No existen cifras nuevas, pero ya hace diez
años se calculó que en el Ecuador, el 7,3% del Producto Interno Bruto se perdía a causa
del alcoholismo.
Se estipula que un 8% de la población mayor de 15 años, es decir, alrededor de un 4% de
la población total en este país es alcohólica. Esta cifra, determinada por una
investigación nacional hace diez años, no ha variado en cuanto a la tasa general, según
Pacurucu. Sin embargo, han aumentado notablemente los problemas relacionados con el
incrementado consumo de alcohol, tales como accidentes, violencia, desempleo etc.
"Mientras en los años setenta la gente empezaba a consumirlo a los 15 años, en el
año 2000 lo hace cuando tiene once o doce años. Asimismo, en esa época las mujeres casi
no consumían alcohol, hoy un 30% lo hace", dice el investigador cuencano, autor de
numerosas monografías publicadas en el país y en el exterior sobre el tema.
En Cuenca, esta tasa es un poco más elevada. Se cree que de los aproximadamente 400 000
habitantes rurales y urbanos de la ciudad, casi 20 000 son alcohólicos. Sin embargo, en
el CRA no se registran más de 2 000 ingresos al internado por año, de los cuales 900 lo
hacen por primera vez y el resto son reingresos. Estas cifras corresponden a personas que
vienen no solo del Azuay, sino también de Loja, El Oro, Zamora, Morona Santiago, Cañar y
parte de Chimborazo. La organización de ayuda mutua Alcohólicos Anónimos, que no
interna a los pacientes, tenía hace 20 años cuatro grupos en el Azuay, ahora tiene 40,
pero a escala nacional solo cuenta, según Pacurucu, con 2 000 miembros activos. La
pregunta que se plantea es ¿dónde están los demás?
El Ministerio de Salud, que en el Austro no dispone de ninguna instalación especializada
en adicción y siquiatría, colaboró el año pasado con una asignación que no cubrió
más del 1% del presupuesto anual del CRA, el Ministerio de Bienestar Social aumentó su
aporte de $800 anuales a poco más de $1 000 este año, pero al mismo tiempo exigió el
tratamiento gratuito de cuatro pacientes el año pasado y de seis este año. Cada paciente
le cuesta al CRA un mínimo de $300 por mes.
De acuerdo con el director regional de Salud, Galo Ochoa, los pacientes alcohólicos y
siquiátricos que ingresan al Hospital Regional deben ir a la sesión de medicina interna,
debido a que no existe un área especializada. (SK)
Enfermo mental no es atendido
La reducción drástica de ingresos en los últimos años y la migración serían factores
decisivos para que haya aumentado en los últimos años el nivel de ansiedad en la
población ecuatoriana, según informaciones coincidentes de representantes del sector de
la Salud. El director regional de Salud en Cuenca, Galo Ochoa, anunció que el ministerio
está elaborando un programa especial de atención a afectados por problemas sicológicos,
ya que han aumentado la depresión, la ansiedad, los intentos de suicidio, la violencia y
las autoagresiones.
Marlene Farfán, directora de la Fundación Ayuda en Acción, mientras tanto, dijo que los
enfermos siquiátricos incurables no tienen ningún lugar a donde ir en el Austro. La
Fundación, una vez comprobado el diagnóstico, los envía al 'Corazón de Jesús' en
Quito o al 'Lorenzo Ponce' en Guayaquil.
Según Ochoa, quien habló de "un cambio en el perfil epidemiológico" a causa
de las enfermedades sicológicas, el Ministerio de Salud ha emprendido una campaña para
incentivar a los estudiantes de medicina a que se especialicen en salud mental. Sin
embargo, todavía no existen para ellos plazas de trabajo en el sector público, aunque
está previsto crearlas. (SK)
ANALISIS
Los olvidados del Estado
Si alguna tarea resulta irrenunciable para un Estado es la atención de salud de su
población; pero es en este rubro, justamente, en el que Ecuador aparece como moroso. Las
cifras sobre la inversión en el área revelan que en los últimos 20 años, el
presupuesto se ha reducido del 10% al 2,5%.
Pero si los números resultan inaceptables, la realidad evidenciada al recorrer las áreas
marginales, sobre todo de la Costa, muestran el verdadero rostro del drama: la carencia de
alimentos y nutrientes ha hecho de sus habitantes, y sobre todo de los niños, seres
vulnerables a cualquier enfermedad, y cuyo riesgo de muerte es elevadísimo.
