SÁBADO 16 DE JUNIO DE 2001

CRONICA ROJA El 70% con males respiratorios Alcoholismo, una enfermedad que produce pobreza y afecta a 20 000 cuencanos
• El delito busca los barrios • Una ONG noruega realizó un censo, con el apoyo del INEC, en los barrios Trinitaria y Paraíso de Flor. • Hace 10 años, las pérdidas por causa del alcohol ascendían al 7,3% del PIB. No existen cifras actualizadas.

Alejandro Morales, de ocho años de edad, vive en la calle con sus hermanos y su madre. Lleva en sus manos un vacío y sucio plato plástico. En sus bolsillos tiene $0,10 que recibió como limosna de un transeúnte.
Camina a diario con parientes y varios amigos que lo acompañan a mendigar comida en algún restaurante del sur de Guayaquil. Y está claro en que el dinero que consiga es para su madre, quien no atina qué hacer para mitigar el hambre que sufren sus pequeños.
Ella, menuda, mal vestida y cruzada de brazos, en ciertas ocasiones vende loterías o pide caridad en las aceras. "No me queda de otra", dice. "A veces me toca dormir sin nada en el estómago".
Alejandro, como el mayor de los hijos, expresa su decisión de velar por sus hermanos. Si tienen ganas de ir al baño él los lleva a un poste de luz o una esquina, donde en tan solo unos minutos realizan sus necesidades. "Es que no hay servicios públicos en los parques", comenta con una madurez lograda en las calles.

Salud pública en terapia intensiva

Los segmentos más vulnerables a las enfermedades de la pobreza son los niños y las mujeres embarazadas.

Hace tres años, Alejandro enfermó de tifoidea por ingerir un encebollado de pescado en el mercado guayquileño de Pedro Pablo Gómez. Sus hermanos y su madre tuvieron que trabajar duro para comprarle las medicinas. Aquel sacrificio les costó a todos 'días sin comer', pero al final lograron curar la salud del principal guía.

Todo sigue en espiral

El año anterior también fue víctima del cólera, enfermedad que casi lo lleva a la muerte. Y con curaciones logradas a remiendos, nuevamente está en la calle, expuesto, dadas las bajas defensas que apenas logra por su mal nutrición. Y ahora ruega al cielo que no se le "pegue" otro mal que impida que siga siendo el principal sustento de su familia.
Sale todos los días de la cooperativa Carlos Castro, en el Guasmo Central, con la esperanza de recibir algo de dinero para tan solo alimentarse. De vez en cuando, canta en los buses o hace malabares con botellas de colores, mientras sus hermanos venden caramelos o cuidan vehículos en los parques de Guayaquil.
"Me gano el pan, con trabajo. Mi familia tiene hambre y debo ayudar para que ellos no sufran", responde con voz entrecortada cuando le preguntan sobre su futuro y sus anhelos.
El es uno de tantos niños ecuatorianos que padecen los males de la pobreza: enfermedades supuestamente erradicadas en el resto de América, tanto infantiles como infectocontagiosas.
Estas han evidenciado desde hace más de 20 años repuntes alarmantes y han provocado epidemias marcadas con altos índices de mortalidad.

Impedimentos

No obstante, la crisis económica que enfrenta el país impide que cerca de cuatro millones de ecuatorianos tengan algún tipo de acceso a una atención médica emergente o primaria.
En este aspecto, los más afectados por las enfermedades consideradas de la pobreza, son quienes habitan en las poblaciones aisladas de la Sierra y de la Amazonia; en las poblaciones rurales de la Costa y en los barrios marginales de las grandes ciudades.
Incluso, en los mismos estratos medios, alrededor de un millón y medio de personas no pueden acceder a atención médica especializada ni hospitalaria. (CHM)

Niños

  • El director de nutrición del Ministerio de Salud, Julio Alvear, dijo que los casos de desnutrición deben estar rondando el 60% de los niños, mientras que la desnutrición aguda alcanzaría 6%.
  • En la maternidad Isidro Ayora, de Quito, "al menos seis de cada diez mujeres embarazadas atendidas en consulta externa presentan anemia", según datos del Centro de Estudios y Asesoría en Salud.
  • En condiciones higiénicas y alimenticias negativas, afecciones de fácil curación, como sarampión, infecciones intestinales o respiratorias, adquieren dimensiones mortales.
  • La deficiencia de hierro en 47% de los niños menores de dos años es una de las causas que podría explicar los 800 000 casos de niños disléxicos -incapaces de distinguir ciertas letras- que registró en un sondeo realizado por el Ministerio de Educación.
  • Lo mínimo que necesita una familia para su sustento es $218,17. El sueldo básico es $85,65. (AAS)



ENTREVISTA
'Todos tenemos algún grado de culpa'

Rodrigo Fierro, medico endocrinólogo premiado por la OPS y el Instituto Benjamín Franklin de EEUU por su labor a favor de la salud pública, critica la falta de políticas estatales en el sector.
Fierro insiste en la ceguera de una visión económica que no comprende que apoyar al mejoramiento de las condiciones en educación y salud del país es una inversión beneficiosa a largo plazo.


