El delito busca los barrios
Los controles sacaron los atracos del centro. Estos parecen multiplicarse en las
ciudadelas
La muerte de David Josué Mejía Parco, de tres años de edad, el sábado 2 de junio por
la tarde, en la cooperativa 27 de Enero, en Mapasingue Oeste en Guayaquil, tras recibir
dos impactos de bala en el cuello y en el cráneo, puso nuevamente en discusión el
aumento de los niveles de violencia en los barrios y ciudadelas de la urbe, pese a los
controles multinstitucionales que se ejecutan.
Ocurrió por una posible venganza de Marcelo Paredes (a) 'El Negro', supuesto integrante
de una banda autodenominada 'Los Guerreros', quienes habrían mantenido un resentimiento
con el padre del menor, Luis Mejía, de 28 años de edad, y uno de sus hermanos por
rencillas personales.
Una segunda hipótesis sobre el crimen, no menos violenta y preocupante, es la de vecinos
del sector quienes afirman que ocurrió durante el forcejeo entre un vendedor de frutas
asaltado y un maleante. Este último disparó, pero el proyectil le impactó
indirectamente al menor.
Si las acciones policiales como el Plan Más Seguridad, han significado tranquilidad en
las zonas céntricas, donde han decrecido los grandes atracos a bancos y entidades
comerciales, los delitos se han diversificado y multiplicado en los barrios
urbano-marginales del norte, sur y oeste. Así piensa Billy Navarrete, coordinador del
Comité Permanente de los Derechos Humanos en Guayaquil.
De hecho, las estadísticas que muestra una orgullosa Policía, en relación con los
mismos meses del año anterior, si bien reflejan un notorio decrecimiento en estruches a
casas, robo de carros y asaltos a comercios, presentan casi equidad en homicidios y alzas
significativas en casos de violaciones y llamados de auxilio surgidas de diferentes
sectores de la ciudad.
Cifras que, no obstante, la Policía considera normales por la confianza para denunciar
que, asegura, han ganado los ciudadanos con el plan de Seguridad y el uso del 911.
"La ciudadanía ahora colabora. De ser actora pasiva pasó a ser activa y de enorme
ayuda para los funcionarios inmersos en los trabajos de seguridad", afirma Marco
Cuvero, jefe del regimiento Guayas.
Mario Casco, jefe del Cuarto Distrito de la Policía Nacional, mira ahora hacia los
colegios con el propósito de que aquellos que en otras épocas los enfrentaban con
piedras, ahora les ayuden a controlar.
Para cumplir este objetivo, firmó un convenio con el Ministerio de Educación, mediante
el cual invita a estudiantes de los quintos cursos fiscales y particulares a integrar
brigadas de seguridad.
"Queremos concienciar a nuestros estudiantes sobre la seguridad que significa la paz
y tranquilidad ciudadanas", afirma Casco. (AM)
Las clases
- Las clases de capacitación serán dictadas
los sábados, para no interferir en el estudio de los participantes.
- Los estudiantes participantes podrán
graduarse presentando su tesis de grado sobre el tema de la seguridad interna, sin que
esta sea una condición obligatoria.
- Quienes no deseen participar en este
programa de brigadistas, realizarán su servicio militar los sábados.
- Casco declaró que hay dos colegios de
Guayaquil que han solicitado que sus estudiantes participen en brigadas de seguridad.
- Esta será una tarea paralela que se cumple
junto con el plan 'Más Seguridad'.(AM)
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Resguardar a
los vecinosLa capacitación de los
policías que se encargarán de adiestrar a los alumnos, a cargo de los miembros del Grupo
de Intervención y Rescate, empezará el martes 19 de junio de 2001 en Guayaquil y tendrá
una duración de tres semanas.
Durante las tareas de capacitación los estudiantes harán prácticas en la calle.
Como prueba piloto, este proyecto ya se aplicó en 2000 por parte del Comando de Policía
Guayas. En 2001 se ampliará a otras provincias de la Costa, y en el futuro pretendemos
que integre a todo el país, declaró el coronel Mario Casco.
Su participación será comunicar lo que ocurre en el barrio y avisar a la Policía sobre
los hechos cometidos en su zona. Por ejemplo, cuando alguien del barrio sale de
vacaciones, los brigadistas se encargan de cuidar la vivienda. "Queremos que los
brigadistas no sean indolentes ante un problema que aqueje a un vecino".
Casco aclaró que los brigadistas no portarán armas, y no detendrán a las personas, a no
ser que se trate del cometimiento de un delito flagrante, en cuyo caso es obligación no
solo del policía sino del ciudadano apresarlas.
Los brigadistas deberán evitar los linchamientos, la toma de la justicia por su propia
mano y, más bien, avisar a la Policía para que sea la ley quien se encargue de
juzgarlos.
Portarán un distintivo para ser identificados como brigadistas de los barrios.
"Nosotros como policías no vamos, en ningún momento, a dejar que los brigadistas se
involucren o comprometan con los actos delictivos que se cometan en los barrios. Eso
sería una irresponsabilidad".
Casco manifestó que es básica la actuación de los padres de familia de los estudiantes
participantes, sobre todo porque con esta clase de programas se inculcan los valores
éticos y morales que fortalecen la personalidad de sus hijos.(AM)
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