Enfermedades como el cólera, la leishmaniasis, el paludismo, etc. se han vuelto
compañeros inseparables de los marginados del país, convirtiendo sus vidas en una suerte
de círculo vicioso que va de la miseria a la enfermedad.
Un solo hecho nos revela el nivel de marginalidad e insalubridad de nuestra población: en
la zona de la isla Trinitaria y el Paraíso de la Flor se ha detectado a unas 5 762
personas afectadas de dispacidades, y de esta cifra, el 1,8% que tiene problemas de
lenguaje, podía haber sido curado si hubiese recibido atención temprana.
Todo este drama nos lleva a la conclusión de que el país, en materia de salud, carece de
políticas de prevención.
Del lado de los habitantes, en cambio, da la impresión de que han perdido la capacidad de
reacción. Envueltos en su propia problemática, desconociendo sus derechos, no atinan
siquiera a reclamar atención de las autoridades. (TFF)
ENTREVISTA
'La enfermedad que más golpea es la
tuberculosis'
El Gobierno destina el 40% del presupuesto a la defensa y el 45% a la deuda externa.
El resto tiene que repartirse entre todos los ministerios. En ese contexto, el director
general de Salud, Francisco Carrasco, sostiene que pelean sus recursos. "Si no
tuviéramos una deuda como la que tenemos, Salud tendría un 18% del presupuesto",
dice.
Existen políticas estatales de Salud de largo alcance. ¿Hay continuidad?
No, no creo que pueda ser mirado de esa manera. Las políticas de Salud están trazadas.
Un nuevo ministro, que empieza a ver el panorama global de Salud en el país, no significa
cambio en las políticas, sino un enrrumbarlas a la situación que esta viviendo el país.
Para el ministro Jamriska los problemas vienen después y no antes, y tiene que
acondicionar su políticas en el momento, pero con la proyección de lo que se debe hacer
después.
¿Y los programas de largo
alcance actuales?
Existen programas de largo alcance, políticas trazadas desde hace mucho
tiempo, y el ministro da énfasis a lo que cree conveniente. Actualmente, estamos
trabajando en medicamentos genéricos, nutrición, inmunizaciones y atención primaria de
salud.
Pero se desarrollan enfermedades de la pobreza, como la tuberculosis...
Una enfermedad de las que más golpea a la gente pobre es la tuberculosis. El Ministerio
de Salud tiene un programa muy específico para esto. En este momento existe la suficiente
cantidad de medicamentos antituberculosos, y se ha localizado a los pacientes. Se está
aplicando control, vigilancia y seguimiento. Los tratamientos de tuberculosis
multirresistentes por ejemplo son muy caros, $3 000 por paciente, y el Ministerio de Salud
está cubriendo gratuitamente eso.
¿No es responsabilidad del
Estado acabar con las causas de la pobreza que permiten esas patologías?
El Ministerio de Salud tiene programas para el niño desde que nace hasta
los 6 años. Igual para madres embarazadas o en edad de lactancia. Ahí estamos entregando
todas las fuerzas y el capital. Estamos tratando de cuidar para que se desarrollen en las
mejores condiciones.
Más allá del Ministerio de
Salud, ¿hay una macropolítica que rompe el derecho a la salud?
Más allá de lo que el gobierno y Ministerio de Salud puedan hacer, hay pobreza, hay
desnutrición, hay muertes, hay situaciones que se nos escapan de las manos.
¿Existe un espacio, dentro de
la política estatal general, para la salud?
Si hablamos desde la situación económica, es cierto. No deberían
discriminar salud y educación, que deberían ser los soportes básicos. En este año, el
compromiso del gobierno es incrementar en cuatro o cinco puntos más el presupuesto de
Salud. Entonces se podrá trabajar en mejores condiciones. (AAS)
¿Quién es?
Francisco Carrasco, gineco-obstetra de 49 años, ha ocupado cargos directivos en el
Colegio Médico de Pichincha, la Federación Médica y la Sociedad Ecuatoriana de
Anticoncepción. Actual secretario de la Sociedad de Mastología. Carrasco fue director
nacional del servicio de salud del MSP.