprentas, publicación de guías", añadía el Análisis. (JT)

De Nahím Isaías se conserva el Museo y la Fundación

Nahím Isaías Barquet, quien estuvo casi 20 años frente a Filanbanco, no escapó a la suerte de sus antecesores. Murió trágicamente y de forma violenta en 1985, luego de haber sido secuestrado por el grupo subversivo Alfaro Vive Carajo. El operativo en que fue asesinado, de forma cruel, cuando la Policía lo intentaba rescatar, fue dirigido por el ex presidente León Febres Cordero.
El turno de la administración de Filanbanco fue para el sobrino de Nahím Isaías: Roberto Isaías Dassum, que es requerido por la justicia ecuatoriana, en un proceso instaurado en la Corte Suprema de Justicia, por el delito de peculado bancario.
Roberto Isaías, y sus hermanos William y Estefano tomaron las riendas del banco, y a sus inversiones sumaron el apoyo que brindaban a la cultura, el deporte y la educación. Constituyeron y fortalecieron el Museo Nahím Isaías Barquet, en homenaje a su tío muerto.
"Especial atención merece su contribución en el área de la salud, a través de los dispensarios médicos de la Fundación Nahím Isaías, que aún hoy continúa atendiendo a más de 125 000 familias al año", dicen los representantes legales de los hermanos Isaías, quienes concluyen afirmando que la familia Isaías ha demostrado una transparente gestión empresarial y una permanente responsabilidad social. ¿Y las acusaciones que se tramitan en la Corte Suprema? (JT)

Aquí las razones de la polémica defensa

La crisis que terminó en la entrega de Filanbanco al Estado, según las defensa de los Isaías, se remonta a 1995, un año después de la quiebra del Banco Continental. Entre los antecedentes mencionan el conflicto bélico con Perú, en 1995, "que impactó negativamente en los sectores productivos y financieros del país".
Al conflicto bélico suman la responsabilidad de la crisis política de 1997, cuando fue destituido de la Presidencia Abdalá Bucaram, hoy asilado en Panamá y acusado de actos de corrupción, en su corta administración. La crisis política, según la defensa de los Isaías, generó inestabilidad interna y externa. Ese año, según los informes de la Comisión Anticorrupción, Filanbanco ya registró perdidas por $54 millones.
La recuperación habría sido imposible en 1998, por el cierre del Banco de Préstamos, que "generó la desconfianza del público en el sistema financiero ecuatoriano".
La quiebra del Banco de Préstamos sería solo una de las causas que afectó a Filanbanco, porque en 1998 también se sintieron los efectos del fenómeno de El Niño, sobre todo en la Costa, y las crisis en Brasil, Rusia y Asia, que habrían reducido las exportaciones.
"Las calificadoras de riesgo desmejoraron la calificación de 'riesgo país' para Ecuador, por lo que los bancos corresponsales extranjeros recortaron líneas de crédito. La devaluación del sucre debilitó la capacidad de pago de los clientes endeudados en dólares y la creación del ICC y el 'colchon bank' (tendencia de la gente a guardar sus ahorros en sus casas) redujo los depósitos", dicen los abogados de los Isaías Dassum. La crisis ocurría 40 años después de que Filanbanco estuviera en manos de los Isaías.
"Filanbanco, durante 40 años, apoyó a los sectores productivos de Ecuador (camarón, banano, flores, pesca, etcétera), haciendo las veces de Banco de Desarrollo, participando en el sistema financiero nacional con el 14% y el 7% del Producto Interno Bruto (PIB)", argumentan los jurisconsultos.
El 40% del comercio exterior se habría financiado a través de Filanbanco, con líneas internacionales, por una cifra superior a los $500 millones; según un documento de descargo, "la crisis del fenómeno de El Niño afectó a los clientes de Filanbanco, principalmente a los del sector agropecuario, quienes no pudieron cumplir con sus compromisos de pago". A eso se suma la presunta competencia desleal que generó rumores y retiros masivos, especialmente en Filanbanco Trust. He ahí sus razones. (JT)

