Hace tres años, Alejandro enfermó de
tifoidea por ingerir un encebollado de pescado en el mercado guayquileño de Pedro Pablo
Gómez. Sus hermanos y su madre tuvieron que trabajar duro para comprarle las medicinas.
Aquel sacrificio les costó a todos 'días sin comer', pero al final lograron curar la
salud del principal guía.
Todo sigue en espiral
El año anterior también fue víctima del cólera, enfermedad que casi lo lleva a la
muerte. Y con curaciones logradas a remiendos, nuevamente está en la calle, expuesto,
dadas las bajas defensas que apenas logra por su mal nutrición. Y ahora ruega al cielo
que no se le "pegue" otro mal que impida que siga siendo el principal sustento
de su familia.
Sale todos los días de la cooperativa Carlos Castro, en el Guasmo Central, con la
esperanza de recibir algo de dinero para tan solo alimentarse. De vez en cuando, canta en
los buses o hace malabares con botellas de colores, mientras sus hermanos venden caramelos
o cuidan vehículos en los parques de Guayaquil.
"Me gano el pan, con trabajo. Mi familia tiene hambre y debo ayudar para que ellos no
sufran", responde con voz entrecortada cuando le preguntan sobre su futuro y sus
anhelos.
El es uno de tantos niños ecuatorianos que padecen los males de la pobreza: enfermedades
supuestamente erradicadas en el resto de América, tanto infantiles como
infectocontagiosas.
Estas han evidenciado desde hace más de 20 años repuntes alarmantes y han provocado
epidemias marcadas con altos índices de mortalidad.
Impedimentos
No obstante, la crisis económica que enfrenta el país impide que cerca de cuatro
millones de ecuatorianos tengan algún tipo de acceso a una atención médica emergente o
primaria.
En este aspecto, los más afectados por las enfermedades consideradas de la pobreza, son
quienes habitan en las poblaciones aisladas de la Sierra y de la Amazonia; en las
poblaciones rurales de la Costa y en los barrios marginales de las grandes ciudades.
Incluso, en los mismos estratos medios, alrededor de un millón y medio de personas no
pueden acceder a atención médica especializada ni hospitalaria. (CHM)
Niños
- El director de nutrición del Ministerio de
Salud, Julio Alvear, dijo que los casos de desnutrición deben estar rondando el 60% de
los niños, mientras que la desnutrición aguda alcanzaría 6%.
- En la maternidad Isidro Ayora, de Quito,
"al menos seis de cada diez mujeres embarazadas atendidas en consulta externa
presentan anemia", según datos del Centro de Estudios y Asesoría en Salud.
- En condiciones higiénicas y alimenticias
negativas, afecciones de fácil curación, como sarampión, infecciones intestinales o
respiratorias, adquieren dimensiones mortales.
- La deficiencia de hierro en 47% de los
niños menores de dos años es una de las causas que podría explicar los 800 000 casos de
niños disléxicos -incapaces de distinguir ciertas letras- que registró en un sondeo
realizado por el Ministerio de Educación.
- Lo mínimo que necesita una familia para su
sustento es $218,17. El sueldo básico es $85,65. (AAS)
ENTREVISTA
'Todos tenemos algún grado de culpa'
Rodrigo Fierro, medico endocrinólogo premiado por la OPS y el Instituto Benjamín
Franklin de EEUU por su labor a favor de la salud pública, critica la falta de políticas
estatales en el sector.
Fierro insiste en la ceguera de una visión económica que no comprende que apoyar al
mejoramiento de las condiciones en educación y salud del país es una inversión
beneficiosa a largo plazo.
¿Por qué la caída de las condiciones de salud de la población?
A finales de los setenta el presupuesto dedicado a salud llegaba casi al 10%. Ahora, no
llega al 2,5%. En 20 años, ¿quiénes hicieron posible que se consiguiera semejante
barbaridad? Todos, todos a una: El poder Ejecutivo, el poder Legislativo. Los presupuestos
que fueron puestos a consideración del Congreso se aceptaron sin comentarios. Por último
ellos, los representantes del pueblo, debieron haber objetado la temeridad que era reducir
fondos para la salud pública. No lo hicieron, aquellos presupuestos fueron aprobados.
¿Por qué el Estado ha dejado
de preocuparse por la salud?