¿Por qué la caída de las condiciones de salud de la población?
A finales de los setenta el presupuesto dedicado a salud llegaba casi al 10%. Ahora, no llega al 2,5%. En 20 años, ¿quiénes hicieron posible que se consiguiera semejante barbaridad? Todos, todos a una: El poder Ejecutivo, el poder Legislativo. Los presupuestos que fueron puestos a consideración del Congreso se aceptaron sin comentarios. Por último ellos, los representantes del pueblo, debieron haber objetado la temeridad que era reducir fondos para la salud pública. No lo hicieron, aquellos presupuestos fueron aprobados.

¿Por qué el Estado ha dejado de preocuparse por la salud?
Un misterio, un misterio dificilísimo de explicar: porque la salud pública no da réditos políticos. Los efectos de las acciones de salud o de las políticas de Estado, son efectos a largo plazo, resultados que se ven a largo plazo. Como consecuencia, al político de pensamiento enanizado e inmediatista, el asunto salud publica le tiene sin cuidado, porque está pensando en su próxima elección, que llegará en pocos meses o años. La salud pública no da réditos políticos inmediatos, y el político ecuatoriano es, eminentemente, un ser inmediatista.

¿Tal vez la salud ha dejado de tener importancia, desde una perspectiva capitalista?
No creo, sería una temeridad, porque sería la miopía más estúpida. Un obrero saludable produce más, un campesino con fuerzas, que no esté parasitado, que no esté anémico, ha de producir más, ha de aguantar más el mal clima. No me cabe que esto sea difícil de comprender. Cómo creer que un gamonal de la costa no comprenda que sus trabajadores anémicos le significan un costo beneficio negativo. De ahí la baja productividad en el territorio ecuatoriano, aparte de las condiciones tecnológicas, etc, etc: porque los campesinos están enfermos, porque no aguantan, porque no resisten, porque están anémicos, porque defecan sangre.
Es el símil de la gallina de huevos de oro. ¿Cómo no darle de comer a la gallina de los huevos de oro, cómo no mantenerle vacunada a la gallina de los huevos de oro...?

Con las tasas tan grandes de desempleo, ¿no habrá una lógica de que siempre habrá alguien quien trabaje?
No tanto. Como la gente no puede darse por muerta, surge el fenómeno de la migración. Los más hábiles, los menos desnutridos, los que todavía tienen energía, fugan del país. Estos son los migrantes, los que no se resignan a dejarse morir, los que huyen de la antropofagia del capitalismo salvaje ecuatoriano, ellos son los que huyen. Los menos dotados se quedan, ya sin fuerzas. Desde esta perspectiva, la fuerza laboral ecuatoriana, con la migración de por medio, ha sufrido un golpe que es de esperarse que no sea de gracia, porque son los mejores los que migran. (AAS)

¿Quién es?

Rodrigo Fierro, médico ambateño de 70 años especializado en endocrinología y medicina nuclear, ha diriguido el comité nacional de control de deficiencias en micronutrientes. El profesor universitario también ha presidido la Asociación Latinoamericana de Academias de Medicina.



Epidemias y pandemias nos acosan desde 1988

Desde 1988, el Ecuador vive acosado de enfermedades que, debido a su fuerza y permanencia, se han tornado endémicas, como son el dengue, cólera, paludismo, tifoidea, leishmaniasis, leptospirosis, las mismas que han provocado en los 10 últimos años epidemias severas y hasta pandemias.
Otro de los difíciles problemas de los gobiernos ha sido erradicar la desnutrición, que año tras año mata a miles de niños, en varias regiones del país. La población, de una u otra forma, está amenazada de brotes continuos de enfermedades, debido a la presencia de focos infecciosos permanentes y de las deprimentes condiciones sanitarias que se vivió con el fenómeno de El Niño y que, hasta la fecha, se mantienen.
El riesgo epidemiológico de cólera, dengue, paludismo e infecciones gastrointestinales y respiratorias agudas, oscila entre 64% y 93%, según las organizaciones de la salud.
Las provincias de Guayas, Manabí, El Oro, Los Ríos y Esmeraldas, en la Costa; Loja, parte de Pichincha, Cañar y Azuay, en la Sierra; y la gran mayoría de la región Oriental, constituyen, sin embargo, las zonas de mayor riesgo y vulnerabilidad.
Desde todo punto de vista, el bajo presupuesto del Estado para el sector de salud, unido al colapso de los hospitales y unidades operativas, imposibilita la erradicación de estas enfermedades, que al momento únicamente se trata de combatirlas. Especialistas de la ONU y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) afirman que el principal desafío en los países latinoamericanos es superar la inequidad en el acceso a los sistemas de salud pública: 'Los indicadores de salud están ligados a los altos niveles de pobreza'.
Señalan que la pobreza es la gran enfermedad, y la causa de muchos males son el aumento de niños abandonados en las calles, prostitución infantil, promiscuidad, mala alimentación y alcoholismo. (CHM)

 

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