Las cuentas que terminaron en la capitulación de ex banqueros

El ministro fiscal subrogante, Guillermo Mosquera Soto, solicitó el 28 de diciembre de 1998 información sobre la liquidez de Filanbanco a la fecha en que pasó a manos del Estado. Desde ese día, se comenzaron a revelar detalles de lo que ocurrió.
Una de las acusaciones en contra de los Isaías en la excitativa fiscal con la que inició el proceso, es la utilización indebida de los préstamos de liquidez. La defensa rechazó esa acusación con una prueba: estado de fuentes y usos del Banco Central, y aclaraciones de los funcionarios que después dirigieron Filanbanco.
Entre el 14 de septiembre y el 2 de diciembre de 1998, el Banco Central entregó a Filanbanco recursos que ascendían a los 2 772 000 millones de sucres, equivalentes a $429,58 millones, a la cotización promedio del dólar vigente, según una carta remitida al secretario de la Corte Suprema, Fernando Ortiz, en donde se tramita el caso, por el gerente general de Filanbanco, Antonio Bejarano, el 5 de diciembre de 2000.
"El flujo de caja indica que los recursos líquidos que salieron del banco ascendieron a $461,15 millones. La diferencia entre la baja de los pasivos líquidos ($491,85 millones) y los desembolsos de flujo de caja equivalen a $30,70 millones, por lo que asumimos que son pasivos que no significaron desembolsos de liquidez", dice Bejarano. Su argumento era que al existir una disminución de pasivos líquidos de $461,15 millones y la entrega de recursos por parte del Banco Central era apenas de $429,58 millones, Filanbanco tuvo ingresos de liquidez de fuentes distintas al Banco Central por $31,57 millones. (JT)

Los puntos a su favor

Los abogados de los Isaías aseguran que los préstamos de liquidez solo se utilizaron para atender los retiros masivos de depósitos en inversiones, cuentas de ahorros, cuentas corrientes, depósitos a plazos, "que se dieron como consecuencia del pánico en el sector financiero". Eso como primer punto.
Como segundo punto a su favor, los Isaías dicen que los créditos del Banco Central sirvieron para pagar avales y/o contingentes a bancos nacionales y extranjeros, que se transformarían en cuentas por cobrar registrados como operaciones de cartera.
El tercer punto es que los créditos de liquidez sirvieron para el pago de intereses al Banco Central, equivalentes a $71 millones "tan solo por operaciones de Repos (con compromiso de recompra)". (JT)

'Pagamos hasta $1 millón diario por intereses'

Los hermanos Isaías argumentan en su defensa, a través de sus abogados, que para obtener liquidez a través de la Mesa de Dinero del Banco Central (...) tuvieron que cumplir todos los reglamentos vigentes. "Cabe resaltar que Filanbanco -insisten- pagó hasta $1 millón diario por concepto de interés (al Banco Central), equivalente a 500% de la tasa efectiva anual, lo cual acentuó la iliquidez del banco e hizo insostenible su continuidad en manos de sus accionistas".
Con estos argumentos, buscan desmentir el incremento de la cartera de crédito, el registro de operaciones nuevas prohibidas a las instituciones financieras -en la Codificación de Regulaciones del Banco Central-, que tengan pendientes créditos otorgados, "a menos que exista financiamiento específico de la Corporación Financiera Nacional o líneas de crédito internacionales".
Por las razones antes expuestas, por no poder cumplir con sus obligaciones que contrajeron con el Estado, los hermanos Isaías habrían entregado Filanbanco al Estado, el banco que creció con los recursos que inyectó su familia en los años sesenta. (JT)

Pasa la página a la historia

Los Isaías no solo argumentan que utilizaron adecuadamente los créditos de liquidez del Banco Central sino que, además, cumplieron con las regulaciones al entregar un flujo de caja pormenorizado a las autoridades monetarias sobre los beneficiarios de los pagos, los saldos del balance, los vencimientos reales y el movimiento en dólares del banco off-shore.
"Para poder hacer uso de los préstamos de liquidez, Filanbanco entregó en garantía al Banco Central su mejor cartera de clientes, la cual fue calificada y aceptada por el mismo Banco Central. Además, Filanbanco entregó en garantía un fideicomiso a los cuales aportó sus inmuebles libres de gravámenes", dicen.
¿Cuáles? El fideicomiso, cuyo valor continúa en cuestionamiento por las autoridades, habría significado, según la defensa de los Isaías, un monto superior al 140% de los créditos recibidos. Mayor a los $600 millones. Entonces, ¿por qué el Estado no ejecutó las garantías? Aquí viene la historia de la segunda quiebra, a cargo del Estado ecuatoriano. (JT).


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