Otro aspecto que se destaca: 88,2% de la
población encuestada no sigue un tratamiento médico. Atribuyen a la falta de recursos
económicos el primer obstáculo para seguir los tratamientos. El ingreso familiar en
estos sectores es de $80 a $100 mensuales.
Otro porcentaje se refiere al reducido número de centros de salud públicos en estas
cooperativas, donde habitan más de 400 mil personas, la mayoría migrantes de otras
provincias. Una población donde solo el 42,8% tiene un empleo seguro.
En el censo de la ONG, las enfermedades infecciosas ocupan el segundopuesto en el
escalafón. El 20,5% de los moradores presenta un cuadro infeccioso, 17,2% tiene algún
tipo de enfermedad parasitaria y 14,4%, diarreas frecuentes.
La falta de un adecuado suministro de agua potable, servicio que en ambas zonas representa
la principal necesidad, es uno de los factores que agrava la situación.
En el Paraíso de la Flor y gran parte de la Isla Trinitaria, los habitantes aún se
abastecen del líquido a través de los vetustos tanqueros que recorren estos sectores
ofertando el agua a 50 y 60 centavos el tanque. Otros, en cambio, adoptan erróneas formas
para proveerse de este líquido.
La desnutrición es otro de los males que se presentan en estos sectores. Los registros
del Hospital del Niño indican que 90% de los casos de desnutrición provienen de estos y
otros sectores periféricos de la urbe.
Prueba de que la desnutrición es un problema que aún se presenta con frecuencia en
nuestro medio, son los dos centros de nutrición que se construyen en Guayaquil . Allí se
atenderán casos de niños que presenten desnutrición de tercer grado. (JVR)
Más Salud llega a 219 mil personas
El director del Programa Más Salud, del Municipio de Guayaquil, Ernesto Romero Toro,
asegura que el aporte del Gobierno Nacional en el campo de Salud, en estos sectores, es
mínimo."Todos reconocemos las deficiencias del Ministerio: bajos presupuestos, falta
de infraestructura adecuada, pero el Municipio hace un gran esfuerzo para aliviar estas
deficiencias".
En este sentido, Romero indica que el Programa Más Salud ha permitido brindar atención
médica primaria a 219 mil personas en las clínicas móviles. No obstante, el funcionario
reconoce que aún falta mucho para cubrir completamente la demanda en los sectores más
necesitados de la urbe. En la Trinitaria, el Municipio se ha visto obligado a instalar una
clínica móvil, por la gran demanda de pacientes y otra unidad en las cercanías de este
sector.
Ernesto Romero Toro añade que "hay personas que, pese a las campañas educativas
emprendidas, aún siguen tomando aguas estancadas y otras 'olvidan' hervir el agua. Es un
problema que debe irse eliminando". (JVR)
El 1,8% tiene problemas de
lenguaje
Un dato revelador es la existencia de 5 762 personas que sufren alguna discapacidad
El censo de la ONG Misión Alianza de Noruega también registra la discapacidad como otro
tipo de inconvenientes que sufre un número determinado de la población de la Isla
Trinitaria y el Paraíso de la Flor. El estudio sostiene que hay 5 762 personas en estos
dos sectores que tienen discapacidad.
De esta cifra, 1,8% tiene problemas de lenguaje, que pudieron ser tratados a tiempo para
evitar avances progresivos. "El inconveniente radica en que los padres no tienen el
suficiente conocimiento que sirva de soporte a la realidad que afrontan sus hijos. Esto
hace que muchos de estas personas, niños en su gran mayoría, no puedan reintegrarse a la
sociedad", dice Leticia Palma, promotora de MAN.
Esta ONG ha instalado dos centros de rehabilitación psicopedagógica-terapéutica, uno
está ubicado en la Trinitaria y el otro en el Paraíso de la Flor. (JVR)
Leishmaniasis ataca a la
pobreza rural
La primera alarma surgió en octubre de 2000, cuando se descubrieron 416 casos en
distintas zonas del país
La leishmaniasis es un mal cutáneo y de las membranas mucosas que transmite un
protozoario intracelular conocido como "la manta blanca", que habita en las
ramas de árboles y maleza. A quienes ataca es a la gente de las zonas rurales, donde la
pobreza cubre 99% de la población.
En octubre de 2000, el Ministerio de Salud descubrió a 416 habitantes de los cantones
Chone, Pichincha y Calceta, en Manabí, y Mocache en Los Ríos afectados por este mal.
Todos provenientes de zonas rurales.