Un misterio, un misterio dificilísimo de explicar: porque la salud pública
no da réditos políticos. Los efectos de las acciones de salud o de las políticas de
Estado, son efectos a largo plazo, resultados que se ven a largo plazo. Como consecuencia,
al político de pensamiento enanizado e inmediatista, el asunto salud publica le tiene sin
cuidado, porque está pensando en su próxima elección, que llegará en pocos meses o
años. La salud pública no da réditos políticos inmediatos, y el político ecuatoriano
es, eminentemente, un ser inmediatista.
¿Tal vez la salud ha dejado de
tener importancia, desde una perspectiva capitalista?
No creo, sería una temeridad, porque sería la miopía más estúpida. Un
obrero saludable produce más, un campesino con fuerzas, que no esté parasitado, que no
esté anémico, ha de producir más, ha de aguantar más el mal clima. No me cabe que esto
sea difícil de comprender. Cómo creer que un gamonal de la costa no comprenda que sus
trabajadores anémicos le significan un costo beneficio negativo. De ahí la baja
productividad en el territorio ecuatoriano, aparte de las condiciones tecnológicas, etc,
etc: porque los campesinos están enfermos, porque no aguantan, porque no resisten, porque
están anémicos, porque defecan sangre.
Es el símil de la gallina de huevos de oro. ¿Cómo no darle de comer a la gallina de los
huevos de oro, cómo no mantenerle vacunada a la gallina de los huevos de oro...?
Con las tasas tan grandes de
desempleo, ¿no habrá una lógica de que siempre habrá alguien quien trabaje?
No tanto. Como la gente no puede darse por muerta, surge el fenómeno de la
migración. Los más hábiles, los menos desnutridos, los que todavía tienen energía,
fugan del país. Estos son los migrantes, los que no se resignan a dejarse morir, los que
huyen de la antropofagia del capitalismo salvaje ecuatoriano, ellos son los que huyen. Los
menos dotados se quedan, ya sin fuerzas. Desde esta perspectiva, la fuerza laboral
ecuatoriana, con la migración de por medio, ha sufrido un golpe que es de esperarse que
no sea de gracia, porque son los mejores los que migran. (AAS)
¿Quién es?
Rodrigo Fierro, médico ambateño de 70 años especializado en endocrinología y medicina
nuclear, ha diriguido el comité nacional de control de deficiencias en micronutrientes.
El profesor universitario también ha presidido la Asociación Latinoamericana de
Academias de Medicina.
Epidemias y pandemias nos
acosan desde 1988
Desde 1988, el Ecuador vive acosado de enfermedades que, debido a su fuerza y permanencia,
se han tornado endémicas, como son el dengue, cólera, paludismo, tifoidea,
leishmaniasis, leptospirosis, las mismas que han provocado en los 10 últimos años
epidemias severas y hasta pandemias.
Otro de los difíciles problemas de los gobiernos ha sido erradicar la desnutrición, que
año tras año mata a miles de niños, en varias regiones del país. La población, de una
u otra forma, está amenazada de brotes continuos de enfermedades, debido a la presencia
de focos infecciosos permanentes y de las deprimentes condiciones sanitarias que se vivió
con el fenómeno de El Niño y que, hasta la fecha, se mantienen.
El riesgo epidemiológico de cólera, dengue, paludismo e infecciones gastrointestinales y
respiratorias agudas, oscila entre 64% y 93%, según las organizaciones de la salud.
Las provincias de Guayas, Manabí, El Oro, Los Ríos y Esmeraldas, en la Costa; Loja,
parte de Pichincha, Cañar y Azuay, en la Sierra; y la gran mayoría de la región
Oriental, constituyen, sin embargo, las zonas de mayor riesgo y vulnerabilidad.
Desde todo punto de vista, el bajo presupuesto del Estado para el sector de salud, unido
al colapso de los hospitales y unidades operativas, imposibilita la erradicación de estas
enfermedades, que al momento únicamente se trata de combatirlas. Especialistas de la ONU
y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) afirman que el principal desafío en
los países latinoamericanos es superar la inequidad en el acceso a los sistemas de salud
pública: 'Los indicadores de salud están ligados a los altos niveles de pobreza'.
Señalan que la pobreza es la gran enfermedad, y la causa de muchos males son el aumento
de niños abandonados en las calles, prostitución infantil, promiscuidad, mala
alimentación y alcoholismo. (CHM)