Las autoridades sanitarias le aplicaron 1 500 dosis de Glucantime para combatir el mal
cutáneo. "Los procesos de recuperación siguen", dijo Victoria Zambrano,
miembro del hospital de Chone, Manabí.
Los centros de salud de esas poblaciones fueron visitados por los habitantes de las zonas
rurales que mostraban sendas llagas en pies, piernas y cara.
La primera alarma
Al principio, el mal ocasionó alarma, porque en los hospitales no se contaba con
medicinas. Fue el Gobierno de Colombia el que apoyó con los medicamentos.
La leishmaniasis es una enfermedad polimorfa de la piel y de las membranas mucosas.
Comienza con una pápula que se agranda y se transforma en úlcera indolora. Las lesiones
pueden ser únicas o múltiples, y rara vez no ulceradas y difusas.
Su característica es que puede cicatrizar espontáneamente en el término de semanas o
meses, o persistir durante uno o más. Se diagnostica mediante identificación
microscópica, por eso se tarda en identificarla a simple vista.
Se transmite a través del hombre, roedores silvestres desdentados (perezosos),
marsupiales y carnívoros, a menudo inclusive perros domésticos y en focos urbanos,
equinos; en muchas zonas se desconocen los huéspedes.
El modo de transmisión es por la picadura de un flebótomo hembra infectante. Después de
alimentarse de un huésped mamífero infectado, en plazo de 8 a 20 días riegan parásitos
infectados que son introducidos por la picadura. La incubación es de una semana. La
susceptibilidad y resistencia es de moderada inmunidad después de que se curan las
lesiones.
Como medida preventiva, se pide la eliminación de basureros y otros sitios que sirvan de
criaderos del flebótomo, la identificación de los animales transmisores y exterminio de
los mismos.
El tratamiento para combatir este mal contempla la aplicación de 20 ampollas de
Glucantine, cuyo costo es de $3,40 cada dosis.
Un mal montañoso
Es un mal propio de la zona montañosa. No causa la muerte, pero deforma la piel.
Hay que dormir con mosquiteros de tela fina, usar repelentes y fumigar las habitaciones.
Los casos han sido descubiertos, preferentemente, en los sectores rurales, aunque también
han aparecido en las regiones suburbanas.
Se distinguen dos grandes grupos de leishmaniasis: la visceral, identificada como
kala-azar y la leishmaniasis cutánea conocida como furúnculo de Delhi o botón de
Oriente. Algunas formas de leishmaniasis son endémicas en las regiones tropicales y
subtropicales.
Las campañas sanitarias empezadas por el Ministerio de Salud Pública evitaron el aumento
de este mal.
La pronta atención al paciente y la entrega de los medicamentos, fueron vitales para
reducir los casos, dijeron voceros de la Subsecretaría de Salud del Litoral, ente que
intervino en el tratamiento. (AM)
La humedad invita al paludismo
Julio Donoso Cevallos, director del departamento técnico del Hospital de Infectología de
Guayaquil, afirma que las provincias del Litoral atraviesan una preocupante epidemia del
dengue y que posteriormente será la del paludismo, debido a que la temporada lluviosa
terminó y las aguas estancadas se convertirán en pútridas, dando lugar a la
proliferación de mosquitos. Explica que diariamente se atienden cuadros de pacientes
provenientes de Esmeraldas, Los Ríos, El Oro y de otros puntos del país. "Este es
el hospital de las epidemias y las emergencias", subraya.
Según Donoso, el centro hospitalario de infectología, José Rodríguez, esta considerado
como de 'alta especialidad', debido a los diversos laboratorios, donde se elaboran los
exámenes de sangre y diagnósticos de las enfermedades tropicales e infectocontagiosas.
El dengue y el paludismo presentan síntomas similares de dolor de cabeza, fiebre y
escalofríos, pero lo que caracteriza al primero del segundo es la coloración amarillenta
en la piel de los enfermos. Sin embargo, reducen o aumentan su incidencia en la
población, de acuerdo con los niveles de humedad en el ambiente.
Las medidas idóneas deben ser tomadas junto con la comunidad, así como el trabajo de
campañas y programas de prevención, según advierte Donoso.
"Curiosamente, existen pacientes que tienen más de 40 años de ingresados. Algunos
de ellos son rechazados por la sociedad, la familia, instituciones de labor social o por
sus condiciones de invalidez", afirma.
"La población debe educarse sobre las enfermedades de malaria y dengue, para evitar
la expansión de los vectores". (CHM)